martes 10.12.2019

Los uigures, internados en los peores campos de internamiento desde la Segunda Guerra Mundial

Según relatan recientes documentos internos del Partido Comunista de China -conocidos como “Los Cables de China”- a los ha podido acceder el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, la minoría étnico-religiosa uigur estaría siendo objeto de una cruenta persecución por parte de las autoridades gubernamentales de dicho Estado
Los uigures, internados en los peores campos de internamiento desde la Segunda Guerra Mundial

Los uigures son una minoría étnica de religión musulmana presentes en la región occidental de China, concretamente en la República Autónoma de Xinjiang, así como en otros Estados de Asia Central. Además de las diferencias religiosas, también hablan un idioma propio distinto del oficial en China y una buena parte de su población es afín a sentimientos separatistas ante el predominio de la etnia Han (la mayoritaria en China) y las políticas del Partico Comunista chino.

Dadas estas condiciones y las continuas disputas, recordando especialmente los disturbios que ocurrieron en 2009 en Urumqui (la capital de Xinjiang) entre la etnia Han y los uigures, estos últimos han sido objeto desde 2014 de una continua persecución por parte del Gobierno chino.

De hecho, en su informe del año de 2018, el Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial –órgano creado por la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, principal tratado del sistema de las Naciones Unidas para proteger los derechos humanos de las minorías- ya puso de manifiesto su “alarma” por una serie de posibles violaciones los derechos de la etnia uigur. Entre otras, destacaba las “detenciones y reclusiones en régimen de incomunicación sin acusación de delito alguno en campos de reeducación políticos, campañas de vigilancia y recopilación de datos biométricos únicamente de la población de etnia uigur, torturas, prohibición de enseñar en lengua uigur, obligación de entregar sus documentos de viaje a las autoridades y solicitarlas permiso para abandonar el país, coacciones para que aquellos que han huido vuelvan a China contra su voluntad y temiendo por su seguridad o la discriminación en el acceso al empleo”.

A pesar de las recomendaciones que el Comité indicaba a China en su informe, la situación ha empeorado considerablemente en este año para el casi millón de uigures afectados por estas políticas de internamiento en campos con un “sistema estricto de total control metal y físico, destinados a conseguir de los uigures una “reeducación ideológica total, especialmente a nivel político, así como el aprendizaje obligado del mandarín ”, tal y como detallan los documentos a los que se ha tenido acceso recientemente por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación.

Después de que estos documentos hayan salido a la luz, la condena por parte de la comunidad internacional debe de ser unánime y ha de escucharse aún más que el silencio que se ha mantenido hasta el momento sobre la persecución sistemática que sufre la minoría uigur en la República Popular China.

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