miércoles 27/1/21
ALIMENTOS CADUCADOS

Comer de lo que se tira

En España derrochamos 9 millones de toneladas de alimentos que terminan en la basura

Gente recogiedo basura | GTRES
Gente recogiedo basura | GTRES

Cae la noche en el barrio de Salamanca de Madrid. Hace frío, el termómetro marca un grado. Un grupo de personas ronda cerca de la puerta de un supermercado de la calle Conde de Peñalver que acaba de echar el cierre. No han comprado y no van a comprar. Hay personas mayores, parejas jóvenes, extranjeros e incluso algún niño. Esperan impacientes la llegada de contenedores llenos de envases de comida caducada. Lo que el establecimiento desecha ellos lo utilizan y lo consumen.

Al rato los empleados comienzan a sacar los alimentos y la basura se amontona. Poco a poco el grupo de personas se acerca para hacer su selección. Para algunos no es la primera vez, acuden preparados con carritos de la compra y se organizan para recuperar la comida en mejor estado. Una imagen desgarradora que se ha convertido en una realidad en España. Mientras unos tiran comida otros la recogen como un tesoro. Cuando esta semana una familia de Alcalá de Guadaira apareció muerta y se especuló que la causa fue tomar comida caducada, a muchos se les vino a la cabeza escenas similares que se dan por todo el país.

Se tiran más de 1.300 toneladas de alimentos

Según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura (FAO), se desperdician cerca de 1.300 millones de toneladas de comida en todo el mundo que terminan en la basura. En Europa las pérdidas de alimentos alcanzan los 89 millones de toneladas al año, lo que significa 179 kilos por habitante. Cerca de un 50% de alimentos frescos y comestibles se convierten en residuos. Y en España la cifra asciende a 9 millones de toneladas de las cuales el 41% procede de los hogares, el 40% de la industria, el 14% de los restaurantes y de los supermercados el 5%.

“En los hogares lo que se ha desperdiciado y se ha consumido es difícil recuperar, lo que sí se podría hacer es patrocinar que se compre con más racionalidad. Respecto a los supermercados es cierto que sí se podría aprovechar más comida. En el cálculo de la estimación de la vida de los alimentos hemos ido poniendo barreras para evitar que se produzcan anomalías y quizás hemos puesto más trabas de las imprescindibles”, explica el director de la Federación Española de Bancos de Alimentos, José Antonio Busto Villa.

En España ya son tres millones de personas las que viven en situación de pobreza severa, es decir que subsisten con menos de 300 euros al mes. Según un informe elaborado por Cáritas los pobres representan el 6,4% de la población española, un porcentaje que duplica la del año 2007 cuando la cifra era de 3,5%.

La ley no lo permite

Sin embargo, la legislación española no permite la distribución de la comida recién caducada y por lo tanto lo que se desperdicia no se puede aprovechar de manera organizada y vigilada. “Ese 5% de alimentos que se tira en los supermercados podría aprovecharse pero hace falta cambiar la normativa. Esos productos que están en buen estado y que llega al final del día y no se han vendido no se pueden guardar otra vez porque ya se han descongelado”, aclara Busto Villa.

Las asociaciones que se dedican a la distribución de alimentos entre las personas sin recursos no cuentan con los medios necesarios que cumplan con las normas sanitarias para aprovechar la comida en buen estado que tiran los supermercados. “No se puede mandar a un camión o a una furgoneta a un supermercado para que recojan alimentos perecederos al final del día, la ley no lo permite por razones sanitarias. Los alimentos deberían entrar en un proceso de congelación, mantener el frío en el transporte y mantener el frio en el lugar de consumo, pero no existe esa logística. Con todas esas precauciones y si se cambiase la ley sí podría realizarse”, comenta el dirigente de Fesbal.

Según Fesbal, en algunos casos sí que se ha podido aprovechar esa comida pero siempre “con el permiso y la aquiescencia de los bancos de alimentos”. Es decir, entidades que se encuentran próximas a grandes superficies recuperan los alimentos como si estuvieran realizando “una compra normal pero gratuita” y al final del día se reparte en el comedor social más próximo y se consume de inmediato.

Sin embargo, Busto Villa insiste en que el desperdicio de comida en los supermercados es una “cantidad mínima” y recalca que una vez que la comida está caducada se encuentra “fuera de todo control sanitario”. Aboga por “educar” a los consumidores porque considera que es “más importante evitar comprar alimentos de forma irracional que luego se tiran a la basura que abrir una puerta a la inseguridad”. Además, deja claro que los bancos de alimentos no aceptan donaciones de comida caducada porque la consideran “extremadamente peligrosa”.

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