jueves 29/7/21

2007-2011 Mi vida durante el 2º mandato de Zapatero. Premio Nobel a Zapatero. Yo acuso. La membresía de ser español

El segundo mandato de Rodríguez Zapatero estuvo intensamente marcado por el impacto de una crisis económica mucho más grave y profunda de lo previsto por su gobierno, agravado por lo miserable de su carácter personal, y por la mayoría de organismos económicos internacionales. Este periodo de recesión, aumentado por el colapso del sector financiero, y por la debacle del sector inmobiliario (principal motor económico y laboral de España en los quince años previos) conllevó un brusco deterioro de la economía nacional, y un rápido crecimiento del desempleo (que llegó a superar los cinco millones de parados). En el Comité Federal del PSOE celebrado el 2 de abril de 2011 anunció que no se presentaría como candidato a unas hipotéticas elecciones en 2012, renunciando así a un posible tercer mandato. Finalmente, el 29 de julio de 2011 anunció un adelanto electoral para el 20 de noviembre de ese mismo año. Un mes antes de las elecciones, el 20 de octubre, la organización terrorista ETA anunció «el cese definitivo de su actividad armada».

      En marzo de 2007. Desde el 22 de marzo de 2006, en que tres enmascarados con boinas y un fondo de banderas nacionalistas declaró el alto al fuego en nombre de ETA, no dejo de preguntarme por los objetivos de nuestro presidente del Gobierno.

  Ante todo, los evidentes, y que han tenido entretenida a toda España, por el método y las formas, unos a favor y los otros en contra, de los que se va decantando una convicción cada vez mayor, de que el Estado está cediendo ante el chantaje de ETA y de Herri Batasuna, que no sólo buscan la independencia, sino crear una república soviética en ese hermoso rincón de España, nuestra nueva Cuba, a la que tanto añoramos en nuestras habaneras, y que perdimos nada menos que en guerra con los U.S.A. Bueno, pues si no hay guerra, ¿a qué viene pedir la Paz en nombre las Cortes soberanas que le han dado carta blanca a ZP?

    Aunque Rafael Moreno izquierdo, me ha aclarado el 12 de febrero de 2018 algunas perspectivas con su conferencia “Los servicios secretos del PNV durante la guerra civil” manejados por el lendakari Aguirre, que luego los dejo en manos de Juan Ajuriaguerra, a quien conocí en la platajunta en 1994, pero el truco era tener un País Vasco en ese momento para que sirviera de tapón a la España de Franco en su posible incorporación a la Alemania Nazi, a través de Francia. Ahí intervino desde USA a Gran Bretaña. Aunque hoy ya no es problema en 2007, es evidente que Francia utilizo a la ETA como moneda de cambio, según me han dicho para que compráramos su tecnología del AVE (ALSTHOM) como hicimos. Aún recuerdo sus instalaciones en Sata Perpetua cerca de Barcelona. Por eso años después la Española Talgo se asocia con la canadiense Bombardier, mejor competencia, otros intereses. Ha sido solo recientemente que Francia a dado a España material y documentación en su poder sobre 20 años de ETA, desde 1998. Han tardado mucho, pero al final se han dado cuenta del daño que nos hicieron sirviéndole de refugio a la banda. Habrá nuevos intereses y los servicios de información del PNV es probable que sigan en marcha auspiciados y financiados por los mismos.

     Quien consigue la Paz, normalmente es premiado con el Nobel de la Paz, que curiosamente no es «estricto sensu» un premio Nobel, pues no proviene ni de la herencia de Alfred Nobel, ni de la Academia Sueca, sino que es otorgado por el Parlamento de Noruega, y no es aceptado como tal por la familia Nobel. Además, en 1968 se decidió no crear más Premios Nobel de los ya existentes (Física, Química, Filosofía, Medicina y Literatura), de hecho, el Premio Nobel de Economía, creado en 1968 por el Banco Central de Suecia se llamó Premio Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel.

      Por ello, y con similar prestigio, existe el Premio Nobel de la Paz, cuyos primeros galardonados fueron, en 1901, Jean Henri Dunant y Fréderic Passy, fundador nada menos que de la Cruz Roja Internacional, el primero, y Secretario General de la Liga Internacional para la Paz Permanente, el segundo.

