miércoles 28/7/21

Trabajar menos y cobrar igual: ¿funcionaría la jornada laboral de cuatro días en España?

Desde hace unas semanas hemos venido escuchando que Moncloa estudia reducir la jornada laboral a cuatro días. Su andadura, como casi todo últimamente en este Ejecutivo, parece no tener un claro recorrido, pues sí bien el vicepresidente Iglesias aseguraba que era una firme apuesta del Gobierno de coalición, esta semana el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, ha asegurado que la propuesta no está entre sus planes prioritarios.

Acortar los tiempos de trabajo sin reducir los salarios –iniciativa que ha puesto sobre la mesa Más País al proponerla como enmienda a los Presupuestos Generales del Estado de 2021– es una medida que ya han implementado algunas empresas de todo el mundo, cuatro de ellas españolas. Sus resultados, en general, han sido satisfactorios, y la mayoría coinciden en que trabajar 32 horas semanales mejora la calidad de vida del empleado, aumenta la productividad y contribuye a crear nuevos puestos de trabajo.

Uno de los países que más apuesta por este cambio es Nueva Zelanda, cuya primera ministra, Jacinda Ardern, señaló el pasado mayo que eliminar horas a la jornada laboral estaba en la agenda de su Gobierno. El país cuenta con una de las empresas pioneras este modelo, Perpetual Guardian, que tras su rotundo éxito en 2018 decidió implantar las 32 horas semanales para siempre. Microsoft Japón fue la primera multinacional en aplicar este sistema, aumentando la productividad de sus empleados en un 40% y sus ventas en un 39% respecto al mes anterior. En Estados Unidos también varios negocios han apostado por los fines de semana de tres días, como es el caso de la cadena de comida rápida Shake Shack, o de Basecamp, una empresa de software de gestión de proyectos.

¿Funcionaría en España este recorte de horas? A la vista de los resultados de algunas empresas locales que ya lo han implantado, sí. Es el caso de la tecnológica jienense DelSol, que desde que redujo la jornada laboral ha aumentado sus contrataciones para compensar las horas libres y ha incrementado su productividad, siendo reconocida como la cuarta mejor empresa de España para trabajar en la categoría hasta 500 trabajadores, según Great Place to Work. Otro negocio que también ha sacado provecho a este modelo son los restaurantes La Francachela, que introdujeron las comandas electrónicas para poder prescindir más horas de sus camareros, obteniendo así más productividad y mejor clima en el trabajo.

Pese al éxito de algunas compañías puntuales, hay razones para pensar que este modelo no sería posible en España. O, al menos, sería inviable para ciertas empresas, pues dentro del mercado laboral cada sector es un mundo. Por poner ejemplos: una firma de consultoría, en la que gran parte del trabajo se centra en labores de gestión y puede servirse de la tecnología, sí podría plantearse aplicar los cuatro días; un comercio local, en el que el presentismo es vital, lo tiene mucho más complicado. Lo mismo ocurriría con algunos trabajos que no son de cara al público, como una empresa de fabricación en cadena o un obrador de pan.

Por estas razones –y por el especial peso que tiene en España el sector servicios, en el que suele ser habitual que parte del salario dependa de llegar a unos objetivos, para los que se suelen requerir horas extra– la mayoría de los expertos coinciden en que legislar sobre este tema sería precipitado, y que la reducción de la jornada debe dejarse a elección, previo estudio, de cada empresa.

Por el momento, solo la Comunidad Valenciana ha decidido dar un paso al respecto y ha anunciado que en 2021 dará ayudas a aquellas empresas que adopten este modelo. Y es que aunque muchos lo miren con ojos escépticos, la crisis del coronavirus ha dado un giro importante a nuestra forma de trabajar, abriendo la puerta a nuevas fórmulas como el teletrabajo que, sin duda, han llegado para quedarse.

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