lunes 2/8/21

El gran reto de inculcar el deseo de aprender

En España se ha generalizado la creencia que la responsabilidad de los efectos negativos derivados de nuestros actos o de nuestra inacción, siempre es ajena a nosotros. No nos damos cuenta que eludiéndola, nos convertimos en personas dependientes de acciones de terceros, nos genera un sentimiento de indefensión y perdemos nuestra libertad

Niños en colegio
Niños en colegio

Nos sucede cuando tenemos que afrontar una situación adversa como país, crisis económica, sanitaria, Institucional etc. siempre nos dirigimos a otros para culpabilizarlos de la situación y que nos solucionen el problema. Esta actitud nos debilita, la ciudadanía se siente indefensa porque el Estado que es el competente, no asume su resolución.

Con las personas pasa algo similar. A lo largo de nuestra vida surgen multitud de situaciones que requieren que nos hagamos cargo de ellas. Cuando se pregunta quién lo quiere hacer, suele producirse un silencio atronador en la sala, sin darnos cuenta que al aceptar el reto, tenemos la oportunidad de poner en acción nuestros talentos y hacerlo de manera habitual, es lo que nos dará la oportunidad de alcanzar el éxito. Sí, nos podemos equivocar, pero también podemos triunfar. 

Enseñar a afrontar el miedo al fracaso, a la equivocación, es uno de los grandes desafíos de la educación.

Reconocer que nos hemos confundido nos engrandece como personas, aceptarlo y a partir de ahí buscar soluciones, nos da la oportunidad de ser nosotros parte del resultado, tomando decisiones y actuando. 

La libertad implica responsabilidad, asumir y aceptar las consecuencias de mis decisiones y de mis acciones. Educar para que las personas puedan llegar a ser libres (Facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos) debería ser el propósito de una política de educación en un Estado Democrático.

Llevamos demasiado tiempo poniendo el acento en los conocimientos técnicos perdiendo de vista el “para qué” ¿Para qué educamos?

En un momento de cambio como el actual en el que es imprescindible estar en constante actitud de aprendizaje, lo importante es inculcar a los niños desde pequeños el DESEO DE APRENDER y para ello deberíamos poner el acento en encontrar sus talentos, fortalecer su autoestima y ser capaces de explicarles que el beneficio real de ese aprendizaje está en el “ser” no en el “tener”. 

Acostumbrarles desde pequeños a tomar decisiones y a hacer frente a sus consecuencias les ayudará a adquirir seguridad y a acertar en las que tengan que tomar a lo largo de su vida.

Los índices de fracasos en las decisiones más importantes que tenemos que tomar en nuestra vida, indican que no estamos educando correctamente. Algo falla cuando tenemos una media de un 60% de divorcios, un 45% de estrés laboral en algunas profesiones bastante más, por poner un ejemplo.

Si situamos a la persona en el centro, pensamos realmente para qué educamos, buscamos las respuestas adecuadas y las llevamos a la acción, lograremos un sistema educativo que permita a las generaciones futuras alcanzar el éxito de vivir en libertad.

Myriam I. González Navarro

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