martes 13/4/21

Estrella Digital

Y el frío despertó el calor ciudadano

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No están siendo tiempos fáciles para nadie. Superado el tan maldecido 2020, el inicio del nuevo año ha sorprendido a media España con un tsunami de nieve que nos ha paralizado a muchos la vida. Especialmente en Madrid, ciudad que ha vuelto a ser el epicentro de una situación sin precedentes y que ha visto interrumpidos gran parte de sus servicios esenciales. Pero es en circunstancias extremas cuando sale la mejor cara de la gente, y la respuesta ante Filomena ha sido, una vez más, un ejemplo de solidaridad y unidad del pueblo madrileño. Las gélidas temperaturas no fueron impedimento para que miles de ciudadanos salieran a la calle a ayudar en cuanto fuera necesario, desde limpiar las aceras hasta socorrer a los más vulnerables. Hemos vivido muchas tormentas en los últimos meses, sí, pero basta que arrecie el viento, para que se avive la caridad ciudadana más que nunca. 

Los que vivimos en la capital y nos hemos dado un paseo por sus calles hemos sido testigos de ello. Agentes municipales ayudando a mayores a cruzar la calle o vecinos llevando mantas a personas sin hogar son pequeños gestos que se han repetido estos días. Y es que, ante una ciudad sepultada por el temporal de nieve y frío, la sociedad civil ha sacado lo mejor de sí misma: vecinos que han cogido escobas y palas para ayudar a retirar la nieve, ciudadanos que han ofrecido sus coches para desplazar a sanitarios y personas con necesidades especiales, jóvenes que  han salido a los supermercados para hacer la compra a sus mayores, médicos que han doblado turnos e incluso trabajado cuando no les tocaba… 

Mención especial merecen los integrantes de SOS 4X4, un grupo de voluntarios con coches todoterreno que, a través del servicio de mensajería Telegram, se organizaron durante estos días para trasladar a cientos de enfermos que necesitaban acudir al hospital, mujeres a punto de dar a luz, pacientes de diálisis y también a sanitarios, estudiantes y trabajadores de todo tipo que llevaban varios días atrapados sin poder volver a sus casas. El mismo reconocimiento merece el movimiento liderado por Ignacio Trillo ‘Resiste España’, que durante el temporal se ha dedicado también a labores de rescate y asistencia a todo aquel que lo necesitara. Según informa ‘Voz Populi’ ya llevan atendidas más de 700 emergencias, algunas de ellas en lugares tan necesitados como la Cañada Real, donde Trillo ha suministrado combustible a una residencia de ancianos sin calefacción, alimentos a una familia sin nada en la despensa e incluso trasladado a una mujer al hospital para que diera a luz.

Esta actitud tan filantrópica no es nueva en los madrileños. Es más, podríamos decir que forma parte de su ADN. Durante el episodio más crudo que vivió la ciudad en las últimas décadas, los atentados del 11M, en los que casi doscientas personas perdieron la vida, una de las cosas más destacadas fue la sorprendente respuesta de la ciudadanía. Solo hace falta recordar que las donaciones de sangre rebasaron los niveles que se necesitaban, o que decenas de vecinos salieron de sus casas a ayudar en el traslado de los heridos a los hospitales, siendo esta labor clave para salvar muchas vidas como luego afirmaron los sanitarios.

También durante los meses más duros del coronavirus Madrid volvió a ser un ejemplo de generosidad entre sus gentes. Los vecinos idearon todo tipo de apaños para ayudarse unos a otros, desde chats que ponían en contacto a mayores con personas que les pudiera hacer la compra hasta recogidas de alimentos para las familias más vulnerables. La mayoría de los esfuerzos fueron destinados, no obstante, a respaldar a los sanitarios, a los que taxistas trasladaron gratuitamente a los hospitales y varios hoteles ofrecieron alojamiento para no infectar así a sus allegados. La respuesta del pueblo de Madrid durante la pandemia fue tal que éste fue galardonado con la medalla de honor que cada año otorga el gobierno municipal, y que el pasado mayo fue concedida por unanimidad a sus habitantes.

Para este 2021 solo nos queda pedir dos deseos. El primero, que el virus y demás desafíos colectivos nos den un poco de tregua, para que poco a poco recuperemos esa vieja normalidad tan añorada. El segundo, que nuestros gobernantes aprendan un poco de la unidad de sus gobernados, porque en tiempos difíciles la empatía, la escucha y la ayuda desinteresada son las únicas soluciones para salir adelante.

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