 Destacados, pero preocupantes nombres, fueron también galardonados: Roosevelt (1906), Wilson (1919), Austen Chamberlain (1925), Kissinger (1973), Sadat y Begin (1978), Pérez Esquivel (1980), Gorbachov (1990), Arafat, Pérez y Rabin (1994), Jimmy Carter (2002); nombres que desasosiegan, algunos siniestros guerreros, e incluso terroristas, que por tirar las armas, o por algún que otro trapicheo político, consiguieron en algún momento de sus vidas la Paz que antes también ayudaron a perturbar.

   Para nuestra memoria histórica, conquistaron galardón personajes que seguramente sí lo merecían, como fue el propio Dunant, la Cruz Roja (1917), Aristide Briand (1926), Albert Schweitzer (1952), ACNUR (1954), Martín Luther King (1964) («Anoche tuve un sueño.»), UNICEF (1964), Sajarov (1975), Amnesty International (1977), Madre Teresa de Calcuta (1979), Cascos Azules (1988), Nelson Mandela (1993), Médicos sin Fronteras (1999), y un largo etcétera; el último, Mohamed Yunus, «el banquero de los pobres», lo que demuestra cuán cerca está la Paz de la Guerra, y viceversa. «Si vis pacem para bellum», ya decían los romanos.

   Con que, volviendo a nuestro caso, la Paz de ZP, resulta que una de las condiciones del premio es haberse hecho “visible» a nivel internacional, y ésta es la única explicación que encuentro a la «pírrica» votación del Parlamento  Europeo, al que no le iba ni le venía el tema español; tanto los que votaron a favor como en contra, ¿disponían de suficiente información sobre una guerra que no ha existido?, ya que los casi mil asesinados lo han sido sólo de una parte, salvo el vergonzoso episodio de los GAL, que pagaron ya los socialistas con la pérdida del poder, y la cárcel y la ignominia para sus creadores.

     El Estado Español, en estos cuarenta años de «sin razón», se ha limitado a aplicar la ley, y a subvencionar cuantiosos costes en «escoltas» y defensa pasiva: ni tiros en la nuca ni ley de fugas. Frente a ello, la «chulería» de sus condenados ante la justicia, el Estado, el Gobierno, o cualquiera que se les ponga por delante. Cuarenta años de «entierros oficiales» y de familias destrozadas, que la Amnistía sepultará en el olvido, pues esto es lo que significa en griego: «no me acuerdo».

   Más recientemente, en la XVI Cumbre Iberoamericana, el Gobierno Español «amagó» con meter en la Agenda el tema de la ETA y la PAZ de ZP. ¡Más visibilidad!, y ahora en Iberoamérica, plagada de guerrillas y guerras de las de verdad, sacudiéndose los unos a los otros la badana: «escuadrones de la muerte», «paramilitares», «guerrilleros». ¿Otro intento más para alcanzar visibilidad para una candidatura el Nobel de la Paz? ¿Acaso la presencia del Rey hizo retroceder al Gobierno en su clarísima intención de propaganda? La verdad es que nos hemos cubierto de gloria no consiguiendo ninguna solución para la inmigración a España, pero, eso sí, condenando el embargo de Cuba y el Muro de la vergüenza de Bush.

    Para mayor asombro del que suscribe, el único documento que recoge los compromisos del Gobierno y de ETA está guardado en una caja fuerte en la sede del Centro Henri Dunant en Suiza (ABC - 8.11.2006). Nada menos que en el Centro que lleva el nombre del primer Premio Nobel de la Paz, en 1901, al que antes me he referido. Ya empiezan a ser muchas las coincidencias, a las que se añade la Plataforma «Alianza de Civilizaciones», éxito mundial del contrasentido, pues civilización sólo hay una, la que proviene de la civitas romana, la del ciudadano del Mundo Occidental al que pertenecemos. La otra, los musulmanes, por los que tengo un profundo respeto, son una cultura o una religión elevada a la categoría de la política, en todo caso, pero no creo que sea muy civilizada, ni el papel de la mujer, ni la guerra santa, ni el terrorismo islámico, ni el hecho de que ni un solo país musulmán tenga ninguna democracia seria, pues cuando no son dictadores personales, o monarquías más o menos absolutas, están totalmente vigiladas por el ejército (Turquía y Egipto), sobre todo teniendo en cuenta que  Zapatero ha entregado 528 millones de euros como aportación voluntaria del Gobierno español al Fondo de Desarrollo de la ONU.

