Lunes 16.07.2018

Espigas asesinas

Por fin el buen tiempo. El campo está precioso y sales de paseo con tu perro. Pero de repente ves que algo raro le pasa. No para de rascarse una oreja, se queja, se da con la pata, mueve la cabeza... O estornuda, una y otra vez. O se lame la pata con furia. ¿Qué le pasa? Se le ha clavado una espiga. El campo está minado de espinas. Ahí están ellas para amargarte el día. ¡Puñeteras espigas! Las hay por todos lados.

Una plaga que en esta época protagoniza la mitad de las consultas veterinarias. Si el tema te parece menor, te equivocas. Una espiga, por pequeña que sea, tiene un gran peligro. Su punta se clava en la piel del perro y, como en una película de ciencia ficción, es capaz de viajar como una nave por dentro de su cuerpo. A veces las espigas recorren sus patas de lado a lado. O se les cuelan en los ojos. Incluso en la vagina o en el pene, creando graves infecciones. No extraerlas a tiempo puede acabar con tu animal en la sala de operaciones.

foto herida espiga

Así que lee con atención los consejos de nuestra experta, Cristina Garcinuño, veterinaria de la Sociedad Protectora de Animales y Plantas de Madrid:

-¿Dónde atacan más las espigas a los perros? 

-Entran por todos los sitios imaginables: las patas, las zonas interdigitales, las orejas, la nariz, la vulva, el pene, o la piel.

-¿Cómo actúa una espiga? 

-Se clava en la piel y penetra en ella porque tiene forma de flecha. Mientras el perro pasea se les quedan enganchadas en las patitas, en las orejas. Como van olfateando, también en la nariz... Y como tienen esa forma puntiaguda la dirección que siguen es hacia adelante. Lo normal es que se claven en la piel y profundicen hacia dentro.

-Es increíble que algo tan  frágil como una espiga haga tanto daño. 

-Sí, nos cuesta sacarlas horrores. Lo más fácil es extraerlas de las orejas o la nariz, pero en las patas a veces es muy complicado. También hemos tenido que operar perros porque les ha entrado la espiga por un costado y forma un abceso tremendo. A veces no las encuentras, cierras y vuelves a abrir cuando vuelven a dar la cara... Es un quebradero de cabeza para nosotros.

- O sea, ¿van viajando dentro del cuerpo? 

-Sí. Normalmente entran en la zona entre los dedos formando un abceso con pus y van subiendo por la pata, tirando hacia adelante...

-¿Cómo sabes que tu perro tiene una espiga dentro? 

-El organismo es sabio. Si la espiga se la sacan ellos mismos con el lamido o nosotros el organismo cierra la herida. Pero si sigue dentro o no la quitamos del todo, el organismo te lo dice. Se cierra por un punto pero abre un abceso más arriba. Se forma una nueva bolita y pus. 

-Se meten también en los ojos, ¿no? 

-Sí, forman úlceras, el animal viene con los ojos cerrados y con secreciones. Se les suelen alojar en el saco conjuntival, en la membrana del tercer párpado. Entran por cualquier lado.

.-¿La espiga más rara que te has encontrado? 

- En el pene de un pitbull y la inflamación que le provocó fue brutal. A otro, por la zona abdominal y lo tuvimos que operar dos veces porque no había forma de localizarla... Estuvimos varios meses hasta que logramos encontrarla.

- ¿Puede matar una espiga? 

- Es complicado, aunque puede llegar a causar problemas bastante serios porque puede alojarse hasta en un pulmón.

- ¿Hay ahora muchas consultas en las clínicas debido a las espigas? 

- Un montón, sobre todo en las orejas

-¿Qué pasa si se las comen? 

- No suele ocurrir nada porque con los jugos gástricos suelen quedarse más blanditas pero si comen muchas podrían llegar a perforar.

- Consejo a los dueños. 

- El primer consejo: no lo saques por la zona de espigas, fundamental. Pero si no tienes más remedio, al volver del paseo hay que revisarlos, cepillarlos bien. Y mirar orejas, zona interdigital y todo el cuerpo.

- ¿Cómo te dice tu perro que tiene una espiga clavada?

- Si es en el oído, con sacudidas, va a estar supermolesto, rascándose la oreja. En la nariz, con estornudos continuos y va a empezar a moquear. En la piel, se forma un bultito, se abre un agujero y comienza a drenar pus. 

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