miércoles 23/6/21

Vivimos en una sociedad en la que priman los estereotipos, sin darnos cuenta que poner etiquetas a las personas, nos hace perder la oportunidad de conocer gente maravillosa, con mucho talento y que pueden ser clave para cumplir con nuestro propósito de vida.

El clasificar a las personas en todos los ámbitos de nuestra vida, puede ser interesante para organizar las acciones que tenemos que desarrollar, pero en ningún caso pueden ser excluyentes, ya que eso supondría limitar las posibilidades de crecimiento de las personas.

Cada persona es única e irrepetible y por lo tanto ninguno de nosotros vamos a ser igual que otro. Todos por naturaleza somos diferentes, pero además estamos condicionados por la familia donde hemos crecido, el colegio en el que hemos estudiado, la universidad, las empresas en las que trabajamos y las personas que han estado a nuestro lado y las que estarán y que han influido e influirán de alguna manera en lo que realmente somos ahora y en lo que nos convertiremos.

Pero, sobre todo, seremos aquello que nos propongamos. Somos nosotros los que elegimos nuestros valores, nuestros comportamientos, nuestras actitudes, los que tomamos decisiones, los que elegimos hacia dónde vamos y a las personas que nos acompañarán en ese camino, eso es lo realmente importante.

El hablar en general de lo que somos o podemos ser las personas, simplemente por haber nacido en un lugar, tener una determinada edad, nuestra forma de vestir, ser hombre o mujer es no tener en cuenta esa capacidad de acción que todos tenemos para poder crecer sin límites.

Es verdad que todos buscamos a las personas por afinidad, pero somos nosotros los que elegimos.

Eliminar de los procesos de selección, a alguien, simplemente por el hecho de haber sido aceptadas una serie de ideas preconcebidas por tener una determinada edad, por ejemplo, es de una gravedad enorme.

A esas personas se les está dejando sin futuro por algo que no pueden cambiar, sin ni siquiera escucharlas. Hay personas que con 20 años su actitud ante la vida le impide crecer y hay otras que con 80 siguen aprendiendo y trabajando por ser mejores en su día a día.

Miremos a cada persona como ser único que es y valoremos ese esfuerzo por mejorar y crecer.

Ayudar a otro a visibilizar sus talentos es darle la oportunidad de que pueda encontrar el lugar donde pueda cumplir su misión de vida. ¡No lo olvides!

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