sábado 15/8/20

Nuevos competidores para los abogados españoles: los proveedores alternativos de servicios legales (ALSP)

La capacidad de la tecnología para automatizar y racionalizar los procesos de trabajo de la abogacía, está impulsando la aparición de nuevos competidores con menores requerimientos estructurales. Se trata de los proveedores alternativos de servicios legales (ALSP)

Nuevos competidores para los abogados españoles: los proveedores alternativos de servicios legales (ALSP)

La aparición de estos nuevos proveedores de servicios legales está provocando que asesorías jurídicas de empresa o in house, en países como el Reino Unido, se estén convirtiendo en los mejores clientes de los denominados proveedores alternativos de servicios legales (ALSP, por su abreviatura en inglés). Y la consecuencia, según recientes informes, es que este nuevo tipo de proveedores está incrementando su crecimiento en cifras cercanas al 28% en el último año en el mercado anglosajón ¿Se reflejarán estas cifras en España?

Un reciente evento en la sede del IE Law School permitió asistir a un interesante debate entre dos reconocidos expertos en el sector legal, sobre cómo la tecnología está transformando el trabajo de los abogados y, con ello, dando lugar a la llegada de nuevos actores alternativos. Un debate que ofreció muy interesantes perspectivas sobre la próxima evolución del sector.

Más tecnología, mayor racionalización, menor necesidad de personal

Por una parte, Ignacio Bao, Managing Partner Spain & Portugal de Signium, describió a la abogacía española como un mercado muy sano, que no ha sufrido grandes sobresaltos durante el último año y en el que los despachos siguen pensando en crecer, aunque con prudencia y en áreas concretas.

En concreto, y de cara a los próximos años, puede preverse que la llegada del nuevo gobierno va a impulsar la actividad en áreas como la laboral (porque estamos en un escenario de transformación digital, en el que las empresas cada vez van a poder hacer más cosas con menos personal); público (porque se avecinan tiempos complejos en áreas como el de las concesiones administrativas) y el fiscal (porque los cambios normativos que se prevén pueden dar lugar a mucha litigiosidad con la Administración). Además, se está empezando a notar la llegada de organizaciones de servicios jurídicos trabajando para los grandes fondos inmobiliarios que operan en nuestro país.

Pese a ello, Bao no prevé que nuevas firmas extranjeras vayan a llegar a nuestro país, como sucedió en 2019 con la entrada de DWF de la mano del bufete Rouseaud Costas Durán. De hecho, 16 de las 20 principales firmas británicas ya se encuentran en nuestro país, y las que todavía no lo han hecho es porque, como les ocurre también a otras firmas norteamericanas, no encuentran interés en el movimiento. Además, el Brexit ha provocado que muchas de estas firmas hayan creado fuertes estructuras en Frankfurt, algo que, previsiblemente dará lugar a la fusión de algunas de ellas para reducir costes.

Y es que la creciente digitalización está afectando y va a seguir haciéndolo de manera notable a los despachos. Tecnologías como la robotización y la inteligencia artificial están favoreciendo la racionalización de los recursos disponibles y el aumento de la eficiencia. Y, con ello, a la necesidad de menos personal para hacer lo mismo que se está haciendo hasta ahora. La consecuencia es que, aunque el factor humano siempre seguirá siendo importante, los servicios jurídicos se van a prestar de otra forma.

Nuevos competidores

Esta nueva forma de prestar los servicios de los abogados se ha comenzado a traducir en la aparición y el fuerte crecimiento de los denominados proveedores alternativos de servicios legales (ALSP).

Como explicó Carlos de la Pedraja, Vicedecano y General Manager del IE Law School, la tecnología está permitiendo a estos nuevos jugadores del sector ofrecer servicios de calidad con precios cerrados y en plazos de entrega determinados. La consecuencia es que en el Reino Unido, entre un 35% y un 45% de los abogados de empresa, ya están contratando sus servicios, lo que ha provocado un crecimiento de estos nuevos actores cercano al 28% en ese país.

Algo que podemos empezar a ver también en España, como demuestra la llegada de Axiom, una ALSP de referencia, bajo la marca Ambar, y la cada vez mayor aparición de start ups jurídicos que ofrecen nuevas herramientas LegalTech.

En opinión de de la Pedraja, en todo el mundo del Derecho se está despertando un espíritu emprendedor que está impulsando el desarrollo de un nuevo modelo de soluciones jurídicas integradas, basadas en la automatización y la externalización de tareas. Estas nuevas soluciones aumentan la necesidad de un talento híbrido en la abogacía, que probablemente pueda verse favorecido por el relevo generacional que se está produciendo.

España, un mercado con características propias

Ignacio Bao coincidió con Carlos de la Pedraja en que a los despachos que no sepan adaptarse al cambio tecnológico no les irá bien. En particular, resulta previsible que la mecanización de tareas y procesos va a afectar a los pequeños despachos, a los que puede hacer mucho daño.

Y aunque en su opinión el ejercicio de la abogacía no va a cambiar radicalmente, advirtió que no hay que perder de vista que hace no muchos años Amazon no existía pero supo implantar un modelo absolutamente disruptivo en el comercio minorista, al igual que la banca, hasta hace muy poco, prestaba sus servicios de forma muy diferente a la actual y hoy ofrece más servicios con muchos menos empleados.

Por ejemplo, ya hay áreas de trabajo habituales de la abogacía, como la captación de negocio o la gestión documental, que gracias a la tecnología se realizan de forma muy diferente.

Ello significa que hay que estar atentos al cambio, pero sin perder de vista que España es un sector muy complejo. Nuestras estructuras jurídicas están fuertemente basadas en los tribunales y el tipo de ejercicio en nuestro país es muy diferente al modelo anglosajón. Algo que explica el que a muchas firmas españolas que han intentado salir al exterior, les haya costado mucho penetrar en esos mercados, mientras que les ha resultado más sencillo hacerlo en países del entorno iberoamericano, con el que compartimos Derecho.

Más información en Diario de La Ley de Wolters Kluwer. 

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