sábado 25/9/21
Comunicado de José Manuel Villarejo

“Alguien teme, que cuente por qué, que la Verdad llegue a la sede de la soberanía popular”

Villarejo

Uno entiende, cada día con más razón, por qué el repudio de los ciudadanos a nuestra clase política. Es posible que paguen justos por pecadores, como en tantos casos, pero las actitudes y las aptitudes que buena parte de nuestros dirigentes exhiben a diario no pueden sino incrementar el descontento, el rechazo y hasta el asco de los votantes a quienes, por sistema, se burlan de ellos. ¿Hay alguno de nuestros representantes, por cierto, que en plena ruina del país por el covid-19, se haya bajado un céntimo el sueldo? ¿Dónde podrían ganarse la vida muchos de ellos, que no han pasado de los estudios básicos y carecen de experiencia, si no vivieran de estrangular el bolsillo del contribuyente?

El colmo del insulto llega cuando hay un partido político, el que venía a fulminar la casta, el que llevaba más alta que ningún otro la bandera de la regeneración, el paladín de la transparencia… que vuelve a quedar retratado en sus trampas, en sus artimañas, en sus miedos, en su maldad… y en su estafa, materializada en esta ocasión en el Congreso de los Diputados.

Existía un enorme interés, ya hace tres años, en que la prensa pusiese luz y taquígrafos sobre las cloacas del Estado, y en que, por consiguiente, se supiera completamente todo, sin dejar un detalle por retratar y despellejar. Pasa y pasa el tiempo inexorablemente desde que se pusiese en marcha aquella campaña para destruir mi persona, para matar al personaje, por emplear la expresión anglosajona: mi aniquilación profesional y, por supuesto, personal.

Y ahora, en el momento en el que se pretende crear la denominada ‘comisión Kitchen’ para el esclarecimiento en sede parlamentaria de la verdad, ¿quién pone vetos y por qué? ¿a quién le tiemblan las piernas? ¿quién busca, por enésima vez, defraudar a los gobernados? ¿cuáles son sus espurios pero evidentes intereses? ¿a qué obedece esa insistencia en tomar a los votantes por idiotas?

El ejemplo de Podemos resulta especialmente sangrante: por hipócrita, por repugnante, por arbitrario y caprichoso. Mi comparecencia era hace apenas un mes esencial para poner negro sobre blanco lo que sus señorías consideran que debe conocerse a los cuatro vientos, más allá la sede judicial. ¿Por qué ahora los fariseos jerifaltes de este partido no lo ven “inteligente”? ¿Cuál es la raíz del cambio de chaqueta? ¿Valen lo mismo los principios de los portavoces morados que los que ridiculizaba Groucho Marx?

¿A quién intenta mentir, y en la cara, el partido del vicepresidente Iglesias cuando apela a un eventual riesgo de intoxicación del comisario? ¿Qué clase de broma es la de esta formación, con su financiación entera bajo sospecha en países caribeños y del Gran Oriente Medio, permitiéndose dar lecciones de pulcritud y de respeto a la verdad? ¿A qué juegan quienes tienen a parte de sus dirigentes respondiendo ante los tribunales por presuntos delitos, y muy graves? ¿Estos individuos sí tienen credibilidad? ¿ellos se autoconceden patéticamente esta vitola? ¿Pretenden convencer a la opinión pública estos señores proponiendo, paradójicamente, la censura a quien consideran que está en el centro de la trama? ¿Prefieren convocar por motivos inconfesables a actores periféricos?.

Y qué decir del PSOE y sus “Kitchen” que estaban en mis archivos y que ahora se dice que están encriptadas o que son secretos de estado. ¿Ha tenido alguna vez el PSOE compromiso con la transparencia y la verdad o sólo con la táctica y sus intereses partidistas? Es la hora de la verdad y ya pueden ver cómo actúan tapando y ocultando todo lo que no les interesa que se conozca, “su cloaca”, que, por cierto, he denunciado ante los tribunales con ningún éxito.

No puedo compartir con más intensidad la referencia de Napoleón a las comisiones de investigación como mecanismo perfecto para demorar el conocimiento de la perseguida Verdad. Y aquí estamos exactamente en ese punto. Se está fraguando un paripé, se está preparando un teatro, se está en la obsesión de tapar las vergüenzas, presentes y pasadas, de algunos de los partidos que van a sentar a sus voceros y a disponerlos para que actúen como implacables interrogadores.

Ya en unas palabras que pude enviar desde prisión en diciembre de 2018 dije, entre otras:

“También estoy viendo atónito cómo una vez más el PP se va a dejar montar una segunda Gürtel con el tema 'kitchen'. No se dan cuenta que desde junio quien controla para el PSOE mi sumario es Marlaska y es una auténtico trilero manipulando causas; recuerden el 'Faisán”.

Sólo pido a todos los que hablan sin conocerme que oigan mis declaraciones en la Audiencia Nacional y verán quién dice la verdad y quién miente en esta historia.

Roseau dijo que una suerte de locura mantenerse cuerdo cuando todos han enloquecido. ¡Menuda locura!”

Por ello, por el miedo a la verdad nunca podré salir de aquí, no para que no destruya pruebas sino para que no las aporte; por eso tienen intervenidas todas mis comunicaciones incluso las íntimas con mi esposa y las que mantengo con mi abogado porque la fiscalía y los jueces dicen “que puedo crear una realidad paralela”, ¿realidad paralela a qué? ¿A la Verdad oficial? ¿A su verdad quizá?

Con una España que económicamente se desmorona, me entristece profundamente, y me rebelo, contra esta banda de políticos que nos ha tocado sufrir y que, como ciudadanos, nos maltrata, nos hiere y nos daña. En mil aspectos. Con casi total y absoluta impunidad. Hasta hoy. Pero, no olviden, Señorías, las enseñanzas de Ortega y Gasset: incluso el hombre masa, en momentos de efervescencia, estalla y se rebela contra la tiranía y contra el hambre.

 

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