miércoles 12/8/20

Con Red de mentiras no me refiero a la película dirigida por Ridley Scott, y protagonizada por Leonardo DiCaprio, sino a las fake news, o falsas noticias si es usted hispanohablante. Desde que Campofrio viralizó su anuncio de Navidad en torno a los fakes, la polémica está servida sobre el alcance de un concepto de límites difusos. Me dice Dominique que me será más sencillo definir que no son falsas noticias, para entenderlo.

No son fake news las noticias de los medios de comunicación; bueno, de casi todos. Los periodistas están dotados de un halo de certeza en sus informaciones que excluyen las falsas noticias, con lo que no puedo estar más de acuerdo. El problema de que un mismo hecho de lugar a dos noticias totalmente distintas en los medios de comunicación es de simple perspectiva. Ayer la presidenta de la comunidad de Madrid, Ayuso, se incorporaba una hora tarde a la reunión con el presidente Sánchez, para unos; para otros, había avisado de su tardanza al ir a recibir un avión de cargamento sanitario. Las dos versiones deben ser ciertas, y solo cambia la perspectiva de quien las transmite. Y cuando Lorenzo Milá, corresponsal de RTVE en Italia, vino a mofarse de los italianos por exagerados en la adopción de medidas ante una mera gripe estacional, no mentía, solo transmitía confianza a los españoles; como Alvise inventando una asistencia domiciliaria a la ex alcaldesa Carmena. Aunque los medios no mienten, el psoe andaluz pide el cese del director de informativos de Canal Sur, Ayuso el cese de Rosa María Mateo en RTVE, y Miguel Ángel Rodríguez del director de Telemadrid.

Las mentiras del gobierno no son fake news. Cuando las ministras animaron acudir a una manifestación porque era menos arriesgado para su salud que la violencia machista, lo hacían por un deber cívico. Que la comunidad de Madrid haya ocultado durante semanas los fallecidos en residencias de ancianos, donde ha terminado entrando el ejercito, ha sido para no asustar innecesariamente a la población. Siempre hay excepciones, como cuando Abascal y la ministra Robles coincidieron en calificar de mentiroso al president Torra por sus declaraciones a la BBC sobre que el gobierno impide el confinamiento de Cataluña para frenar la expansión del coronavirus y que las competencias de la Generalitat habían sido "centralizadas".

Un caso aparte son las mentiras de Sánchez. Sus explicaciones semanales acerca de cómo era imposible de prever el alcance de la crisis sanitaria, pese a que llegó a España cuando muchos países ya estaban con casos de contagio; o sobre la escasez de medios de protección a nuestros sanitarios; o los defectos de los test de detección, son mentiras interesadas de la oposición. Oposición que también es una mentira, más preocupada por su minuto de gloria en la tele que por los problemas reales, y que avaló las primeras medidas económicas del gobierno, pese a su clara intencionalidad de implantar una agenda de reformas económicas de su programa agitpro socialcomunista.

Pero hete aquí que si a usted, ciudadano de los balcones, se le ocurre en esas horas de confinamiento generar un contenido que sea considerado fake news y colgarlo en redes sociales, el sistema caerá sobre usted. En menos de horas detuvieron a una persona que dijo haber viajado de Madrid a Torrevieja, y en menos tiempo aún desalojaron al arzobispo de Granada de la catedral. El ministro Marlaska reconoce que están monitorizando las redes sociales por si hay discursos de odio… al gobierno, le ha faltado decir. Y Facebook encomienda la calificación de falsa noticia a Newtral, la empresa de Ana Pastor, imparcial periodista de la Sexta. Que usted quiere hacer un meme contra el gobierno, que sepa que los que atacaban la ley mordaza han creado el confinamiento del libre pensamiento, más eficaz y duradero que el domiciliario.

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