lunes 23/11/20

Alerta: Nuestro vecino se rearma

pena
pena

La pandemia provocada por el COVID-19 ha provocado un verdadero cataclismo planetario que ha desmoronado todo lo que nos rodea. Ha impactado en el corazón de nuestra sociedad, alterando un equilibrio que considerábamos inalterable, pudiendo observar como el “COVID-Predator” ha ido derrumbando todas nuestras barreras para convertirnos en una sociedad tremendamente vulnerable. Y este desequilibrio afecta también a la política de seguridad de nuestro país, a nuestro sistema de defensa.

La pandemia ha producido ya un drama médico-sanitario en nuestro país que ha ido acompañado de un descalabro económico sin precedentes en la historia reciente. Esta situación, que se encuentra todavía en fase de plena ebullición de su segunda ola, amenazando con un invierno muy duro, nos avoca a tener que reestructurar el gasto público para así poder afrontar los daños ocasionados hasta el momento en nuestro país.

Cuando se dibuja un escenario con estas características, y aún más con un gobierno en el poder con claras debilidades y socios con políticas e intenciones muy definidas en este terreno, siempre salen a la luz los defensores de considerar que el gasto destinado a las Fuerzas Armadas (FAS) y el destinado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) puede reducirse “aún más”.

Hace tan sólo unos días, el Jefe del Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), máximo responsable militar de las FAS de nuestro país, alertaba de que solamente se contaba con presupuesto para llevar a cabo el 51 % de los programas de mantenimiento de material, cuando el mínimo establecido es del 70 %. Esta declaración se puede unir a las constantes declaraciones de mandos militares o policiales en la que se alerta de la falta de presupuestos para llevar a cabo las misiones que tienen encomendadas.

Pongamos un ejemplo que nos da una idea real de cuál es la situación, el Arma Submarina. Nuestra Armada, en esa clara tendencia de pérdida de unidades navales, contaba en los años 80 con 4 submarinos de la clase “Daphne”, 4 submarinos de la clase “Agosta” (Serie 70 en España) y algunas unidades provenientes de los Estados Unidos ya obsoletas. A día de hoy nuestra fuerza submarina está compuesta por 2 unidades de la Serie 70, absolutamente obsoletas e ineficaces para las misiones que tienen encomendadas. Son unidades destinadas a tener una vida útil de 20 -25 años de vida y las dos que continúan en servicio ya rondan los 40. Se están construyendo para sustituir a estas unidades cuatro submarinos de la Serie 80 de los cuales el primero no estará en pleno servicio antes del 2023-24.

Pero el párrafo anterior es solamente un ejemplo porque podríamos continuar por las unidades navales de superficie, por la aviación, o por las fuerzas terrestres donde nos encontraríamos panoramas parecidos. Y, por supuesto, ni mentemos el tema económico donde los militares están sometidos a un permanente maltrato salarial si se les compara con los otros cuerpos uniformados.

Mientras todo esto ocurre, a vista de pájaro desde Tarifa, encontramos a nuestro potencial enemigo, Marruecos. ¿Y qué ocurre en el Reino Alauí?. Pues todo lo contrario a lo que ocurre en el Reino de España. Están llevando a cabo un  proceso de rearme y modernización de sus FAS espectacular. Recorren este camino de la mano de los Estados Unidos e Israel y de nuestros vecinos franceses y su futuro inmediato abarca desde la compra de avanzados sistemas de defensa aérea a misiles de corto, medio y largo alcance, lanzacohetes, munición de todo tipo, avanzados equipos de radio, sistemas de visión y un largo etcétera. A todo lo anterior debemos sumar la compra de 25 nuevos cazas F-16 y 24 helicópteros de la clase “Apache”. Todo esto es una declaración de intenciones de cómo quiere el monarca marroquí reconvertir sus fuerzas armadas. La cifra empleada es de unos 12.000 millones de dólares solamente en lo que se refiere a material americano.

La pregunta que me viene a la mente, supongo que como a todos ustedes, ¿están ya a nuestra altura en capacidades militares?. Por el momento parece que no pero si no cambia esta tendencia, en muy poco tiempo, sus capacidades superarán a las nuestras. Objetivos como las ciudades de Ceuta y Melilla y las Islas Canarias estarán mucho más cerca de estar a su alcance.

El único mensaje que se puede transmitir, a algunos irresponsables políticos, que siempre tienen la tendencia de reducir los gastos en materia de defensa, es que podrían comenzar por reducir los suyos, sus sueldos, sus gabinetes, sus asesores, sus privilegios y dejar de alterar gravemente aquellos servicios que necesitamos todos como nación.

Les recuerdo señorías que para que la UME acuda a limpiar residencias, a montar hospitales de campaña o a sofocar incendios, necesita que su material funcione a la perfección. Les recuerdo también, señorías, que para que nuestras FAS puedan defendernos, en caso de que sea necesario, deben disponer del material adecuado para ello. Y, por supuesto, les recuerdo señorías que es su obligación que esto ocurra así. Lo único que me tranquiliza es que a pesar del material obsoleto y de las dificultades de todo tipo, llegado el momento, nos protegerán como siempre hacen. ¿Y saben por qué lo harán?. Porque están acostumbrados a cumplir con el juramento hecho a su pueblo.  Ustedes señorías también juran su cargo pero me parece que se les olvida rápido.

Me gustaría incluir como despedida, si me lo permiten, al “Ejército de Bata Blanca”, esa legión se personal de nuestra sanidad que prestan servicio en primera línea de batalla frente al COVID-19 y que ahora sienten lo mismo que los militares, tienen que vencer al virus con pocos medios, falta de apoyo y unos dirigentes políticos que no tienen un plan definido para ello. Muchas gracias a todos por vuestro sacrificio y tesón, sois grandes y España os necesita para que salgamos de esta, a pesar de ELLOS.

 

Jorge Gómez Pena

 

 

Comentarios