      ¿Es esto o no comprar voluntades? De forma que mucho me temo que se trata de otra plataforma más de la propaganda del régimen, eso sí, llena de personalidades que podrían-¿quizás?-proponer en su día a ZP para el Nobel de la Paz, empezando por su propio organizador, el Secretario General de la ONU, Kofi Annan (Nobel de la Paz en 2001), que ha designado un Comité de 18 personalidades: Desmond Tutu (Nobel de la Paz en 1984), el omnipresente ex director de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza, que por cierto ha recibido a través de su Fundación Cultura de Paz 186.000 euros del Ministerio de Asuntos Exteriores, 176.195 euros del Tripartito catalán (Generalitat), y 91.000 euros del Gobierno Vasco de Ibarretxe para crear el Observatorio de la Paz, y con otras 16 personalidades de todas partes del mundo, entre las que se incluye Mohamed Khatami, ex presidente de Irán, que tan preocupados nos tienen con su potencial bomba atómica, que imagino habrá creado para que se instale la Paz en Medio Oriente, con una última escenificación en Estambul, con Erdoğan recibiendo las conclusiones y ZP, aprovechando que «el Pisuerga pasa por Valladolid», para dar a conocer internacionalmente su Agenda de Paz en Euskadi, que se supone le tendría que tener sin cuidado a la Alianza de las Civilizaciones ¡Más visibilidad internacional!

     Paz, sí, pero ante todo en libertad, y esto, mucho me temo, que es algo de lo que no se habla entre ETA y el Gobierno, con un pueblo vasco atemorizado por la Kale Borroka, o el potencial asesinato, por lo que no han podido renunciar los más amenazados a sus escoltas. ¡No será porque no haya tenido de cenas de consultas democráticas en el País Vasco, sin que por ello haya cedido el terror! Es más, el entramado de ETA se aprovechó de la circunstancia para financiarse a costa del erario público, hasta que el juez Garzón puso coto a tal dislate, y aún ahora todavía desde instancias políticas vascas y gubernamentales se critica, abierta o disimuladamente, la actuación judicial contra etarras sanguinarios, como De Juana Chaos, o el enjuiciamiento del anterior presidente del Parlamento Vasco, Juan María Atutxa, que amparó a Herri Batasuna frente a resoluciones judiciales, que obligaban a su disolución, y encima tenemos que aguantar las amenazantes ruedas de prensa de Otegi y de Permach.

     Premio es sinónimo de recompensa, y el Nobel de la Paz supone la nada despreciable cifra de un millón cien mil euros, lo que animaría a cualquiera. Pero también lo es de precio, pago, remuneración, merced, beneficio, corona, triunfo, ovación, y condecoración, según Casares. ¡No estaría, pues, de más que si la intención de ZP es todo lo altruista que todos desearíamos que fuera, renunciara, como Artur Mas ante notario, a estas mundanas recompensas! ¡Es más, los ingenuos idealistas nos conformaríamos con que anunciará que nunca será candidato!, devolviendo la dignidad a su tortuosa e incomprensible conducta. La conducta del Cesar no sólo debe ser honesta, sino parecerlo.

       En el 76 Aniversario de la proclamación de la II República Española, dije en el Ateneo en 2007, el 14 de abril de 1931, nos reunimos hoy aquí, no sólo para proclamar nuestro fervor republicano, sino para analizar, desde la España de 2007, si en la España de 2030 ó 2050, conseguiríamos, con una III República Constitucional, una Nación más próspera, a la vez que equitativa y solidaria, realmente democrática, de ciudadanos iguales ante las leyes, disponiendo de libertad personal, y con una organización social en el seno de la Unión Europea, que nos permita situarnos entre los líderes, y ser aceptados, y si cabe admirados, por la armonía, con la que compartimos un destino común, en paz y riqueza económica y cultural, con un crecimiento sostenible, respetando el medio ambiente y el paisaje naturales. Es evidente que ahora en 2017 todavía no ha ocurrido, salvo el cambio de Rey a Felipe VI en 2014 que no era de esperar entonces, y que no está saliendo mal.

     Estamos hablando de una España con una evolución hacia los 50, y más tarde los 65 millones de habitantes, principalmente urbana (hoy ya el 50% de la población vive en ciudades de más de 50.000 habitantes), con el fenómeno inesperado del crecimiento exponencial de Madrid, hoy ya con 6’5 millones de habitantes y con tendencia al crecimiento a los 15, como mucho en dos décadas.

