viernes 27/11/20

A la vuelta del Vaticano, estado de alarma

Al regreso de su vista a Su Santidad, Pedro Sánchez va a decretar un nuevo estado de alarma en todo el país. No será tan duro como el de marzo, pero pude que dure más tiempo. 

La situación de la pandemia es desastrosa en todo el país. No ya por los alarmantes datos epidemiológicos, sino, sobre todo, por la manifiesta incompetencia de los responsables en gestionar el más grave problema social de España en cien años atrás. No se puede demostrar más irresponsabilidad que la que están llevando a cabo los políticos de Madrid, del País Vasco, de Galicia, de Andalucía... Sin ser capaces a estas alturas de entender que con la legislación sanitaria que tenemos no se pueden limitar los derechos fundamentales a la población en general; sin ser capaces de entender que no se puede trasladar las decisiones sobre la pandemia a los Tribunales Superiores de Justicia; sin ser capaces de entender que sin el acuerdo unánime no podremos salir del atolladero mortal que es la Covid.

Mientras tanto el presidente del Gobierno viaja a Roma para recibir la bendición del Papa Francisco, sin haberse atrevido a declarar antes el estado de alarma. Lo hará a su regreso cuando la situación sea insostenible en toda España.

Sin embargo, es la única salida válida desde el punto de vista constitucional. No se pueden infringir más limitaciones de derechos fundamentales sin disponer de este instrumento jurídico. La Constitución ha dejado establecido de forma muy clara los supuestos en que procede la suspensión o limitación de las libertades públicas.

 No era necesario esperar a este goteo de peticiones de alarma desde las autonomías. Y, desde luego, no era oportuno dejarlo para después de la visita al Vaticano.

Alfonso Villagómez Cebrián   

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