miércoles 20/1/21

España, a contracorriente

Vaya por delante que creo que nadie tiene la receta perfecta para acabar con esta pandemia que el mundo está padeciendo. Pero sí parece haber recetas generales y sobre todo en estos momentos precisos, que sería bueno no probar. A la tragedia sanitaria que estamos viviendo, se une la tragedia económica. Las recetas del gobierno parece que van en camino de agudizar esa tragedia económica.

Alguna vez he dicho y escrito que me parece peculiar que en un gobierno en el que gran parte de sus miembros se autodefinen como “Keynesianos”, no hayan leído al propio Keynes. Es verdad que algunas de las recetas keynesianas, nos las hemos aprendido al dedillo. Pero otras no. El economista británico decía entre otras cosas (y es muy apropiado recordarlo en los tiempos actuales) que en una situación de recesión o crisis económica, lo que no había que hacer es subir los impuestos. La gente en una etapa recesiva de la economía, ya lo está pasando suficientemente mal. Si encima desde el gobierno se adoptan medidas para que la gente lo pase peor, mal vamos.

Durante esta crisis del coronavirus, como digo, seguramente ningún país puede dar lecciones de haber llevado a cabo unas recetas impolutas y que puedan mostrarse como lecciones al resto del mundo. Incluso países que durante la primera ola fueron puestos como ejemplo de lo que había que hacer, están en estos momentos en unos números también preocupantes. Pero en cuestiones económicas sí que hemos visto un planteamiento bastante general y España va en este aspecto a contracorriente.

En Alemania se ha reducido el IVA del 19 al 16% y del 7 al 5% hasta el 1 de enero de 2021. También han reducido el número máximo de contribuyentes que tributan al tipo máximo del IRPF incrementando el límite de ingresos, han ido por el camino de desgravaciones por hijos y una mayor progresión fiscal para pymes y familias.

En Francia se ha abogado también por una reducción fiscal por valor de 20.000 millones de euros durante 2020 y 2021.

En Portugal, que recordemos que es un país rescatado, se ha extendido la moratoria de pago de pago de impuestos (incluyendo el IVA) hasta el 30 de abril de 2021.

En Holanda se ha reducido el IRPF y se han aprobado desgravaciones fiscales a actividades de I+D+I a la creación de nuevas empresas.

En Bélgica, las empresas podrán compensar las pérdidas de 2020 con el beneficio de 2021, 2022 y 2023, con un máximo de 20 millones de euros y siempre que el empresario mantenga el 85% de la plantilla que mantenía en 2019.

En Italia han aprobado una exención de los impuestos locales a empresas.

En Reino Unido se ha aprobado una reducción temporal del IVA del 20 al 5% para alimentos, bebidas no alcohólicas y hoteles hasta enero de 2021.

Como se puede ver, en España se opta por lo contrario. Se ponen encima de la mesa unos Presupuestos que nos llevan a subidas de impuestos a los contribuyentes españoles. También hay que decir una cosa, los países que aquí hemos enunciado con sus diferentes medidas, han llevado en tiempos pasados una política económica bastante diferente a la española. Eso ha hecho que tengan unas cuentas públicas bastante más saneadas que las nuestras y que ahora, por tanto, puedan tomar medidas en esa dirección de bajar cierta presión fiscal. Cuando uno ha sido responsable en sus cuentas públicas (eso que algunos llamaban “austericidio”), ahora se puede permitir determinadas cosas, como por ejemplo aliviar la presión fiscal a sus ciudadanos.

Si los tiempos que estamos viviendo en lo sanitario y en lo económico no son buenos, lo son aún peores porque venimos arrastrando unas políticas irresponsables y nadie se ha preocupado de sanear las cuentas públicas. Ahora estamos viendo como de necesario es esto, como por cierto algunos venimos alertando desde hace mucho tiempo.

 

  Álvaro Lodares (Economista).

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