Domingo 09.12.2018

Feminismo para dummies

Hay quien oye la palabra feminismo y se echa las manos a la cabeza porque lo considera algo despectivo; es lo que tiene la ignorancia, que es así de atrevida y que hace que el ignorante en cuestión opine y juzgue sobre algo sin conocimiento de causa y vertiendo, por tanto, absurdas valoraciones. Para ellos y demás profanos en la materia o “dummies” va este artículo.

Empecemos por lo básico, es decir, por el surgimiento y la definición de feminismo. Es un movimiento político y social que emerge en el siglo XVIII de una manera formal, ya que previamente había existido pero, en general, a nivel más informal. Sin embargo, no fue denominado con el término feminismo hasta finales del siglo XIX.

Este movimiento supone una toma de conciencia por parte de las mujeres, a nivel de colectivo, de la opresión, explotación y dominación que han sufrido a lo largo de la historia y que siguen sufriendo por parte del colectivo masculino, y que las mueve a luchar para liberarse de un sistema de *patriarcado llevando a cabo las transformaciones sociales necesarias para lograrlo. (*Patriarcado: dícese de la forma de poder en que los hombres ejercen una superioridad sobre las mujeres en todos los ámbitos, condicionando así su existencia).

Según lo visto hasta ahora, el feminismo es un movimiento necesario y con un gran impacto social, no en vano ha provocado importantes cambios en muchas partes del mundo. Desafortunadamente, no en todas, pero esas partes del mundo que han vivido su influencia han evolucionado de manera que las mujeres hemos logrado algo tan básico como el acceso a la educación, el derecho de sufragio o la protección de nuestros derechos sexuales y reproductivos, entre otras cosas; derechos descaradamente esenciales, pero que en pleno siglo XXI ni se contemplan en algunos países.

Entre esos cambios, cabe destacar una gran repercusión a nivel legislativo que ha permitido promulgar leyes contra la violencia de género, hecho que no ha evitado que, por desgracia, se haya producido un repunte en los casos de este tipo de violencia, especialmente entre los más jóvenes.

La mayoría de movimientos sociales tienen corrientes radicales y el feminismo no es una excepción; sin embargo, el machismo, que no es un movimiento social, sino una actitud y una manera de pensar retrógrada, es ya de por sí radical por las implicaciones que tiene. De hecho, se oye mucho el término “feminazi” que popularizó un presentador estadounidense para designar a las feministas radicales que, en teoría, luchan por la superioridad de la mujer y no por la igualdad de géneros, pero cuyo término se utiliza de forma peyorativa para designar al conjunto de feministas cuando este movimiento no tiene nada de radical sino, e insisto, su existencia y continuidad es más que necesaria; he aquí un claro ejemplo de machismo.

A pesar de los logros obtenidos por el feminismo, está claro que queda mucho por hacer en materia de igualdad, de hecho, es necesario hablar también de micromachismos de manera continuada. Es decir, hablar de esas manifestaciones de machismo que son más sutiles o veladas y que a veces pasan desapercibidas, pero que reflejan esa desigualdad constituyendo un claro ejemplo de que el machismo está tan presente en nuestro día a día que ha calado hasta lo más hondo. Esto se puede ver en el uso del lenguaje o en la atribución de los roles de género, entre otros; aquí algunos ejemplos de los muchos que hay:

En un bar, se suele entregar la cuenta al hombre y también ponerle la bebida más fuerte a él.
En la mayoría de los baños públicos, el lugar habilitado para cambiar a los bebés se encuentra en el baño de mujeres.
En muchos anuncios, se utiliza la imagen de una mujer como reclamo sexual.
En la ropa para niños, se suele utilizar el rosa para las niñas y el azul para los niños.
En las labores domésticas, muchos hombres dicen que “ayudan”, asumiendo que ese trabajo corresponde a la mujer.
Y un largo etcétera.

Simone de Beauvoir, escritora, profesora y filósofa francesa defensora de los derechos humanos y feministas dijo “El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente”, qué mejor manera de definir esa lucha por la independencia con respecto al dominio del hombre llevada a cabo de una manera conjunta por las mujeres.

Si después de leer este pequeño artículo, has entendido lo que significa e implica el feminismo y todo lo que ha logrado su lucha a lo largo de tantos años y, además, eres una persona que piensa con coherencia, entonces, deberías decir con orgullo que eres feminista, independientemente de que seas hombre o mujer. Si no es tu caso, te recomiendo encarecidamente que te vuelvas a leer los párrafos anteriores y que te documentes más sobre este tema, a ver si mientras tanto, esa información hace que la coherencia se adhiera por fin a tu modo de pensar.

SagrarioG
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Marina Casado

 

marinacasado.com

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