miércoles 28/10/20

El diccionario de la lengua española dice que un “fideicomiso”, del latín fidescommissus –fides (fe) y commissus (comisión)– es un contrato entre una o más personas (fideicomitente/s o fiduciante/s) y otra persona física o jurídica (fiduciaria) con el que se transmiten bienes, cantidades de dinero o derechos de su propiedad para que ésta los administre o invierta en beneficio propio o de un tercero, llamado beneficiario, o transmita su propiedad al fideicomisario, que puede ser el fiduciante, el beneficiario u otra persona, con base en determinadas condiciones y el cumplimiento de un plazo. Los fideicomisos públicos, de acuerdo con el académico Rafael Martínez Morales, son establecidos por la administración pública federal, se estructuran de forma análoga a los organismos descentralizados o a las empresas de participación estatal y su objetivo es auxiliar al Ejecutivo Federal en la realización de actividades prioritarias para el país.


¿Cuál es el valor de los fideicomisos en México? Dado que hay programas que trascienden los tiempos de un gobierno sexenal a otro, o de un año a otro –ya sea porque el partido en el poder cambie o que cambie de humor el gobernante en turno– sus actividades no pueden detenerse y, precisamente, la figura legal del fideicomiso permite garantizar su fondeo de largo plazo, pues según la Constitución, los presupuestos tienen carácter anual. Por poner un ejemplo: hay investigaciones científicas que son multianuales y que, por lo mismo, requieren un fondo que garantice la continuidad de esos trabajos. Éste puede ser el caso de la creación de una nueva variedad de cultivo de alimento humano, cuya experimentación necesita de al menos 10 años para demostrar su robustez. Si el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) no cuenta con fondos en un solo año, todas o la mayoría de sus investigaciones quedan “condenadas a muerte”. 


Ésta es precisamente la situación de desgracia que hoy enfrentan muchas investigaciones científicas y tecnológicas que están fondeadas por los fideicomisos públicos, y enfrentan tal amenaza gracias a los caprichos o los humores del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien ha ordenado, con base en su discurso gastado de “combate a la corrupción”, la desaparición ya no de 55, sino de 109 fideicomisos, cuyos montos suman 68 mil millones de pesos. Sin embargo, la verdadera causa por la que se pretende eliminar estos instrumentos no es su presunto manejo corrupto, sino la falta de recursos fiscales en el Gobierno Federal de la “Cuarta Transformación” (4T) que, además, afirma que el dinero de los fideicomisos se destinarán a la compra de vacunas contra el Covid-19. Todo eso “suena bien”, pero trae la navaja dentro del pan; pues en realidad se trata de enviar esos recursos a sus programas “estrella”, ya que el caos económico –derivado de sus malas decisiones– ha puesto fuera de su alcance, incluso, sus proyectos de ingresos presupuestales para 2021. Por ello, desde ahora están echando mano a todo lo que tenga dinero: empezaron con el Fondo de Estabilización Económica, que se acabó antes de la crisis y ahora van tras los fideicomisos y, después, no lo duden: se irán sobre las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afores), donde se hallan los recursos que han ahorrado durante muchos años los trabajadores del país, los cuales podrían perderse si los agarra la 4T. 


Esto demuestra que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) es malo, arrogante, necio y, lo peor de todo, que no escucha razones ni opiniones de los expertos, como es el caso de la comunidad científica, a la que menosprecia. Por esta senda, la 4T avanza hacia una dictadura, igual que los nazis, que iniciaron su camino hacia ésta quemando libros. En el caso de México, los fideicomisos son los libros quemados y con esta actitud, la 4T está enviando un terrible y negativo mensaje a la población de nuestro país. 


Algunos ejemplos de los fideicomisos que los morenistas pretenden desaparecer, son los siguientes: Fideicomiso Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE); Fideicomiso de obligaciones laborales del Cimat; Fideicomiso Centro de Innovación Aplicada en Tecnologías Competitivas (Ciatec); Fideicomiso de Investigación el Colegio de la Frontera Norte (Colef); Fondo mixto del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el Gobierno Federal y, entre otros, el Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine), el que financia a los deportistas de alto rendimiento y el Fondo Nacional para atender Desastres Naturales (Fonden). 


Es decir, desaparecerá el apoyo a los damnificados de las catástrofes derivadas de fenómenos naturales como huracanes y terremotos, que son muy frecuentes en México; el apoyo emergente a campesinos pobres y marginados; a atletas paralímpicos y, en fin, a muchos mexicanos que de suyo están “descobijados” desde hace muchas décadas. ¡Eso provocarán las decisiones arbitrarias de la 4T pese a que dicen defender a los pobres!.


De ese tamaño será el boquete y la desatención al pueblo de México. No se prevé el futuro, ni se escuchan las voces de los especialistas. De hecho, se burlan de ellos con la simulación de foros o “parlamentos abiertos” donde les dan la palabra; pero, en los hechos, esos argumentos “se los lleva el viento”, porque Morena hace lo que se le da la gana cuando recibe instrucciones desde Palacio Nacional. 


Como muestra de lo que digo, cuento lo que ocurrió en un “parlamento abierto” organizado por la Cámara de Diputados donde participé como secretario de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de ésta, al que fueron invitados científicos y tecnólogos del país. Prácticamente, todos los participantes coincidieron en que no estaba demostrada la existencia de corrupción ni de ineficiencia en el manejo de los fideicomisos; en que es ilegal el intento de desaparecerlos, incluso se reveló que algunos no reciben recursos públicos. Quedó claro que se trata de un capricho por cumplir, a como dé lugar, un compromiso de campaña de López Obrador y que este señor no ve las consecuencias que tales decisiones traerán al país. 


Los fideicomisos dan certidumbre y certeza de que se podrán financiar proyectos a mediano y largo plazos. El presupuesto es de ejercicio anual, según la Constitución; pero estos fideicomisos permiten tener ahorros de largo plazo para usarlos cuando así sea necesario, como es el caso del Fonden, aun cuando haya un mal año presupuestal. De hecho si, por ejemplo, desaparece este fondo, el gobierno incurrirá en una violación de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, pues debe haber un fondo del 0.4 por ciento del presupuesto destinado a los problemas sociales y físicos generados por los desastres naturales. 
Conclusión: Morena no sabe gobernar y debemos formar un frente nacional que haga de la razón una fuerza para evitar más atropellos; tenemos una luz de esperanza en el 2021, cuando se deberá manifestar la sociedad para evitar que sigan destrozando a este país y nos dejen de él solo unos hilachos. Si quieren dinero para la vacuna, dejen de hacer obras inútiles como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas y no golpeen a la ciencia, los deportistas, campesinos, artistas y demás damnificados.

Brasil Acosta Peña

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