domingo 15.12.2019

El Partido Comunista portugués, una voz necesaria

El Partido comunista portugués, PCP, es una de esas rarezas históricas que nuestro país conserva y que los doctos académicos europeos no comprenden.

Portugal es uno de los países de la Unión Europea con más diferencia de clases y más pobreza, donde hay más emigración, no ya de jóvenes ingenieros sino de trabajadores corrientes. El 63% de la riqueza se concentra en el 40% de la población y el índice de desigualdad de Gini ha ido aumentando en los últimos siete años, llegando en 2014 al 0,404, el más alto en la OCDE.

Basta con visitar las ciudades dormitorio alrededor de Lisboa y Oporto, o las antiguas zonas industriales para comprobar que ni el euro ni la UE han logrado sacar al país de su pobreza. Las pensiones de vejez son mínimas, no cubren las necesidades básicas. Muchos no tienen acceso a servicios sanitarios completos. Al contrario, la troika impuso unas condiciones drásticas de reducción del llamado Estado de bienestar (que aquí no habíamos alcanzado nunca), bajo el señuelo de la austeridad, y ha empobrecido aun más a Portugal.

Las grandes causas no mueren nunca en las filas del PCP. Su semanario Avante, con su visible hoz y martillo, presta atención a temas culturales y sociales. Sanidad, escuela y educación gratuitas, incendios forestales, privatizaciones abusivas, mercantilización de la naturaleza, ayudas a la banca en perjuicio de las arcas públicas, etc. En las cuestiones internacionales es intratable, pues defiende al difunto Milosevic de las “patrañas imperialistas”, es pro Assad, pro Maduro, etc. Pero en Avante encontramos muchos de los temas que la prensa ignora, como los bajos salarios de la hostelería, la defensa de los servicios públicos, la necesidad de una enseñanza pública de calidad, hasta las reivindicaciones policiales.

El partido fue prácticamente la única fuerza organizada contra la dictadura, (el PS sólo se crea después del 25 de abril de 1974). Alvaro Cunhal, irredento estalinista, fue un hombre con carisma, inteligente, culto, implacable, pero amable y muy educado. Su entorno de voluntarios compañeros de viaje, dio grandes figuras a la cultura portuguesa, escritores, pintores, poetas, médicos, matemáticos.

Hoy, el PCP representa el 8,3% del electorado (en las municipales, el 11 % y en las europeas el 12,7%) y sus líderes son ya mayores, entre ellos su inteligente y sensato secretario general, Jerónimo de Sousa (1947). Pero hay muchos jóvenes en sus filas, defraudados por tantos socialistas que usufruyeron el poder en beneficio personal, como Sócrates.

No es ajeno a esto que los municipios gestionados por el PCP o con su participación son modélicos. En el Alentejo, los pueblos son bellos, las construcciones modernas son armoniosas, no es el horror urbanístico que prevalece al otro lado de la frontera. 

La fiesta de Avante, una especie de copia de la legendaria Fête de L’Humanité, ha celebrado hace una semana su 40º aniversario. Pasear por ella era una curiosa mezcla del pasado y del futuro. Algunos pensarán que el PCP es una extravagancia portuguesa. O una reliquia. Pero no, es una voz necesaria.

El Partido Comunista portugués, una voz necesaria
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