lunes 16.12.2019

Cenando con el presidente de Portugal

El lunes tuve el honor de cenar con el doctor Marcelo Rebelo de Sousa en el Círculo Eça de Queiroz en Lisboa. Estábamos muchos de los admiradores del escritor portugués que da nombre a este Círculo fundado en 1941. Es un pequeño puerto de abrigo para los que gustan de las conversaciones en calma.

Hace un año que Marcelo, socio también del Círculo, es nuestro presidente. Si en su camino para desdramatizar la política y garantizar el buen funcionamiento de las instituciones.

Esto no ha sido fácil, con un ex primer ministro, Sócrates, socialista, entre rejas, con el escándalo del Banco Espíritu Santo, que aun no ha terminado, con el problema del mayor banco público, la Caixa Geral de Depósitos, y con un país que intenta salir del marasmo de la crisis, bajo la espada de Damocles del FMI y la UE, que sólo parece que saben leer cifras y no personas.

Marcelo Rebelo de Sousa, gran liberal, de gran simpatía personal, cultivado, es hijo de un ministro de Salazar y preside este país que tiene un gobierno de izquierda. Pero es un gobierno en el que, contrariamente a 'nuestros hermanos' españoles, todos son patriotas, desde la extrema izquierda hasta la derecha. Patriotas en el más noble sentido de la palabra, abiertos al mundo, solidarios y amistosos. Como también enfatizó el presidente, la cultura patria está por encima de otras divisiones.

Marcelo dice, pero no le creemos, que es tímido (aunque ha inventado "la teoría de la timidez corregida"). Nos habló de sus padres, a los que rindió tributo, afirmando que él llegó a donde llegó en la vida gracias a los valores que vivió en su familia cristiana, social cristiana, subrayó, donde la tolerancia y la apertura eran la norma y forma de convivencia. Los dos eran grandes pedagogos. Su lado optimista, nos dijo, le viene precisamente de la familia y de sus convicciones cristianas.

También, pero poco porque no entró en política, nos habló de las cargas del puesto, en "tiempos imprevisibles" y con un alto grado de irracionalidad, como se ha demostrado con el Brexit. Son tiempos, dijo, bastante peligrosos a nivel mundial. La opinión pública es muy cambiante "está en un galope desenfrenado" y no es la misma que hace diez, o que hace veinte años. Hoy se guía fundamentalmente por la imagen y por la emotividad, todo ello acelerado por internet. La fragmentación social hace más difícil el ejercicio del poder y el Derecho y la política van siempre por detrás de los acontecimientos, señaló, siendo muy difícil 'anticiparse' a lo que pueda venir.

Yo se que estas palabras de Marcelo Rebelo de Sousa, su afirmación cristiana y liberal, chocarán profundamente a mis lectores españoles. Pero en Portugal, pese a todos nuestros problemas, nos sentimos unidos y nuestras querellas se manejan con firmeza pero sin acritud.

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