lunes 14.10.2019

La supervivencia de las águilas imperiales pende de un hilo eléctrico

La electrocución en postes es la primera causa de mortalidad no natural de este rapaz, del que sólo quedan 450 ejemplares en toda la Península Ibérica. A pesar de ser un animal en peligro de extinción, la dejadez de la Administración y el mercado negro ponen en riesgo su subsistencia

Un ejemplar muerto bajo un tendido eléctrico del término municipal de Aldeaseca.
Un ejemplar muerto bajo un tendido eléctrico del término municipal de Aldeaseca.

Observar un ejemplar de águila imperial surcando los cielos nacionales se ha convertido en un imposible. La escasez de la especie, los tendidos eléctricos y el mercado negro han hecho que desde hace algunos años hasta ahora sea más fácil visualizar esta especie en la antigua bandera franquista que en los firmamentos de España. Multitud de asociaciones ecologistas denuncian las malas instalaciones de las torretas eléctricas y las consecuencias que éstas acarrean a la especie.

El último caso de un águila imperial electrocutado se produjo el pasado 30 de enero, cuando miembros del Grupo de Estudios Medioambientales Galería Ornitólogos encontraron un ejemplar “inmaduro” bajo un tendido eléctrico del término municipal de Aldeaseca. El cadáver presentaba quemaduras en las garras, por lo que “presumiblemente” podría haber muerto electrocutado. Es la cuarta por esta misma causa dentro de la comarca de La Moraña.

El águila imperial se encuentra catalogada en peligro de extinción. Habita únicamente en la Península Ibérica, con un censo aproximado de 70 parejas en Castilla y León en 2015. La electrocución es la principal causa de mortalidad no natural de esta especie.

La administración hace caso omiso

Las comunidades autónomas no son conscientes del problema que puede acabar con una especie única en el mundo y que sólo habita en España. Según denuncian los ecologistas, la Junta de Castilla y León se muestra impasible ante estos hechos, por lo que los esfuerzos que se realizan para proteger y recuperar especies de aves se pueden ver alterados ante la falta de acción pública. “Nos hemos cansado de mandar escritos, no nos hacen caso”, declara Javier García, miembro del Grupo de Estudios Medioambientales Galería Ornitólogos. En la actualidad, centran sus esfuerzos en dar a conocer esta situación: “Cuando el rapaz electrocutado es un águila imperial, que está en peligro de extinción, aprovechamos para denunciar algo que afecta a muchas otras especies”, afirma García.

“Nos hemos cansado de mandar escritos, no nos hacen caso”

Las águilas se electrocutan al posarse en los postes que tienen un diseño peligroso. “No es habitual que mueran electrocutadas por colisión con los cables, lo que sí le suele ocurrir por ejemplo al búho real”, espeta Sara Cabezas, coordinadora técnica de la Red Alzando el vuelo de SEO/BirdLife. En cuanto a sexos, las hembras de águila suelen electrocutarse más que los machos, porque son más grandes y es más fácil que toquen algún cable en tensión cuando se posan.

Algunos tendidos eléctricos y sus diseños han quedado obsoletos y eso se traduce en las bajas cifras de especies en peligro de extinción como el águila real. En algunos postes ha sido necesario aislar con materiales de silicona y plásticos los puentes flojos, es decir, las zonas en tensión, para evitar electrocuciones de las grandes águilas.

“Estas soluciones han dado un resultado más o menos satisfactorio a corto plazo  respecto a reducir la mortandad en determinadas áreas. El aislamiento de las zonas más peligrosas es relativamente económico, aproximadamente entre 2.000-3.000 euros trabajando en tensión, es decir sin cortar el suministro de energía”, explica Sara Cabezas.

Las eléctricas, clave

En este punto entran en juego las grandes empresas eléctricas. Son ellas las que deben hacerse cargo económicamente de la sustitución de los postes obsoletos y también del aislamiento de sus postes potencialmente peligrosos con materiales más duraderos.

“Parece que Iberdrola en Castilla y la Mancha está por la labor y se ha comprometido a establecer un convenio por el que reparará de su bolsillo todos los postes de los que sean informados que producen electrocuciones y además establecerán un protocolo de emergencia para aislar aquellos en los que se electrocuten especies amenazadas”, confirma la coordinadora técnica de la Red Alzando el vuelo de SEO/BirdLife.

La escasez es sinónimo de exclusividad y en el caso de las águilas reales no iba a ser diferente. Por este motivo, durante los últimos meses ha proliferado un mercado negro dentro del ámbito de estas exclusivas rapaces. “Estamos detectando algunos robos de huevos para venderlos más tarde en otros países y convertirlos en aves de cetrería”, afirma Javier García. Lo que nadie ha podido confirmar a este diario es el precio que se está pagando por cada cigoto.

“Estamos detectando algunos robos de huevos para venderlos más tarde en otros países"

Por último, el cebo envenenado representa la tercera gran amenaza para las águilas reales. Muchos cazadores dejan carne con sustancias tóxicas para que las rapaces piquen y mueran. “Las personas que tienen cotos de caza ven a las águilas imperiales como su competidor, por eso envenenan el cebo para quitarlas de en medio. Esto es un delito que recoge el artículo 334 del código penal, pero es muy difícil de demostrar y son pocas las sentencias favorables. Aun así, hay algunos cotos de caza que han sido clausurados por esta mala práctica”, explica Javier García.

A pesar de todos los problemas, tanto Sandra Cabezas como Javier García se muestran “confiados y esperanzadoras” respecto al futuro de las águilas imperiales. De las eléctricas, las administraciones y los cazadores depende el futuro de este gran rapaz único en Europa y en el Mundo.

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