martes 13/4/21

Estrella Digital

8M: La lucha por la igualdad, más necesaria tras la pandemia

mujer

La palabra “feminismo” produce cada día más rechazo en España. No todos están puestos en la materia, pero sí asocian las manifestaciones del 8 de marzo del pasado año con el estallido de la pandemia y el primer brote de coronavirus que se conoció en el Gobierno. Tampoco a nadie le pasan desapercibidas las últimas broncas entre socialistas y morados por la aprobación de las normas que Igualdad prepara a favor de la mujer, la ley ‘Trans’ y la ley ‘LGTBI’, que Irene Montero quiere aprobar a toda costa pero que no acaban de convencer a la parte roja de Moncloa. Si hoy se habla de feminismo es, además, para contar las batallas internas que dividen a sus filas, entre aquellas más conservadoras y aquellas que quieren incluir a los hombres y a las mujeres ‘trans’ en el movimiento. La suma de todo ello genera hastío y cansancio, y cada día son más los españoles que condenan esta lucha de las mujeres.

 

No obstante, aunque muchos factores han empañado la causa, existen muchas razones para que la lucha de género continúe. Más en el momento actual, en el que la pandemia, el aislamiento social y la inseguridad económica han acentuado la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchas mujeres. Sobre todo durante los meses de confinamiento, en los que las llamadas y las consultas al 016 han aumentado un tercio respecto al mismo periodo de 2019, según datos de Delegación del Gobierno contra la Violencia contra la Mujer.  En estas fechas el número de víctimas mortales se redujo, pero según la delegada de esta área, Victoria Rosell, como consecuencia de una mayor sensación de control del agresor sobre su víctima, que deriva en violencia psicológica, igual de peligrosa. El aumento de llamadas a los teléfonos de asistencia no fue algo exclusivo de España: en muchos otros países se quintuplicó en los meses más duros de la pandemia, según datos ofrecidos por la ONU. 

 

En lo económico, las mujeres también han sido especialmente castigadas por el coronavirus. Los últimos datos de paro correspondientes al mes de febrero de 2021 señalan que mientras el número de hombres desempleados asciende a 1.704.010, con una subida del 0.77% respecto a enero, el de mujeres se sitúa en 2.304.779 y aumenta un 1.4%. Esta diferencia se produce porque muchas mujeres se han visto obligadas a pedir excedencias, contratos temporales e incluso a renunciar a su trabajo para cuidar a menores y personas dependientes a su cargo. Según denuncia el sindicato CSIF en un estudio publicado recientemente, el 94% de las personas contratadas a tiempo parcial debido a cuidados u obligaciones familiares son mujeres.

 

El varapalo económico de los últimos meses ha afectado especialmente a la hostelería, la administración y los servicios del hogar, sectores en los que trabajan más mujeres que hombres. Todo ello ha provocado –según datos del CSIF– que la brecha salarial se haya elevado al menos un punto, volviendo a niveles que no se veían desde el año 2013, en plena recuperación de la crisis financiera: si en 2019 existía una diferencia del 22% entre el salario medio anual de los hombres (22.875 euros) y el de las mujeres (17.927 euros), en 2020 se ha elevado al 23%.

 

Acabar con esta injusta situación es urgente. Parte de la responsabilidad recae en los jóvenes, que no deben dejarse llevar por los debates estériles que hoy ensucian el feminismo y deben poner en el foco en terminar con las desigualdades sociales y económicas que todavía sufren las mujeres. También le toca ponerse las pilas al Gobierno y, por el momento, sacar adelante las ayudas que tanto reclaman aquellas mujeres que han renunciado a su puesto de trabajo por las necesidades de la pandemia.

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