martes 15.10.2019
DEPORTES MINORITARIOS

España se olvida de sus deportistas

Hay muchos deportistas que tienen que pagar su preparación. El problema está claro: en España no ves un euro hasta que no hayas conseguido resultados, pero ¿quién se hace cargo del duro camino del deportista antes de alcanzar el podio?

Iria Grandal y Julio Alberto Amores.
Iria Grandal y Julio Alberto Amores.

“Soy español, ¿a qué quieres que te gane?”. Esta expresión se puso de moda en nuestro país años atrás. El deporte español estaba y está viviendo uno de sus mejores momentos. En fútbol se ganaban campeonatos de Europa y Mundiales, en baloncesto, tres cuartos de lo mismo, teníamos (y tenemos) a Nadal, Alonso, Mireia y sus records y medallas de Londres... Una generación de deportistas bien preparados y con la calidad suficiente para mirar a cualquiera, fuese del país que fuese, a la cara.

El camino para conseguir un triunfo en cualquier modalidad deportiva es duro. Las medallas valen su peso en sudor. Son jornadas intensas, muchas horas entrenando con un objetivo en mente: clasificar para los campeonatos importantes, donde se reparten las medallas y se consiguen los pasaportes para los Juegos o Mundiales. No todos tienen las mismas facilidades y oportunidades y más en un país en dónde el fútbol es el rey. Un deporte que mueve millones y no sólo en euros, también en aficionados, y que los medios de comunicación encumbran a los más alto. Ya lo dijo Mireia Belmonte en una entrevista con el diario ‘ABC’: “Soy la primera mujer en bajar de los ocho minutos en la historia de la natación, pero es más importante el rumor de un fichaje o el color de pelo de Sergio Ramos”.

Desigualdades económicas y falta de ayudas

Los culebrones en torno al mundo del fútbol se suceden verano tras verano. Este año fue el de Sergio Ramos. El central de Camas quería un aumento de sueldo y su renovación por el Real Madrid se convirtió en un asunto de Estado. Cobraba 5’5 millones de euros al año y pasó a cobrar unos diez. Estas cantidades chocan radicalmente con lo que perciben otros deportistas: “Quitando el fútbol que tiene dinero a reventar, en otros deportes o te clasificas para las olimpiadas y tienes resultados en estas pruebas o sino no te llevas nada”, explica Julio Alberto Amores, triple campeón de España en ciclismo en pista y medalla de bronce en los europeos.

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Su historia es un tanto especial. Este joven de 22 años se ve obligado a entrenar en un antiguo velódromo construido en los años ochenta en su ciudad, Novelda: “Antes de entrenar tengo que ir todos los días un poco antes para limpiar y barrer la pista. Recojo los cristales porque los jóvenes utilizan este espacio para beber, ya que aquí no molestan a nadie. El problema es que no recogen la basura, dejando los cristales sobre la pista”, señala el ciclista a EstrellaDigital.es. Tiene en mente acudir a los JJOO de Río de Janeiro, por eso entrena día tras día en condiciones lamentables y olvidado por su federación: “He tenido resultados a nivel nacional e internacional y no me hacen caso, ni me lo han reconocido, ni recompensado. Ni si quiera se han interesado en mi situación y me tienen olvidado, como si no existiera”.

Iria Grandal fue una de nuestras arqueras en los Juegos Olímpicos de Londres. Hace un año que dejó la Residencia Blume (lugar donde estos deportistas pueden dedicarse al cien por cien a su preparación deportiva, sin necesidad de pagar gastos extras). Allí, con Londres en la mente, entrenaba nueve horas diarias. Tras encadenar varios años de lesiones, la temporada pasada decidió dejar la residencia: “Al ser un deporte minoritario, no podemos vivir de nuestro trabajo. Yo este año tengo que estudiar mi carrera, voy a trabajar y tengo que entrenar también por mi cuenta. En realidad casi no tenemos tiempo libre para entrenar”, relata Grandal a este periódico. De hecho, este es el principal problema de estos deportistas. La falta de tiempo para prepararse bien, además de la falta de ayudas para su puesta a punto.

