LA AMENAZA DEL TROL RUSO

Una nueva guerra fría se juega en las redes con la ausencia europea

Las “granjas de troles” son las nuevas armas que se lanzan desde Moscú contra la Unión Europea y alimentan los variados populismos que se mueven por el continente. Dastis ha dado cuenta hoy a los ministros europeos de la real dimensión del problema en España

La amenaza del trol ruso. | Twitter @EUvsDisinfo
La amenaza del trol ruso. | Twitter @EUvsDisinfo
Una nueva guerra fría se juega en las redes con la ausencia europea

"Las potencias mundiales se preparan para la guerra en Europa", proclamó el titular de la página rusa Polit Ekspert el día de la declaración de independencia del parlamento catalán. Y el común de los mortales ignorándolo.

Algún otro dato: la participación de Assange. Sputnik, otro ‘site’ ruso de noticias - el más activo junto a Russia Today-, ha puesto un notable énfasis en los tuits del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, en su información antes de la votación de la independencia.

Durante un período de tres semanas en septiembre, el analista de seguridad norteamericano Ben Nimmo, experto en desinformación del Consejo Atlántico, detectó que Sputnik distribuyó once historias sobre Cataluña en tuits de Assange.

Hasta septiembre de este año Assange nunca había tuiteado sobre Cataluña. La decisión de darle esa relevancia no se puede justificar con su experiencia, así que la única razón lógica para que le dieran tanta importancia es porque estaba debilitando a España y el apoyo de la Unión Europea. La razón por la que Assange empezó a tuitear está en la remuneración, a través de los grupos de presión contratados por los equipos de Puigdemont.

La guerra fría en las redes

El servicio de seguridad ruso (FSB, heredero del KGB) y la CIA juegan de nuevo una guerra fría en las redes. Y fuera de ellas, permeando de un escenario al otro, de la virtual a lo real. La OTAN ha bautizado esta nueva forma de hacer la guerra de los rusos, “guerra hibrida”. Una guerra sin frentes, sin apenas soldados, en la que los combatientes hasta pueden aparecer sin identificación alguna, como sucedió en Ucrania, donde unidades organizadas, equipadas con ropa, vehículos, armas y materiales rusos, que hablaban ruso, invadieron Crimea para Rusia. En las redes, sucede lo mismo. Los ‘bots’ y los troles no tienen bandera visible, aunque hables, vistan o se dirijan desde sitios muy determinados.

Europa apenas es un convidado de piedra en este tipo de conflicto. El East Stratcom en Bruselas, un voluntarioso equipo de contrainformación en el que se integran apenas una quincena de personas (@EUvsDisinfo) es la única herramienta de trabajo de la Unión.

Ha sido más agresiva la comisaria de la Competencia que, la pasada semana en Lisboa, avisaba a las grandes tecnológicas. Margreth Vestager, que ya ha castigado a las compañías por su elusión fiscal, les decía en relación con el uso de las redes: “Es necesario intervenir para estar seguro de que funciona la ley de la democracia, no la ley de la jungla”.

En la misma dirección se pronunciaba hace casi dos semanas el Congreso norteamericano. Los congresistas detectaron que 126 millones de norteamericanos han sido contaminados por “servicios rusos” en Facebook, en las pasadas elecciones. Debe recordarse que el número de votantes ascendió a 120 millones.

En el país de la primera enmienda –libertad de expresión-, la Comisión del Congreso decía ante los responsables de Facebook, Twitter y Google: “Si las plataformas de WEB no son capaces de impedir su perversión, el Capitolio lo hará”.

Blanco y en botella: los servicios de información de todo el mundo, incluido el CNI español, se han puesto a desbrozar los caminos no poco tortuosos, por cierto,  que siguen las líneas de desinformación y desestabilización de las redes sociales.

Los dueños de las redes atrapados

Con la permisividad de las autoridades reguladoras, Facebook o Twitter analizan los mensajes de los usuarios, conocen sus gustos, sus tipos de relaciones, sus necesidades y aspiraciones. El objetivo, poner en marcha un espectacular negocio publicitario y de marcas. Son las mismas herramientas que, ahora, están en manos de troles que han pervertido la neutralidad y la trasparencia de las redes sociales y sus dueños difícilmente pueden dar marcha atrás.

Factorías de troles

Hoy, en el tuiter del citado servicio de contra información europeo se daba cuenta de una “factoría de troles” en San Petersburgo que crea contenidos falsos para propagar en Ucrania.

Un tuitero pro Kremlim, identificado por la Unión Europea, @sunnerversets100, publicó en apenas 300 días más de 200.000 tuits, una media de 700 mensajes por día, casi uno por minuto durante doce horas seguidas, una frecuencia que no es humana y que corresponde a robots, los ‘bots’, las armas de la nueva guerra en la red.

Las viejas raíces del KGB y la debilidad europea

La interferencia rusa en la política y el espacio de información de Europa no es nueva, por supuesto. Sus raíces se encuentran en los viejos métodos de desinformación de KGB, ahora activamente combinados con nuevas tecnologías.

Europa no tiene gigantes tecnológicos propios. De hecho, solo está empezando a construir su mercado digital único. Difícilmente puede jugar ahora mismo un papel activo contra las "granjas de trolesª" rusas.

En Gran Bretaña, la cuestión ha adquirido un giro importante tras la notable dimensión en las redes de los mensajes probrexit. Lo han sido igualmente en las elecciones alemanas y se han percibido en Cataluña, como hoy ha reconocido en la reunión de ministros de exteriores de la Unión Europea, el ministro español Alfonso Dastis.

"Parece que hay informes bastante bien corroborados que confirman que las redes rusas o los piratas informáticos están detrás de algo que no solo apunta a España, sino que busca desestabilizar a la UE", declaró Dastis el viernes, afirmando que estas actividades duran desde hace tiempo. Lo mismo vino a decir la semana pasada el comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Curtis Scaparrotti, que pidió a Rusia que "deje de entrometerse" en las elecciones europeas.
Victor Boştinaru, eurodiputado socialista rumano, que forma parte del Comité de Asuntos Exteriores del Parlamento Europeo, denuncia que la UE no dedique más recursos a East Stratcom, que actualmente emplea a 14 empleados a tiempo completo en Bruselas. En 2016, los estados miembros de la UE rechazaron una propuesta de los eurodiputados de otorgar a la unidad un presupuesto mayor.