martes 15.10.2019

Presuntos chorizos por omisión

Hay delitos que se pueden cometer por omisión de actuar conforme a lo que la ley penal establece

Profesor de Habilidades Profesionales de la Abogacía

Debe saber el lector que hay delitos que se pueden cometer por omisión de actuar conforme a lo que la ley penal establece.

Por ejemplo, el delito de omisión de socorro es uno de ellos, todos los ciudadanos estamos obligados a socorrer a una persona que se halle desamparada o peligro grave, cuando pudiere hacerlo sin peligro propio o de terceros.

Pues bien, desde mi columna pretendo impulsar la redacción de un nuevo delito penal: “delito de omisión por permitir mantenerse en sus puestos a unos presuntos chorizos corruptos sindicalistas” y yo les condenaría a “trabajos forzados en una oficina de ocho horas al día”, que es, sin duda, donde más les duele, aunque dicha condena no exista hoy en día.

Por tanto, creo sinceramente que la mayoría de los militantes de UGT que están ahora mismo mirando para otro lado, mientras alguno de sus dirigentes se cachondean literalmente de la sociedad, que paga sus vidas de despilfarro y donde se tocan las narices mientras sus compañeros trabajan para mantenerse a duras penas, son unos presuntos chorizos por omisión, al ayudar a unos sindicalistas presuntamente corruptos”.

Porque:

¿Dónde están vuestras pancartas en contra de los pagos, hechos con el dinero para las ayudas al desempleo y que fue presuntamente gastado en fiestas? ¡Qué buenos están los rebujitos! ¿verdad?

¿Dónde están los mítines espontáneos en frente de vuestra sede reclamando trasparencia? ¡Qué bien os lo pasáis todos juntos de excusión en los autobuses, mientras vuestros compañeros trabajan la mayor parte del día!

¿Dónde están vuestras pegatinas de “chorizos del sindicato fuera”, que tanto esperan ver la mayoría de la sociedad en vuestras solapas? 

¿Dónde están las denuncias realizadas a todas las instancias de los propios militantes para saber la verdad?

Pues si no están en ningún sitio, yo os acuso a la mayoría de los militantes de UGT formalmente de un presunto, e inexistente por desgracia, delito contra la sociedad en general y sobre todo los que pagamos los gastos de unos pocos sinvergüenzas que manchan la dignidad de un sindicato.

Por último, se me ocurre plantear una prueba que provoque un principio de reciprocidad en cuanto al trato recibido, que en muchos casos constituye una fuente de derecho, a la hora de devolver a la mayoría de sindicalistas de UGT que están mirando para otro sitio, el auténtico desplante con el que ellos miran a la sociedad en general.

La prueba para militantes despistados es la siguiente: intentar decir con un polvorón en la boca, pagado por todos los españoles (presuntamente a través de una factura simulada en un supermercado), lo siguiente: “Voy a denunciar a nuestros queridos compañeros presuntamente corruptos”. Ya veréis que risa os entra.

¡Veis!, riámonos juntos de esta situación, pues no sólo vais a reír vosotros, ¿verdad? Ya que pasáis de la indignación de la gente, vamos a ser recíprocos en el cachondeo con el que tratáis al pueblo en general, indignado con vuestra actitud pasota ante un auténtico escándalo.

¡Allá vuestra conciencia! Pero algo tenéis seguro ya: la condena  firme de la mayoría de la sociedad trabajadora y decente.

Julio García Ramírez

Abogado

Profesor de Habilidades Profesionales de la Abogacía

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