miércoles 28/7/21

Vivimos en una sociedad cambiante. La educación que nos dieron nuestros padres choca en muchos aspectos con lo que nos está tocando vivir.

Muchos de nosotros, hemos sido educados en valores como el amor, la generosidad, la integridad, la honestidad, la humildad y cuando hemos salido al mundo laboral nos hemos encontrado con todo lo contrario.

Muchos han optado por esconder sus valores y adaptarse a las circunstancias sin darse cuenta que sin ellos pierden la base para poder afrontar con acierto su vida tanto en el ámbito personal como profesional.

Vivir en contradicción con lo que eres, nos lleva a estar en una constante intranquilidad porque sabemos que no lo estamos haciendo bien.

Cuando tienes claros tus principios y actúas de acuerdo con ellos, refuerzas tú autoconfianza así como la confianza que generas en las personas que te rodean, abriendo la puerta a encontrarte en el camino con personas que los compartan.

Cuando tú eres firme en tus valores, es verdad, que hay personas que te excluirán, pero hay otras muchas que te seguirán.

En un primer momento, puedes perder oportunidades laborales porque en determinados ámbitos la integridad no se practica, pero a la larga encontrarás tu sitio y siempre tendrás la satisfacción de haber hecho lo que debías.

En estos momentos de inseguridad que estamos viviendo tanto en el terreno personal como en el profesional es necesario apoyarse en las certezas y la principal es lo que somos, aquello que los demás ven en nosotros, que en realidad es nuestra marca personal.

La clave está en plantearnos qué valores queremos que los demás identifiquen en nosotros, preguntar a personas cercanas cuáles de ellos perciben y aquellos que nos falten, analizar que comportamientos tenemos que modificar, corregirlos mediante la acción para incorporarlos en nuestro día a día.

Nuestros valores son nuestros límites en la toma de decisiones, así como nuestra seña de identidad, es verdad que hay que ser valientes en muchas ocasiones para respetarlos, pero la decisión es tuya.

Demos las gracias a nuestros padres por enseñarnos con su ejemplo esos valores que nos sirven de guía y demos ejemplo a nuestros hijos para que los incorporen a su vida.

La sociedad somos todos los que vivimos en ella y cada uno de nosotros podemos contribuir con nuestro comportamiento para lograr un cambio en el que la realización personal y profesional de las personas sea lo primero.

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