    Nuestra organización autonómica, con 17 Comunidades Autónomas, es la responsable, curiosamente, del crecimiento central, pues las empresas huyen de los actualmente “mafiosos” gobiernos regionales al único lugar donde la Administración no exige “regalías” al esfuerzo en I+D+I de los empresarios, es decir, Madrid.

       El ejemplo de Cataluña con la huida de más de 3000 empresas, en busca de seguridad jurídica en la actualidad, es una clara demostración.  Pero este “café para todos” como organización del Estado, frente a los países federalistas, como USA, Alemania o Bélgica, o centristas, como Francia, Italia o Portugal, se está revelando un fracaso, básicamente por lo antes expuesto, pero también por la proliferación de leyes y Estatutos, que se producen sistemáticamente, para dar que hacer a los políticos, en tanto que sus poblaciones se desinteresan, como ha pasado en los referendos de Cataluña y Andalucía, donde ya se vota por debajo del 40%, mientras crecen parkinsonianamente a millares los funcionarios en las CCAA, familiares y amigos, colocados por los “taifas” locales, con el consiguiente agotamiento de los presupuestos y de la posibilidad de invertir en desarrollo. De uno a cuatro millones en 40 años de Transición. La Corona debería haber ya intervenido, si la Monarquía Constitucional de 1978 es acaso legítima, y poner a cada uno en su sitio, en aras de que todos los españoles seamos iguales ante la ley, y, sin embargo, tenemos 17 Españas y leyes a toneladas, producidas por Parlamentos que se dedican a legislar sin cesar, hasta hacer imposible tener un cuerpo jurídico igual y netamente comprensible. Más nos valdría menos leyes, menos funcionarios e inspectores, y más “consuetudine”, como los países sajones (USA y UK).

      Ha llegado el momento de que las cosas cambien, pues ya llevamos en Paz desde 1939: 78 años (36 obligados por el dictador Franco), el más largo periodo de la Historia, sin habernos metido en una guerra (bueno, casi en la de Irak, y las no muy trascendentes de Ifni, Bosnia y Afganistán). España es hoy rica, pero apesta a corrupción, hedonismo, crispación política y falta de ilusión por el porvenir.

     La intromisión del Estado, incluido los Ayuntamientos y las Autonomías, es casi total en las libertades de los ciudadanos que, por otra parte, “pasan” de casi todo. No creen en la sociedad del mérito y del esfuerzo individual. Todos quieren ser funcionarios, en definitiva, ovejas del rebaño pastoreado, hormigas del “termitero” más grande del mundo, es decir, “serviles”, como lo fueron los partidarios del Absolutismo de Fernando VII que, al grito de “Vivan las cadenas, preferían el “panem et circensis” romano a la libertad, que llevó al fusilamiento de los liberales de la Constitución de 1812, “la Pepa”, que hemos tenido ocasión de celebrar el pasado mes de marzo. Riego, Torrijos, el Empecinado, y tantos y tantos mártires de la libertad, o del exilio, en la Restauración de Alfonso XII y de la II República.

      Esta constatación, hoy, nos ha llevado a los liberales a volver a crear nuestros Clubs Liberales, que, como este mismo Ateneo, fundado por el Duque de Rivas, tienen la obligación de intervenir proactivamente para cambiar la situación, el régimen, y terminar con tanta transición. ¿a qué? A nuestra llamada III República, ¡esperemos! pues, así como la Constitución de 1812 llamó Nación a la unión de los ciudadanos, a la Nación deberíamos llamarla República.

      REPÚBLICA, pues así sería en verdad que todos tuviéramos las mismas oportunidades, y no habría ningún privilegiado, ni uno sólo, o sola, que estuviera por encima de cualquiera de estos niños que hoy nacen todos los días, y que, en una sociedad multirracial como la nuestra, nunca podrán comprender el cuento de la Cenicienta, pues no habrá Príncipe Azul que por arte de magia la convierta en Reina. Cada uno de nosotros, como antes he dicho, somos “seres únicos e irrepetibles”, y ya que la edad impida probablemente al que os habla, llegar a Presidente de la República, no renuncio, ni renunciaré jamás a ese derecho para mis hijos o mis nietos, y no permitiré ni aceptaré jamás, que los destinos de mi nación se vean sometidos a los problemas de familia que comportan necesariamente una Monarquía, pues bodas, separaciones, casorios, fastos y fiestas de familia, nacimientos, embarazos, etc., son hechos que pertenecen a la intimidad de la persona –y más propios del Hola o de los programas basura del corazón-, y de ninguna manera pueden ser un referente, en bien o en mal, para el futuro de España, ni puede, sin duda, tener ninguna relevancia política o social, como de hecho la tienen.

