lunes 27/9/21

¡Cómo cambia la historia!

La coherencia en la vida (y por tanto también en la política) debiera ser muy importante. Con la llegada de los populismos a España estamos viendo como mucha gente está quedando retratada. Y, a decir verdad, el retrato no les está quedando nada favorecedor. Cuando en España solo existía el populismo de izquierdas (Podemos), toda la derecha en tromba se lanzaba contra ese partido cuando desde esas filas se hacían declaraciones y manifestaciones impropias de un partido defensor de la democracia liberal. Cuando Pablo Iglesias decía aquello de que en una democracia ideal encabezada por él no deberían existir los medios de comunicación privados, toda la derecha saltaba con que en Podemos lo que se quería era una dictadura comunista-bolivariana para España. Todos en las filas de la derecha condenaban aquellas manifestaciones contra la libertad de prensa y de información, propias del populismo de izquierdas

Político
Político

Pero llegó el otro populismo, el de derechas ¡Y cómo cambió la historia! Esas gentes que se cansaban de decir que hay que combatir el populismo, salivaban y salivan ante el populismo de derechas. Desde VOX se hacen un día sí y otro también, manifestaciones calcadas a las que en su momento hizo el líder de Podemos. De hecho, en los últimos días desde las filas del populismo de ultraderecha, se ha alentado al boicot y a la desaparición de medios de comunicación privados ¿Dónde está la derecha presuntamente democrática y liberal que atacaba esas manifestaciones cuando venían del populismo de izquierdas? Desaparecida. Tienen miedo o vergüenza a expresar que el populismo, el extremismo y el ataque a la libertad de información y de prensa, está mal lo diga quien lo diga. La derecha tiene un serio problema con el monstruo que están creando. No son capaces de condenar los ataques a la libertad de prensa, de información y a la libertad en general que vienen de su extremo. Lo único que eso consigue es trasladar a la opinión pública que tu extremo no debe ser tan malo y puede ser votable. Con lo cual la gente entre la copia y el original, siempre elige el original. Cuando cierta derecha se de cuenta del monstruo que ha creado, a lo mejor es demasiado tarde. 

Frente a quienes no les gusta el populismo de la acera de enfrente, pero sí les gusta el populismo de la acera propia, debieran surgir voces que manifestaran de forma clara que el populismo sea de izquierdas o de derechas, es un peligro para la democracia. Aquí hay una voz que se manifiesta claramente. A mí me parecía repugnante que Pablo Iglesias dijera que hay que acabar con los medios de comunicación privados y me parece igualmente repugnante que lo diga Espinosa de los Monteros y Santiago Abascal. 

Como decía al principio de estas líneas, hay cierta derecha que con el nacimiento de su extremo está quedando retratada. Y no le va a ser fácil quitarse ese peso que lleva en la espalda si justifica que está bien atacar la libertad de prensa e información si ese ataque viene de la derecha. Después se lamentarán cuando no haya más remedio, pero no están dando la talla democrática en estos precisos momentos. Llevan sin darla hace demasiado tiempo. No se puede pactar con un partido que quiere acabar con la España democrática y constitucional. Sí, querer acabar con la España autonómica, descentralizada y plural, es querer acabar con la España constitucional. No se puede pactar con quien piensa que patriota es quien piense como ellos, el resto somos antipatriotas. Ya se sabe quien era el que hablaba de los buenos y malos españoles. No se puede pactar con quien ha manifestado en varias ocasiones que quiere sacar a España de Europa. No se puede pactar con quien se hermana a nivel internacional con partidos que niegan el holocausto y que incluso podrían ser ilegalizados en los países donde existen. No se puede pactar con quien quiere acabar con la libertad de prensa e información. 

Si cierta derecha necesita ayuda, desde aquí se la presto. Esa derecha que atacaba a Podemos cuando decían que querían acabar con los medios de comunicación privados y ahora está callada, lo tiene muy fácil. Repitan conmigo: el partido político que desde su ámbito de poder pide el boicot y la desaparición de medios de comunicación, es un partido fuera de la Constitución, fuera de la democracia y un partido fascista. Y con fascistas no se pacta nada de nada.  A ver si se atreven. 

Álvaro Lodares (Economista).

Comentarios