Jueves 16.08.2018

Villarejo, el brazo tonto de la ley

¿Se trata de una pelea de barro entre la princesa Corina y Ana Rosa Quintana?

En efecto los personajes reales de esta noticia con marchamo de capítulo de novela negra son una princesa rubia con senos de loza de tazón (Corina) y una reina del tele-cotilleo con maneras pulcras y labios de rape (Ana Rosa), porque Villarejo, el excomisario e investigador privado Villarejo, barbudo y esperpéntico como un Valle-Inclán de hoy iletrado y del vulgo, parece sólo un instrumento, esto es, un presunto personaje...

Verdaderamente o todo es ficción o todo parece ficción últimamente en las Españas, así que algo debemos tratar de aportar desde aquí a la gran ficción de la llamada actualidad.

Por eso empezaremos diciendo que sí, que sostenemos la teoría de que Villarejo no existe, sino que es un invento narrativo del que le escribe las novelas –presuntamente- a ARQ, con perdón.

¡Ah, Villarejo!... Hubo un tiempo transicional postdictadura en el que los personajes mercenariamente corruptos que huroneaban a deshora por las cloacas del Estado parecían, bien mirados, recién extraídos de una novela negra de prosa funcional pero pionera y con nervio, atmósfera, y villanos complejos de Juan Madrid... Sin embargo ahora, en plena resaca de la farra neoliberal, a menudo se dirían ya sólo sacados de una españolada chusca, subdesarrollada y sonrojante de Mariano Ozores con toques de humor rijoso, escatológico y preadolescente de Santiago Segura. ¡Así Villarejo!.. La actualidad no imita al arte sino que imita a la mala televisión.

Y es que, en esa especie de telefilm de sobremesa que vienen a ser las Españas, un policía de modales rudos, lenguaje zafio e imperdible para escroto actualmente encarcelado por los presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, protagoniza la última subtrama argumental de la actualidad.

Se trata de un expolicía y espía quinqui que, según se dice mucho, se aliviaba las apreturas con encargos y sobresueldos, uno experto en chantajes a porcentaje, extorsiones y llamadas amenazantes a periodistas o hasta a su santa madre si hacía falta, el cual ahora, desde el trullo, y ayudado desde fuera por vete a saber quién pues eso es mejor que no nos lo preguntemos, está haciendo filtraciones a la prensa de grabaciones comprometedoras que obran en su poder, y las cuales, agárrense a la entrepierna para no caerse de la moto,  pretenden que se tambalee aquí tanto la monarquía de los Borbones como la telebasura de ARQ…

¡Y hasta ahí podíamos llegar!

Podemos vivir sin borbones, o casi, pero se nos para el marcapasos de pensar en una vida sin ARQ y todos sus maximhuertas de uno y otro sexo (de ambos sexos también hay alguno, diría Camilo José Cela).

Así las cosas, lo de la actualidad ahora va de grabaciones que parece que comprometen al rey pasmado emérito, pero no: creemos que es una lucha encarnizada entre dos damas de corte, la reina del tele-morbo-basura y la princesa ex-amiga íntima, las cuales se sirven del siempre utilizable Villarejo para sus femeninos fines de juego de tronos....

De hecho, pregúntense esto: esa grabada conversación del expoli quinqui con, ni más ni menos, la ex-amiga íntima –sí, ya lo sé, he aquí el eufemismo más monárquico que he escrito nunca- del rey emérito, ha sido filtrada a la prensa con el objeto de chantajear al Estado para que salga del trullo al chusco Villarejo, o sólo se pretende así darnos noticia de que el rey emérito, o ex-rey, es rico pero está solo aunque en otro tiempo también fue amigo íntimo de diferentes chorbas y diferentes paraísos fiscales porque conocía bien aquello de Baudelaire de que “elegir es limitarse”, sí, pero... ¿Y para darnos noticia de eso ya tan sabido hacía falta amenazar con llevarse por delante al socio-marido de la reina del tele-morbo?

Pues he aquí el gran punto de giro de esta historia… Villarejo con sus grabaciones filtradas desde la cárcel creemos que está queriendo que se peleen de nuevo a muerte las dos Españas, actualmente ambas monárquicas, en lo que viene a ser una previa y simbólica pelea de barro, con tirada de pelos y todo, entre la exnovelista reina de la tele-chorrada y la rubia princesa con máster en disponibilidad física…

La primera estocada la ha dado ella, la rubia natural, y de hecho el marido de la exnovelista tele-reina ha sido brevemente enchironado, y, aunque ya está en libertad, lo suyo judicial no ha terminado y él sigue temblando y más nervioso que un perro en una lancha.

¿Qué hará ahora tras tal afrenta la menos rubia pero más mediática? ¿Utilizará a su personaje Villarejo para contraatacar con la misma virulencia?

La respuesta próximamente en sus pantallas.

Luis Artigue, escritor

www.luisartigue.org

www.dondesiempreesmedianoche.com