sábado 12/6/21

Historias de mi vida Liberal. Mi trabajo inicial en época franquista

Madrid, después de Barcelona, me pareció la capital de la libertad. Nadie me preguntó por mi familia o mi procedencia, bien al revés, el ser mallorquín, me favorecía en imagen, Estoy hablando de 1963-64, dos años de trabajo diverso, hasta que acepté recibir el sueldo de ECO y de Cygla (Agencia de publicidad), quería casarme, lo que hice en octubre de 1964, mientras desarrollaba mi actividad, para lo que ocurrió un hecho transcendente. Conocí el Psicoanálisis, a través del presidente de la sociedad homónima Ramon del Portillo, con quien y con su empresa Motiv Research, colaboraba ECO hasta el punto de que a mí y a Jesús Ibáñez, nos hizo, el llamado Análisis didáctico, lo que nos capacitaba, para ser los únicos psicoanalistas no psiquiatras que podíamos aplicarlo. De mi trabajo en ECO y Cygla destaca el lanzamiento de los helados Camy para Nestlé, intentando que lo que se consideraba un refresco para el verano, fuera apreciado como un postre para todo el año. Ello obligo a traernos especialistas heladeros italianos, que hacían constantes pruebas para conseguir los distintos productos, tomé tanto helado, que durante años no me ha gustado otro, sino el de leche merengada. Allí desarrollamos las aplicaciones de la psicología al marketing que tenían mucha aceptación entre los clientes.

El Psicoanálisis, independientemente de ser una obra magistral de Sigmund Freud, fue una auténtica revolución para mi pensamiento. Cayeron los falsos mitos de la religión, y apareció la realidad, como único elemento de valor, en la conducta humana en general y en la mía en particular. Era lo más útil para progresar intelectualmente, y me permitía aprender novedades que, de otra forma, no hubieran logrado escapar a mi escepticismo sobrevenido, ya no creía en fantasmas y mis ilusiones se basaban en criterios aparentemente objetivos. Mi actividad terapéutica no obstante no me seducía grandemente y el suicidio de una paciente de un grupo que dirigía, me produjo una profunda herida, trauma difícil de resolver, que me condujo más hacia lo macroscópico, viendo de lejos las conductas, analizándolas e interpretándolas que al trato diario con la gente.

Aprendí a distinguir entre las motivaciones, pulsiones profundas del ser humano (según Freud, instintos de vida y de muerte), sobre los que cabalgan las actitudes, posicionamientos que determinaran nuestra conducta, una vez experimentadas o aprendidas. La conducta (behaviour en inglés) será la resultante, según los americanos lo único que se puede medir de manera objetiva. Finalmente, la opinión que es una racionalización de nuestra conducta de acuerdo con los clichés que consideramos como deseables y dignos de comportarnos como ellos nos señalan. La Psicología es útil para analizar la ambición que supone subir la escalera, pues entraran en juego para cualquiera esos cuatro niveles, aunque lo que resulte más difícil sea el conocer nuestras auténticas motivaciones, desconocidas para el común de los mortales, que no suele preguntarse por ellas.

Para explicar la humanidad, hay dos doctrinas: Evolucionismo y Creacionismo enfrentadas en la actual teoría de los memes.  La primera, hace de la libertad y de la capacidad incluso inconsciente de la humanidad, la clave para llegar al hombre del Siglo XXI. La segunda, parte del diseño inteligente de un “DIOS”, el origen del hombre, y por tanto es determinista, y nos transforma en seres en cierta forma “programados” por ese “Dios” que conoce no sólo nuestra historia sino también nuestro futuro.

Ciertamente, me siento muy incómodo con la segunda, que, aunque se acepte que su descripción teórica es del teólogo William Paley (1743-1805), sin embargo, nace a la vera de las religiones del Siglo VI a.C., cuando todas las futuras religiones eclosionan, según Toynbee, Deutero Isaías (judaísmo, cristianismo después y más tarde islamismo), Pitágoras (racionalismo), Buda y Confucio (orientalismo), Zaratustra (casi desaparecida). En el fondo, no era sino la abstracción, que había llegado desde que el hombre comienza a ver dioses en las cosas, o en los animales (naturalismo), a concentrar las ideas que le suscita el desarrollo de su vida (atribuyéndolas a seres misteriosos, representados por animales, o por fenómenos de la naturaleza, como el Sol, la Luna, el viento o el agua), en un primitivo Panteón (Egipto, Grecia, Roma), naturalmente con un Padre de los Dioses, Júpiter o Zeus, y una madre, Diana, diosa de la fertilidad, a la abstracción de un Dios único, Atón o Yahvé, que perdurará hasta nuestros días.

El Evolucionismo, en cambio (Charles Darwin, 1809-1882), descubre que somos originados por variables aleatorias de adaptación, y que los mejor adaptados sobreviven, y los demás desaparecen. Mi compañero y amigo, Emiliano Aguirre, el gran Antropólogo, descubridor de Atapuerca, ya era partidario de esas tesis cuando me hablaba del genocidio que hizo desaparecer a los Neandertales y sobrevivir a los Cromagnones (literalmente nos los comimos). En 1890 su pensamiento dio origen al Darwinismo social, mientras que, en 1930, el Neodarwinismo (Ronald Fisher, 1890-1962; Theodosius Dobzhansky, 1990-1975; y John B.S. Haldane, 1892-1964), incorporaron la genética al Darwinismo, que en los años 30 dará lugar a la eugenesia (propia de la dominación nazi, que propugnó la intervención humana para la mejora de la raza).

