A día de hoy…

A día de hoy…

Para empezar a liderar la oposición y ser verdaderamente una alternativa incondicionada y creíble, a día de hoy, al PSOE le falta la iniciativa que Rajoy tampoco tiene. Es el momento del PP, cierto, pero también el tuyo si todos te reclaman.

Falta contenido y sobran posturas rígidas y hasta contradictorias que revelan la incomodidad del cuerpo con el traje: si de perfil, frente o espaldas; con los brazos abiertos o cruzados... Pónganse cuanto antes las condiciones para la abstención: transversales, públicas, comprensibles y contundentes, salvando lo más propio del programa a procurar, si los números lo permiten, en el transcurso de la legislatura.

Mientras tanto, ante la frustración inconcebida de su ascenso, sigan los podemitas diciendo que fue el miedo propagado por otros, no el que ellos se vanagloriaron de producir y luego, durante la campaña, intentaban contrarrestar como pudieran: léase al Cervantes ‘filtrado’ a ritmo de tuit por el ayuntamiento de Madrid en la conmemoración del centenario. Quede acuñada la ilusión de haber creado un nuevo espacio político que, en realidad hasta la fecha, solo se abrieron a codazos y en la izquierda. Pase a lo épico la jactancia por su fulgurante aparición, pero sin ignorar que otros antes, como Forza Italia o el MVR venezolano, con perdón, en mucho menos tiempo pasaron de las musas al teatro.

Mariano y Pablo se soportan, solo son antípodas en un mundo global

Asistimos estupefactos, de nuevo, al atasco en la partida. Dice Berkoff que un villano es alguien motivado puramente por sus propias pasiones, deseos y necesidades, sean cuales sean sus consecuencias. No es justo calificar de villanía mucho de lo que viene ocurriendo desde el 20D pero sí, casi todo, de una culposa torpeza.

Mariano y Pablo se soportan, solo son antípodas en un mundo global. No son vecinos, no compran en la misma tienda, no se bañan en el mismo río. Ambos gustan de su elocuencia, sea de casino o de Speaker’s Corner da igual, más que de la práctica deportiva. En sus ojos, las hechuras y andares como de factoría de Sánchez y Rivera, vecinos de ambos estos sí, no son bien recibidas. Pero no todo ha de ser química.

Debátanse los podemitas entre las iluminaciones y vaivenes del bueno de Pablo y el populismo científico de Errejón. Sobreviva Ciudadanos lo más dignamente que pueda mientras se crea necesario y tenga sitio. Repare el PP en que no todo es cuestión de poder ni España es suya. Encuentre el PSOE un camino, una vía, algo, entre la cachaza de los escribas del Antiguo Testamento y el cortoplacismo pertinaz de los apócrifos.