domingo 17/1/21

Por favor, confía en ti

Aunque al principio pueda parecerlo, te diré algo para tu tranquilidad: Ninguna situación por complicada que sea, ningún momento de agitación, ningún instante de desasosiego, ningún traspiés, ningún sentimiento de frustración, ni ninguna emoción negativa tienen el poder de robarte tu bien más preciado. Me refiero a tu originalidad, al valor que tienes y que puedes aportar al mundo, como persona única e irrepetible que eres. Dicho esto, seguimos…

En mayor o menor medida, todos aspiramos a ser mejores día a día, y para ello la confianza en nuestras posibilidades es la mejor herramienta que tenemos a nuestro alcance para conseguirlo. Me refiero a la confianza bien interpretada, a esa que nos permite superar cada desafío, y no a la confianza de postureo de quienes nos dicen esas frases tan manoseadas de “puedes ser lo que quieras ser”, “conseguirás todo lo que te propongas”, ya que esto lo único que consigue es disparar nuestro nivel de frustración y deshacer la confianza real, porque para crecer de verdad tenemos que conocer nuestro talento y nuestras verdaderas posibilidades para, de ese modo, enfocar la energía en la dirección adecuada, además de admitir y aceptar que ni podremos ser todo lo que queramos, ni conseguiremos todo lo que nos propongamos, por mucho que populistas expertos en el arte de vender humo subidos en una tarima con una nariz roja nos lo pregonen de manera entusiasta.

Os pondré un ejemplo: A mí me gustaría jugar de pívot en los Miami Heat, y aunque quiera y me lo proponga, ni tengo la altura suficiente, ni aunque mejore mi juego de espaldas a canasta lo conseguiré. Si alguien quiere venderme que algún día jugaré en el equipo del estado de Florida, puedo aseguraros que tendrá que escucharme. Y si encima pretende hacerme bailar mientras me lo quiere vender, ni os cuento.

La confianza real pasa por conocernos muy bien, saber de lo que somos capaces, y poner nuestras capacidades al frente de cualquier circunstancia por difícil que pueda ser. Esa confianza nos permitirá dejar a un lado las preocupaciones, que sin duda son las que nos bloquean en los momentos menos oportunos, y que se multiplican cuando les hacemos un hueco en nuestra vida, a la vez que dará paso a que nos ocupemos realmente por revertir la situación a través de acciones plenas de sentido y valor.

Como decía aquel, nuestro valor como personas no cambia por una situación puntual, ni por ningún acontecimiento inesperado que nos toque vivir, y por eso mismo, tener confianza en nuestras posibilidades, hará que nos alejemos de la trampa que supone caer en corrientes profundas de pensamiento negativo, que lo único que conseguirían es hacernos entrar en un bucle de desánimo y desesperanza en la que las excusas se pondrían al frente de cualquier estrategia sin permitirnos encontrar la salida.

Aunque la vida tiene momentos desconcertantes, y situaciones no demasiado amables que ponen continuamente a prueba nuestra actitud, eso mismo es lo que hace de ella la experiencia más extraordinaria que vamos a tener la oportunidad de disfrutar, y la razón por la cual la confianza, la buena confianza, en nuestras posibilidades tiene que estar siempre presente.

Un momento de dificultad no puede ser utilizado como el fácil argumento para que bajemos los brazos, ni para que terminemos bloqueados por el miedo y la frustración. Por eso, cuando sintamos la tentación de rendirnos, pensemos en todas las cosas que podemos aportar a la solución del mismo desde la más absoluta confianza, esa que nos permite avanzar en la creencia de que, tenemos tanto valor dentro de nosotros que por más complicados que sean algunos días, lo mejor siempre está por llegar.

 

José Lorenzo Moreno López

 

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