viernes 13.12.2019

Ficción realista y verdades ficticias

Cuando uno va a ver un función que se titula Ejecución hipotecaria, ya se hace una idea de que el baño de realidad será importante. De hecho el autor, afirma haber escrito su texto partiendo de una noticia publicada en la prensa sobre un terrible hecho que ocurrió en Karlsruhe (Alemania). La función es la última propuesta de la compañía vasca K producciones , que atesora una potente trayectoria, con una linea de trabajo en torno a un equipo artístico estable, que muestra el compromiso social y político en sus diferentes montajes. Se ha podido ver en Madrid en la sala Mirador, pero también se va a poder ver en diferentes teatros municipales de España, donde recalará en su gira. Cuenta cómo, un hombre al que han desahuciado, recibe a los funcionarios judiciales, la policía y la representante del banco, encañonándoles con una escopeta.  La tragedia se trufa de imágenes de retorno al pasado de ese hombre, en la que vamos percibiendo cómo evoluciona su deterioro hasta llegar al momento de la tragedia. ¿Y por qué voy a ir yo a ver al teatro, lo que ya leo en los periódicos?, se preguntarán algunos. Muchos serán los que den la espalda a esta función por una crudeza que anticipa desde el título. Pero, adopte la forma que adopte, ¿No es la ficción un espejo en el que observarnos y aprender? Por muy realista que sea la propuesta no deja de ser ficción e, incluso su realismo, puede hacer más ambiguo su mensaje. En Ejecución hipotecaria, hay quién ha visto con claridad unos “buenos” y unos “malos”, hay quién ha pensado que todos sus personajes tenían algo que les redimía y hay, incluso, quién piensa que todos los personajes reflejan una sociedad enferma, más por la crisis moral que por la económica. Me encanta la ficción cuando es puramente imaginativa, palmariamente fantástica, pero ¿Acaso no es cierto que la ficción es muchas veces la mejor manera que tenemos de acercarnos a la realidad? ¿No es mejor aprender sobre los peligros que entraña el mal uso del poder, viendo Macbeth qué teniendo que sufrir a Hitler?  Extraigo una frase del fecundo discurso que Mario Vargas Llosa leyó para agradecer su nobel: “Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisiéramos tener cuando apenas disponemos de una sola.”

¿Y por qué voy a ir yo a ver al teatro, lo que ya leo en los periódicos?

Durante el tiempo que duran los debates promovidos por los medios en el mundo de las redes sociales, día y medio más o menos, se ha estado hablando del falso documental de Jordi Évole sobre el 23F, y a mi me ha servido para hilar mis pensamientos acerca de esa “cosa rara” que es la ficción y sobre todo cuando sus límites con la realidad se vuelven ambiguos. Falsos documentales que nos cuentan una   verdad ficticia con la pretensión de que reflexionemos sobre la supuesta  realidad pura y dura que se le suponen a disciplinas como “la historia” y “el periodismo”.

Hoy, para ser sincera, me siento como si me hubiera colado dentro de la canción “La espuma de Venus” y digo con Los Héroes del silencio queLa ficción es y será, mi única realidad” al fin y al cabo, ¿Qué otra cosa puede decir un personaje teatral?

Ficción realista y verdades ficticias
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