Los Individualistas, Richard Dawkins (1941) y Edward Wilson (1929), propugnan que los individuos obran en su propio interés, y no en el de la especie, el sujeto no es el individuo sino el gen. En los años 80-90, aparecen tres ramas de este planteamiento: la Simbiosis (Lynn Margulis, 1938), partidaria de la cooperación; la Morfogénesis, Brian Godwin, 1931), añade que no todo es selección natural, sino que intervenimos por nuestra capacidad de decisión y libre albedrío; y la Cooperación (Stephen Jay Gould, 1941-2002), que plantea que los genes (individuales) cooperan entre ellos.

A los genes ya hay que añadir hoy los memes, o rasgos culturales, que según Dawkins también se replican, a la vez que evoluciona el genoma, que llevará impreso el hombre en sus cromosomas. La gran diferencia, es que los podemos agrupar en forma voluntaria los humanos modernos, y pasan a formar parte, por tanto, del acervo cultural de la Humanidad, del Pan cerebro que formamos entre todos, unidos por las redes (net Works) de información cultural, hoy potenciadas por el uso de Internet, que, a su vez, da lugar a los Macromemes, y a los Alelomemes, o memes alternativos. Este modelo añadido al evolucionismo condiciona la evolución cultural de forma mucho más rápida, capaz de auto replicarse gracias a los sistemas analógicos, primero, y hoy aún más, gracias a los digitales. En una palabra, la Globalización universal. Lo difícil es predecir escenarios, modelos de futuro, pues no existe instrumento capaz de comprender todos los elementos del sistema, resultando inútil las matemáticas (modelos), y difícilmente la sociología, o las explicaciones de cualquier otra ciencia.

En cambio, para entender a Dios existen la Teología, la Teosofía y la Teodicea, las dos últimas intentando explicar su existencia no por la fe sino por la demostración científica.

En los primeros dos años, hasta 1965, conocí  a través del psiquiatra Ramon del Portillo a Bernard Krief, que tenía una consultora en Francia, (judío muy inteligente, pied noir), le explique las cosas que había hecho , publicaciones como la de preuniversitarios en Mallorca( realizada con otro curioso personaje, José Constantino Dragan, multimillonario, a quien procuré acomodo en Mallorca, y más tarde a través de los congresos de la Asociación de Estudios de Mercado y Opinión, acabé creando la Asociación Española de Marketing, nombrándole presidente). A su vez creé la Asociación para el desarrollo económico, social y cultural de las Islas Baleares, aprovechando un verano de vacaciones, reuniendo centenares de empresarios y unos trescientos millones de pesetas para que funcionara. Mi ausencia y la envidia de algunos personajes de los Sindicatos franquistas dieron al traste con la Asociación que sería la primera de las varias decenas que he fundado en mi vida, atraído por el protagonismo de la sociedad civil, en contra del estatalismo y el funcionarismo tradicional, en esta España, tan poco animada al riesgo y a lucha por el futuro.

Bernard Krief me ofreció asociarme, lo que para alguien que solo tenía una experiencia de dos años de trabajo en empresa, me pareció excelente por la oportunidad de ver mundo, conocer lenguas y trepar más peldaños de escalera. Mi dedicación a la consultora duró desde ese año hasta 2010, es decir 45 años, en que mi perseverancia se demostró más que ampliamente. Trabajaría luego, concomitantemente para otras empresas, pero hasta que la última crisis de 2009 a 2013 hundió mi mercado, en los últimos diez años, básicamente, la promoción de productos éticos de la industria farmacéutica, aguanté otras varias, algunas internas, por la excesiva ingenuidad que tenía a creer en los amigos, para trabajar con ellos, bien es verdad, que si no das confianza , difícil es que te claven el cuchillo, pero no me arrepiento hoy todavía de mis errores, los creo humanos, y normalmente es difícil subir la escalera sin que algún tramo  no se rompa o se resquebraje. Toda la crisis tuvo su origen en los dos gobiernos de Rodríguez Zapatero, el miserable socialista, que hundió la economía española entre 2004 y 2011 y gobernó por el atentado del 11 M, deshaciendo lo que había conseguido Aznar en sus dos legislaturas. Para más inri facilito a Cataluña el fervor independentista e intento conseguir la Paz con ETA, seguramente en busca del Nobel y ahora sigue con el infame propósito de que se apruebe una Ley de Memoria Histórica que sumiría al país en la falta de libertad de prensa y en el enfrentamiento reivindicativo de los perdedores de la guerra civil según Stanley G. Payne. Eso además de meter la pata en la dictadura venezolana de Maduro. ¡Vaya sujeto más pernicioso!

La publicación de mi estudio “Niños sin familia” por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Revista Bordón) y otras publicaciones en revistas como “Marketing Actualidad” le dejaron asombrado, para alguien que apenas tenía 24 años, pero una imaginación desbordante, con el deseo heredado de mis dos abuelos, de escribir sobre la Guerra de África, lo que me lo recordaba el carácter argelino de mi nuevo socio.

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