martes 13/4/21

Estrella Digital

El PP de Aznar también hizo cosas mal

AZNAR

Al ex vicepresidente José María Aznar no le duelen prendas reconocerlo: el PP atraviesa un momento muy delicado y si no cambia de hoja de ruta volverá a repetirse el batacazo electoral del pasado 14 de febrero en Cataluña. Esta declaración se produjo durante el programa “Lo de Évole” emitido el pasado domingo, en el que el político se manifestó muy crítico con el acercamiento del Gobierno actual a los partidos independentistas. En este punto Évole le recordó su acuerdo con CiU para lograr la investidura en 1996, el conocido como “Pacto de Majestic”, por el que Aznar alcanzó la presidencia a cambio de una serie de concesiones al gobierno de Jordi Pujol. Han pasado muchos años de este pacto, que no hoy no es visto con buenos ojos en las propias filas de Génova y que muchos analistas consideran el inicio de la debacle independentista.

 

¿Qué significó este trato para Cataluña? A cambio de posibilitar la llegada al poder de los populares, Pujol recibió 400.000 millones de pesetas (más de 2.400 millones de euros) entre 1996 y 2000. Lo más flagrante fueron las concesiones que le otorgó el Estado: la Guardia Civil desapareció de las carreteras catalanas, se suprimió el servicio militar obligatorio, les cedieron competencias en materia fiscal, políticas de desempleo y puertos. A todas estas transferencias que fueron claves para la posterior expansión del independentismo hay que sumarle la aprobación en 1998 de la Ley de Política Lingüística, que generalizó el uso del catalán en las aulas de la comunidad autónoma.

 

¿Sabía Aznar las consecuencias que esto traería? Nadie podía preverlo en ese momento: el ex líder popular ansiaba el poder y eso implicaba ceder a las peticiones de los catalanes, como en su día hizo también el ex presidente socialista Felipe González, que necesitó a Pujol para formar gobierno en 1993. Convergéncia era un partido regionalista y buscaba ganar más autonomía, pero no se oponía al Estado español ni ansiaba la independencia. Al menos, en la teoría. Porque para muchos Jordi Pujol ha sido el gran estratega del independentismo, que por la vía de los pactos –sin ceder nunca a formar gobiernos de coalición– consiguió chantajear tanto a la izquierda como a la derecha y obtener distintas cesiones que hicieron posible la canalización del sentimiento nacionalista.

 

Bien es cierto que este error del PP no fue el único factor que contribuyó a la consolidación del independentismo. La reforma del Estatut, la crisis económica y la llegada de Mariano Rajoy al gobierno que vendrían después remataron el proceso, que hoy parece tener difícil solución. De lo que sí cabe culpar directamente a Aznar es de haber consentido la “catalanización” de la educación, que se ha convertido en un instrumento clave de adoctrinamiento: se manipulan los libros de texto, se tergiversa la Historia, se veja a aquellas familias que solicitan clases en español… La influencia de las escuelas catalanas ha conseguido que la adhesión al independentismo sea mayor entre los menores de 35 años. Además de la educación, Aznar plantó la primera semilla de la cesión de competencias que se ha alargado hasta nuestros días, en los que Cataluña es la región que más atribuciones disfruta, unas 189.

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