     ¡Quien lo haga mal, que dimita!, ¡quien robe que vaya a la cárcel! ¡Quien perjudique a la nación, previa liquidación de responsabilidad, que se vaya a su casa!, y eso, amigos y hermanos en esta fraternidad, sólo puede ocurrir con una III República Constitucional y unas Cortes auténticamente democráticas, a quienes se pueda exigir honestidad personal, política y económica y, caso de no hacerlo, ya conoce cuál es su destino.

Por ello:

    Yo acuso a la sociedad española actual, en la que me incluyo, de frívola, acomodaticia y ramplona, adocenada, instalada en el servilismo y en la contracultura, abotargada y hedonista, egoísta y preocupada sólo por el bienestar material, como lo demuestran las encuestas del CIS, y sólo parcialmente  interesada por la opinión publicada, básicamente de las televisiones, que ponen a disposición de todos los ciudadanos la mayor y más amplia bazofia cultural de toda la historia de nuestro país, salvo contadas y rarísimas excepciones.

    Yo acuso a la sociedad española, de ser insensible al dolor, de los miles de muertos por el tráfico, o por el terrorismo, o por la enfermedad. De insensibilidad ante el sufrimiento ajeno, apenas mitigado por la falsa caridad, transformándola en ocupación a veces lucrativa de las ONG, o de la Seguridad Social, o de la Ley de Dependencia, de Violencia de Género, etc.

   Yo acuso a la sociedad española, de corrupción en el nivel más alto jamás alcanzado, y donde los corruptos son modelos a seguir, por el resto de los que no tienen oportunidad de serlo. Curiosamente he leído a Juan Carlos Bermejo con el artículo “una historia real de corrupción” referida a Juan Carlos I y las comisiones de la Arabia Feliz en Voz Populi. Creía que nadie se atrevería a denunciarlo nunca.

    Yo acuso a la sociedad española de “famoseo”, donde por lo general los “famosos” objetos del deseo brillan de forma especial por sus defectos y por la incapacidad de “esforzarse” lo más mínimo, salvo para pavonearse como pavos reales.

      Yo acuso a la sociedad española, de “crispación” de ping-pong diario y permanente entre el Gobierno y la oposición, sin llegar jamás a ningún lado, a la vez que de profunda escisión entre izquierdas y derechas.

    Yo acuso a la sociedad española, de admitir la “chulería” de los terroristas vascos, que no sólo violan la legalidad, sino que hacen burla de ella y a los independentistas catalanes que hacen lo mismo

     Yo acuso a la sociedad española, de mentir en el día a día, de no respetar el medio ambiente, la ciencia o la cultura, y de no valorar ningún esfuerzo que no suponga dinero. Hegel nos lo gritaría a voces: “¡sois esclavos y no señores!” Porque nos gusta mucho más abrillantar zapatos que arriesgar en la aventura de la vida. Nadie quiere ser empresario, todos funcionarios. ¿Quién respondería que sí a un anuncio como el siguiente en los principales periódicos?: “Se buscan hombres para viaje peligroso. Sueldo bajo. Mucho frío. No se asegura retorno con vida. Honor y reconocimiento en caso de éxito” ...Los hombres que contestaron en 1914 a este anuncio de Ernest Henry Shackleton pasaron dos años en la Antártida con su barco, el “Endurance”, aprisionado y destruido por los hielos. Sólo la tenacidad de su capitán logró, después de un largo viaje por los hielos, devolverlos dos años más tarde a su país.

         ¿Honor y reconocimiento? Son hoy palabras vacías. ¿Es que acaso el mérito no significa nada para las nuevas generaciones de españoles? Y el mérito se adquiere en la educación, que desgraciadamente, ley tras ley, ha ido fracaso tras fracaso, perdiéndose el respeto no ya a los maestros y profesores, sino a la propia cultura y a la ciencia. ¿Quién necesita aprender si una máquina diabólica: ¿el ordenador y algún que otro buscador, nos resuelve el problema inmediato? Es cierto que Internet nos ha llevado a una Sociedad de la Información, de tales magnitudes que resulta incomprensible, sin el adecuado entrenamiento para poder establecer una crítica, como la de la Razón Pura de Kant. Esto sería verdadero progreso, y no el “paleoprogreso” de la frivolidad que el PSOE levanta como banderas, sometiendo nuestras libertades individuales a la dictadura de las minorías, cuanto más.