“Las ayudas te vienen cuando ya has conseguido los resultados, a modo eres campeón del mundo pues toma el dinero"

Los dos, tanto Iria, como Julio, fueron incluidos en distintos programas que intentan potenciar los deportes minoritarios. La arquera esta dentro del proyecto ‘Patrocina un Deportista’, por el que todas aquellas Pymes que quieran pueden aportar una ayuda económica destinada a la preparación y entreno del deportista, aunque “no ha salido lo bien que esperábamos”, reconoce la gallega. Julio estaba dentro del programa ‘Podium’, impulsado por Movistar. El alicantino perdió la beca porque le dijeron que no tenía resultados. “Hice cuarto, octavo y décimo en una Copa del Mundo. Fui a un Mundial absoluto y quedé decimonoveno. En el europeo sub 23 quedé décimo y en la segunda prueba fui vigésimo y en España fui primero en dos Campeonatos de la categoría élite. Aun así, me quitaron la beca por falta de resultados. Además no tengo patrocinadores. Me apaño con la ayuda de mis padres y de un amigo que trabaja en un tienda de bicis, el culpable de que mi historia haya salido a la luz”, apunta Amores.

Y es que en los deportes minoritarios los patrocinadores brillan por su ausencia, a excepción de algún patrocinio de un deportista concreto durante un tiempo determinado: "Yo no tengo patrocinador externo por así decirlo. Al menos la marca de arcos que utilizo me lo facilita y eso es ya un punto a favor. Donde si gasto mucho dinero es en las flechas. Cada docena suele costar unos 300 o 400 euros y necesitas un par de ellas al menos para que duren todo el año", relata Grandal.

Coinciden en que el principal problema de los deportes y deportistas olímpicos es la exigencia de resultados para poder seguir avanzando: “Las ayudas te vienen cuando ya has conseguido los resultados, a modo eres campeón del mundo pues toma el dinero. Pero claro para llegar a ser campeón te has tenido que pagar muchas cosas y sacrificarte muchísimo", aclara Grandall, que en plena preparación para los Juegos Olímpicos de Londres estaba estudiando y tuvo que dejar de lado la carrera para dedicarse al arco: “Me pagué mi carrera para prácticamente no pisar la universidad y sacarme una asignatura por año, además cuando suspendes, las asignaturas son más caras y ahora tengo que pagar una matrícula más cara”.

EP-Iria Grandal

La preparación para Los Juegos

Ángela Pumariega, medallista en la prueba de vela en los Juegos de Londres, ha estado cerca de no poder ni siquiera intentar calsificarse para los Juegos de Río debido a que perdió la Beca ADO. Gracias un patrocinador, que le pagará el barco y el entrenador, podrá intentarlo este mes de octubre en los Mundiales de Israel. Incluso, antes de la aparición del patrocinador, llegó a vender pulseras para poder financiarse: “Lo ideal es que el deportista no se dedicase a buscar financiación para sí mismo porque ya bastantes cosas tienes que trabajar como para encima preocuparte de cuota de financiación”, explicó Pumariega en una entrevista a ‘El Diario Montañés’. 

“Espero demostrar con el tiempo mi nivel. Sólo hay que trabajar en silencio”

Iria Grandal está entrenado a ciegas, ya que todavía desconoce las fechas de la competición dónde podría clasificarse para Río. Lo hace por su cuenta, aunque lleva mas de dos años sin entrenar en la élite: “En 2013 me lesioné del hombro y estuve dos años sin tirar. El tiro con arco es un deporte muy psicológico. Tenía problemas a la hora de tirar y lo estoy trabajando todavía”, explica Grandal, en cuya recuperación recibe la ayuda un osteópata. Mientras que, por ejemplo, en cualquier concentración de la selección española, con los futbolistas van un equipo médico, fisioterapeutas y utilleros.

Julio tiene cuatro pruebas marcadas en rojo (tres Copas del Mundo y un Mundial), que son las que determinarán quién va a los Juegos de Río. “Sólo puedo ir a la última y al Mundial”, lamenta. Aún así, sigue trabajando duro: “Espero demostrar con el tiempo mi nivel. Sólo hay que trabajar en silencio”. En silencio, como todos y cada uno de estos deportistas que tienen que sacrificar su vida, muchas veces hipotecarla, para conseguir los tan ansiados resultados. Pasean el nombre de España por el mundo, dan notoriedad a nuestro país pero están olvidados a su suerte y sacrificio.

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