viernes 20.09.2019

El monte de El Yelmo, lleno de antenas (Sierra de Segura, Jaén)

Telefónica, en vez de presumir de beneficios (con un servicio que deja bastante que desear, y si no prueben la poca cobertura de Movistar y de internet, aunque las otras son peores) podría poner orden en sus cables, esos gruesos cables negros que afean las fachadas de millones de edificios por toda España. Los normales, los de pueblos blancos andaluces, los de casonas de piedra, las iglesias, todo, está lleno de cables. Telefónica le pide a los Ayuntamientos que sufraguen las zanjas, si quieren.

Las cimas de los cerros españoles están llenas de antenas, repetidores y demás zarandajas, feas, algunas inservibles (pero luego no las desmontan). Miren, como muestra, el monte de El Yelmo, 1808 mts, en el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, atestado de instalaciones, violado, estropeada su noble y pétrea cima. Pero a las eléctricas y telefónicas les da igual, se lo han apropiado con todo el mal gusto del mundo, con desprecio del paisaje, autorizados por la Junta de Andalucía que además les ha hecho los carriles y pistas para llegar a la cima, dejando inmundas cicatrices en la piedra.

Destruir una  montaña tan emblemática es un crimen ecológico, histórico, imperdonable. Si en la Montagne Sainte Victoire (esa que pintara Cézanne), junto a Aix en Provence, hubieran hecho eso, hubieran procesado a los responsables. En España, en Andalucía, encima los condecoran como grandes adalides de la libre empresa.

Y ¿qué me dicen de los postes de electricidad? Endesa e Iberdrola los instalan, podando y cortando árboles, donde les conviene, para ahorrar más. ¿Habrá algún paisajista o jardinero en esas dichosas empresas? Y luego dejan todo tirado, ladrillos, restos de cemento, latas. Y lo malo es que nadie les dice nada, para los Ayuntamientos esa es la última de sus preocupaciones.

Se podría crear un índice de confianza del ecologista, además del índice de consumidores e inversores. Si existiera este índice, si los españoles percibiéramos todo lo que se hace y deshace, todo el cemento, petróleo, cables, atentados al paisaje, postes, el nivel de confianza en la protección de la naturaleza estaría por los suelos. Pero no se preocupen, ni existe tal índice ni existirá, no le conviene al poder político ni a las empresas.

El ejemplo de El Yelmo es solamente una muestra de lo que pasa por toda la geografía nacional.

En fin, las telefónicas no saben, claro, que hasta Quevedo le cantó en 1626, una silva

El Yelmo de Sigura

Monte muy alto al Austro

…¡oh peñasco atrevido!,

llevas a las estrellas frente osada,

de ceño y de carámbanos armada.

Debajo de ti truena,

que respeta tus cumbres el verano,

y allá en tus faldas suena

lluvioso invierno cano;

y donde eres al cielo cama dura,

das a Guadalquivir cuna en Sigura…

El monte de El Yelmo, lleno de antenas (Sierra de Segura, Jaén)
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