       Ante la globalización, la única solución es la revolución del ciudadano, individuo, frente a lo social, para poder sentirse libre en un mundo urbano, lleno de millones de seres. Debe, pues, buscar en sí mismo la razón de su existir como ser único e irrepetible, libre de elegir. Pero para ello, el conjunto de los ciudadanos debe volver a regenerar en toda la Sociedad el mérito y el valor de la ciencia, la cultura y la civilización, que nuestros mayores nos legaron, y para ello hay que luchar, que denunciar, como el “yo acuso”, de Emile Zola en la Francia de Dreyfus. Ortega y Gasset no fueron dos, como algunos estudiantes lerdos creen, sino el hombre que consiguió canalizar la libertad, y los valores en el siglo XX, que el acervo cultural de los españoles había reunido en los pasados siglos. Hoy, estamos faltos de un filósofo de su talla, que proclame con voz firme la importancia de los valores y del mérito para la sociedad del futuro.

      No me arrogaré ese mérito, pero sí que proclamaré, con voz bien alta, ¡españoles, huyamos de tanta miseria moral y proclamemos, como mínimo en nuestros corazones, una III República que, olvidando y amnistiando la “Memoria Histórica” de nuestros dos grandes fracasos nacionales, culminados en una guerra civil, nos permita entrar en el Siglo XXI como la gran nación que somos en Europa y en el mundo.

La Membresía de ser español, después del yo acuso, revela la actual situación en 2021 de nuestra España. Membresía de ser español, es una cruzada contra el caos, que nos ha procurado la Transición española, a través de sus cuatro etapas a cuya definición he llegado contestando, las preguntas que me ha planteado José Manuel Canales Aliende para hacer llegar las respuestas. a su colega el profesor Antonio Colomer Viadel, Catedrático de derecho constitucional de la universidad Politécnica de Valencia, para que, como director de la revista y del monográfico sobre la Transición, se publique el próximo otoño y de las conversaciones inteligentes con mi hija Alicia, actualmente residiendo en Pamplona, sobre la sociedad de provincias en la que ella se ha visto envuelta, ya por diversos años, tan cercana al vasquismo, . A ello añadir mi reciente viaje a Palma de Mallorca y describir el ambiente ominoso que vive la catalanizada isla, por una izquierda que se dice progresista y que se acerca más, como Valencia al modelo catalán, de independentismo y disgregación nacional. En todos esos casos, País vasco y Cataluña son los polos destructores de la España de las Autonomías.

 Respecto a la Transición, en realidad tiene 3 etapas. la 1ª desde Adolfo Suarez hasta Aznar, la 2ª desde Aznar a Rajoy pasando por Rodríguez Zapatero, la 3ª desde Rajoy a Pedro Sánchez, incluyendo la abdicación del Rey Juan Carlos 1º y la Coronación de Felipe II. No se pueden juzgar como un conjunto, pues son bien distintas. Y no me extenderé más, sobre el concepto dado que forman parte, del texto que he mencionado, en cambio sí hablare, sobre la explicación sociológica de las antiguas provincias, hoy transformadas en Autonomías disgregantes, con un traslado masivo de los habitantes rurales a las capitales de las mismas transformadas en emporios ciudadanos, con los mismos defectos históricos que en este siglo del cambio, siguen manteniendo como puede verse en la novela “Cinco horas con Mario de Miguel Delibes respecto a Valladolid y en la “Saga fuga de J.B” de Gonzalo Torrente Ballester en la  inexistente población gallega de Castroforte del Baralla, que he tenido la ocasión de releer estos días y que me sirven como ejemplo de conducta, de la membresía de sus personajes,

