martes 30/11/21

¿Sientes el desafío?

photo-1506375679191-719c61e720b8
Imagen Unplash

¿Sabéis una cosa? Si no existieran los desafíos, tampoco existirían las recompensas. Por eso, si queremos alcanzarlas debemos estar preparados para afrontarlos, y cuando digo preparados, me refiero a estar dispuestos a poner en juego una gran cantidad de cosas, en forma de actitudes y valores, que dependen exclusivamente de nosotros. Luego después estará el esfuerzo, que también será importante.

¿Qué incómodos son los desafíos, verdad? Todo debería ser mucho más sencillo. Ahora bien, ¿lo sencillo que aporta? Aparte de algo de falsa tranquilidad, y mucha mediocridad, poco más. Los retos son los que realmente nos hacen crecer, los que nos invitan a poner en juego siempre lo mejor que tenemos dentro, y que sin creatividad, pasión y esfuerzo no podrían ser superados de ninguna otra forma. Un desafío es una excelente oportunidad.

Cuando llega un desafío nos incomoda bastante, porque casi nunca avisa, ya que suelen ir “por libre”, y de ahí su complejidad. Además, los retos son bastante impertinentes, y quieren que les prestemos nuestra atención desde el primer momento. En cambio, los desafíos nos aportan todo aquello que necesitamos para ser mejores día a día. Son el disfraz que las oportunidades utilizan para llegar hasta nosotros. Si un reto fuese cómodo, no sería un reto, sería otra cosa, por eso son muy fáciles de detectar.

Cuando aparece un desafío en nuestra vida es para recordarnos las cosas que realmente tienen valor. Los desafíos no aparecen únicamente en nuestro ámbito profesional. Nuestra vida personal suele ser un desafío constante que nos enseña a priorizar constantemente, y nos obliga a ofrecer nuestra mejor versión a cada instante.

Las personas que suelen esconderse de los desafíos son muy fáciles de detectar. Son aquellas que continuamente evitan tomar decisiones, y se ponen de perfil ante las situaciones a resolver, demostrando así su nula capacidad de liderazgo al delegar en los demás las cosas que menos le gustan hacer. Y eso no es delegar, eso es quitarse la responsabilidad de encima.

Otras lo que hacen es cerrarle la puerta a todo. Gran error, porque cuando cerramos la puerta a todo en nuestra vida, las cosas buenas tampoco pueden entrar. Y aunque nos empeñemos en no querer verlas, la vida está repleta de ellas.

Cuando un desafío se pone en nuestro camino, recorrerlo puede llegar a ser muy complicado, porque no sabemos muy bien lo que nos podremos encontrar en él. A pesar de todo, intentarlo es la mejor opción, porque ese camino suele estar plagado de un conocimiento que se convertirá en una magnifica experiencia una vez lleguemos al final. Sólo por eso, por la recompensa de la experiencia, el esfuerzo invertido siempre habrá merecido la alegría.

Los desafíos se pueden observar como problemas o como oportunidades. Como los afrontemos será lo que nos defina, y del modo en el que los demás nos verán. Si todo lo que nos rodea son problemas, nosotros seremos un problema, y todo el mundo intentará alejarse de nosotros. Si por el contrario, los retos los tomamos como oportunidades, seremos oportunidades, y quienes nos rodean siempre querrán estar a nuestro lado, ya que verán en nosotros a las personas con actitud y determinación que pueden aportarles todo lo que necesitan para su constante desarrollo. Al final, el liderazgo, profesional y personal, es la aplicación del ejemplo continuo, y los desafíos es algo que demandan continuamente.

Si cuando nos encontremos delante de un desafío, somos capaces de visualizar el valor que tendrá el superarlo, será cuando comenzaremos a hablar de excelentes oportunidades.  Esas que esperan a quienes tengan el valor de saber descubrirlas, y querer aprovecharlas.

José Lorenzo Moreno López

#liderazgo #motivación #actitudpositiva #pensamientopositivo

Comentarios