jueves 09.07.2020

Nos quedamos sin mariposas

Las poblaciones de mariposas de las praderas europeas han caído casi a la mitad en 20 años. También las mariposas monarca de Norteamérica han visto caer sus poblaciones este año

El conocido "efecto mariposa", ligado a esa frase célebre, con muchas variantes, de que el aleteo de una mariposa en un extremo del planeta puede causar un huracán en el otro, se ha convertido en una forma gráfica de explicar lo relacionadas que están las cosas en este planeta y cómo la cosa más insignificante puede tener grandes consecuencias.

Pero un informe de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA) recientemente publicado nos ofrece otra posible versión del "efecto mariposa", debido no al efecto del aleteo sino a la ausencia del mismo.

Según este informe, en Europa hay cada vez menos mariposas que puedan aletear. Y ello puede ser indicador de gravísimas alteraciones ecológicas que van más allá de las propias mariposas.

Estos frágiles insectos, que podemos tender a minusvalorar, son, tal y como recalca el citado organismo ambiental europeo, un importante indicador de la conservación de la biodiversidad en general. Una mayor o menor abundancia de mariposas indica muchas cosas acerca de la mejor o peor situación de la Naturaleza. Por ello, es algo que lleva mucho tiempo siendo controlado por la Agencia Europea de Medio Ambiente.

Según el informe, las noticias no son buenas: las poblaciones de algunas especies de mariposas de las praderas europeas cayeron dramáticamente entre 1990 y 2011.

Estos frágiles insectos son un importante indicador de la conservación de la biodiversidad en general

El informe, titulado 'The European Grassland Butterfly Indicator: 1990-2011', destaca algunas causas. Entre ellas la intensificación agraria en las llanuras que lleva a convertir las praderas en espacios "casi estériles para la biodiversidad" a consecuencia de una serie de alteraciones que van desde la destrucción de los herbazales naturales o seminaturales (o su conversión en temporales) a la eliminación de los setos y linderos, pasando por un fuerte uso de pesticidas a los que las mariposas son vulnerables. En otros hábitats, tales como los de montaña, el abandono rural y la desaparición de praderías que trae consigo, pueden también jugar un papel.

Según la investigación, las praderas son el principal hábitat de muchas mariposas. De hecho, de las 436 especies de mariposas europeas de las que se conocen sus preferencias de hábitat, 382 (es decir, el 88%) están en este hábitat en al menos un país europeo y para más de la mitad de las especies (280 especies, 57 %) los pastizales son su hábitat principal. Los datos, por lo tanto, tienen una gran relevancia.

En algunas zonas de Europa occidental las mariposas de las praderas han quedado restringidas casi en exclusiva a cunetas de carreteras y ferrocarriles (si es que una fumigación no acaba con ellas), y a algunas zonas rocosas o húmedas, o a unas pocas superficies de agricultura no intensiva de gran valor natural o a espacios protegidos.

Para realizar un seguimiento de la evolución de las poblaciones de mariposas, se han seleccionado 17 especies de mariposas representativas en 19 países (entre ellos, España), siguiendo sus tendencias poblacionales. Pues bien: al menos 8 de esas especies han caído muy notablemente. De media, las poblaciones de las 17 especies habrían bajado casi un 50%. Tal y como resalta la Agencia Europea de Medio Ambiente "la caída en los números de mariposas de las praderas es particularmente preocupante porque estas mariposas son consideradas indicadores representativos de las tendencias observadas para la mayor parte de otros insectos terrestres, que juntos forman alrededor de dos terceras partes de las especies mundiales. Esto quiere decir que las mariposas son indicadores útiles de diversidad biológica y la salud general de los ecosistemas".

Si las mariposas caen no es solo que lo hagan ellas. Es que una parte apreciable de otras muchas especies están cayendo con ellas. Así, por ejemplo, el hecho de que se haya visto que las poblaciones de la famosa mariposa Ícaro (Polyommatus icarus), una de las especies estudiadas, hayan caído muy significativamente, tiene más implicaciones que las del mero declive de esta preciosa especie de mariposa azul.

El Director Ejecutivo de la Agencia Europea, Hans Bruyninckx, insiste en que "este dramático declive en las mariposas de los herbazales debería hacer sonar las campanas de alarma. Los hábitats de los pastizales están degradándose en Europa, y si se falla en conservarlos podríamos perder muchas de estas especies para siempre. Debemos reconocer la importancia de las mariposas y otros insectos. La polinización que realizan es esencial para los ecosistemas naturales y la agricultura". Se insiste en la necesidad de que instrumentos como la Política Agraria Comunitaria den recursos que promuevan la mejora de la situación.

El informe de la EEA viene a sumarse a los de ediciones anteriores en confirmar esta tendencia al declive de las mariposas que también mostraron los de los años 2005, 2008 y 2010. Pero no olvida apuntar algo inquietante: la caída de las poblaciones registrada por estos estudios cuenta desde 1990, pero ya antes de esa fecha se produjeron obviamente caídas brutales. De modo que lo que se está viendo en los últimos veinte años es el deterioro de una población que ya de partida estaba muy maltrecha. Las mariposas que hoy quedan son probablemente solo una mínima parte de las que existían y sus poblaciones están ya en unos niveles tan bajos que son especialmente vulnerables ante más agresiones.

Tampoco parece que le vaya bien a una mariposa emblemática al otro lado del Atlántico. La mariposa monarca, famosa por su fantástica migración de entre 1.800 y 4.200 kilómetros entre Estados Unidos y Canadá, al norte, y Méjico, al sur. Los resultados del último conteo realizado muestran, según datos de WWF, que su población puede haber caído un 59% respecto al conteo del año 2011-2012. Se atribuye en parte al uso de herbicidas en los terrenos de Estados Unidos donde crían y se alimentan (lo que las habría dejado sin comida), así como a variaciones climáticas extremas. En 20 años no se había visto una población tan baja.

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