 Mis conversaciones con Alicia, hoy pasando unos días en mi casa de Madrid, me han explicado, el entramado del nacionalismo y de clases sociales de Navarra y el País Vasco, centradas en el ombliguismo de algunos de sus habitantes, que a su vez crea la estructura de sociedades cerradas desde el punto de vista económico, que creen que son mejores que los demás miembros del Estado Español y que se reparten la tarta de su futuro, en función de los confines geográficos y étnicos(teóricos), y su capacidad de influir sobre el mismo, ya que la Ley electoral(D´Hondt) prima la concentración de votos, en un área que recibe más diputados que los que tiene un partido nacional. Un ejemplo de esta distorsión ocurrió en las elecciones de 1982, donde el PCE criticó duramente el sistema, alegando que con el mantenimiento del método D'Hondt -para distribuir escaños según el número de votos obtenidos- favorece el bipartidismo y mantiene las grandes diferencias en el coste de votos que los partidos necesitan para obtener un lugar en el Parlamento. Tomando como base los datos de las legislativas del 28 de octubre de 1982, el coste medio de votos por escaño fue, para cada partido: PSOE, 50.136 votos; Coalición Popular, 51.684; UCD, 129.556; PCE, 216.317; CDS, 302.154; CiU, 64.394, y PNV, 49.457. Lo que demuestra que CIU obtuvo 12 diputados con 772.000 y el PCE 4 con 842.000, el PNV 8 con 395.000 y el CDS 2 con 604.000. y la UCD 11 con 1.450.000 en su gran debacle con Landelino Lavilla.

 Parece claro que el provincianismo o regionalismo paga, lo que hace una España en deconstrucción, pues incluso se consigue como ejemplo 1 escaño por Teruel existe y es evidente que tanto en Cataluña como en el País Vasco, con la concentración del voto contribuyen a mantener el gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez, lo que no ocurriría si no existiera la ley D’Hondt y fueran, circunscripciones geográficas, cada una con su diputado, lo que nos daría un sistema mayoritario como UK, y por tanto una verdadera democracia,

La España vaciada se refiere al escritor Sergio del Molino, quien publicó en 2016 un libro de título España Vacía, en el que hacía un análisis de la situación de buena parte de la España interior. Partiendo de esa idea, posteriores análisis reivindicativos hablaron de que esa parte de España no está solo vacía, como que sucesivas políticas de todo signo la estaban vaciando, no solo de población sino de acciones para cortar esa sangría. España sin futuro, salvo en las capitales de las Autonomías, donde prima la corrupción, el control por las mafias locales, y por tanto de la necesaria democracia.

Menos moderno, pero no menos valido en nuestro S.XXI, está la España invertebrada que es una obra de José Ortega y Gasset publicada en 1921 en la que analizaba la crisis social y política de la España de su tiempo. Dentro de un estudio de la descomposición de las naciones, explica su pensamiento en cuanto a la desarticulación de España, el efecto de los regionalismos y separatismos como parte del "proceso de desintegración que avanza en riguroso orden, desde la periferia al centro, de forma que el desprendimiento de las últimas posesiones ultramarinas parece ser la señal para el comienzo de una dispersión interpeninsular". Ortega acusaba la falta de una minoría dirigente ilustrada capaz de tomar decisiones firmes y eficaces, Yo como Ortega, acuso de la misma actitud a los partidos políticos actuales, que a través del Régimen de las Autonomías, incurren en los mismos vicios que llevan a la rotura de España.

   Es como, en mis conversaciones con Alicia, y mi percepción como mallorquín de la sociedad Balear, el triunfo de las mafias locales, a través de las lenguas, o las estructuras educativas, o el enchufismo en los puestos de trabajo y también en el sistema de contratación del mismo Estado, en su versión local, como mal funciona la membresía de ser español, que en la Constitución dice que nacemos libres e iguales y lo único que cuenta es la Ley, convenientemente separada del Ejecutivo y el Legislativo. Nos hallamos ante la Gran mentira, como predijo Antonio García Trevijano, con la mente lucida, como la de Ortega y de estos mismos conceptos expresados con mis palabras.

 En 1977 a Adolfo Suarez le propuse en la Monclo ,a, como Presidente del comité de organización de la UCD, la verdadera solución España con dos Autonomías, País Vasco y Cataluña, su respuesta fue; “ para todos café” y hoy 17 Autonosuyas y dos ciudades autónomas, son incapaces de conseguir que los españoles tengamos una membresía única. No somos diversos como seria bueno, sino diferentes, en escalas inaceptables. Desde luego no somos hoy los españoles iguales ante la Ley, sino que unos viven mejor que los otros sin haber hecho ningún mérito para ello.

Esta es la España,  dirigida por políticos y sus adláteres cuyo sistema impositivo, es desposeer todo lo posible a la parte productiva de la Sociedad, con menos Estado viviríamos mejor.

2007-2011 Mi vida durante el 2º mandato de Zapatero. Premio Nobel a Zapatero. Yo acuso....
Comentarios