martes 12.11.2019
INTERCAMBIO MEDIDO EN HORAS

El auge de los Bancos de Tiempo

Antídotos contra la crisis. Se trata de compartir en vez de poseer. Existen en muchos países, especialmente en Estados Unidos, Inglaterra, Italia, Portugal o  Alemania. En España, antes de 2008, había unos 100; hoy, hay cerca de 300

Hay quien está escaso de recursos, no de tiempo.
Hay quien está escaso de recursos, no de tiempo.

Elisabeth Gallardo, del Banco de Tiempo del barrio de Gràcia en Barcelona ofrece clases de apoyo de matemáticas y física. Y ella busca que alguien le ayude con el aprendizaje de idiomas. Así es como se crea una red de intercambio de servicios, entre vecinos de una determinada zona, que usan "el tiempo" como moneda.

Cualquiera puede buscar su Banco de Tiempo más cercano en www.bdtonline.org y apuntarse ofreciendo sus servicios. A partir de ese momento, formará parte de una bolsa de prestaciones con una cuenta corriente en horas. La organización del Banco se ocupa de dinamizar la comunidad y de controlar los saldos de todos los miembros. "Si alguien me pide, por ejemplo, arreglar un ordenador y estoy 2h 30m, yo no le pido nada a cambio, me pagaría con un cheque por ese tiempo invertido que se sumaría a mi saldo y, a su vez, se restaría del saldo de la persona que ha solicitado el servicio. Yo puedo gastar mis horas con cualquier otro miembro del banco y, por tanto, no es un trueque. Todos tenemos un saldo en moneda tiempo y lo consumimos con servicios de cualquier asociado", explica Sergi Alonso, presidente de la Asociación para el desarrollo de los Bancos de Tiempo (ADBdT).

Sin trabajo, sin dinero, pero con tiempo. Así se ven muchas personas y por eso proliferan, cada vez más, los Bancos de Tiempo

Sin trabajo, sin dinero, pero con tiempo. Así se ven muchas personas y debido a esa situación están proliferando, cada vez más, los Bancos de Tiempo. Antes de 2008 en España había cerca de 100, y hoy, hay alrededor de 300. "Hemos aumentado mucho con la crisis. La función de estas entidades ha ido cambiando para convertirse en proyectos de economía complementaria, que permiten que las personas no dependan tanto de la economía formal. Creo que los Bancos de Tiempo continuarán, y seguirán creciendo, mientras haya escasez de la moneda oficial", asegura Alonso.

En los Bancos de Tiempo hay todo tipo de servicios: clases de idiomas, limpieza y tareas del hogar, costura, reparación de ordenadores, asesoría jurídica o psicológica, masajes. Todas las horas tienen el mismo valor y la finalidad no es acumularlas, sino intercambiarlas. "Asimilar que una hora cuidando niños cuesta lo mismo que otra dando clases, se hace un poco difícil. Aunque está bien el hecho de que se trate a todo el mundo por igual", comenta Elisabeth.

Por lo demás, dicen los implicados, todo son ventajas. La crisis agudiza la creatividad y este es un sistema sencillo de comprender y de implementar. Los Bancos de Tiempo crean redes sociales locales, lo que refuerza los vínculos entre vecinos. Las personas se vuelven más conscientes de la importancia de cuidar a los demás y de organizarse en barrios. Para Gallardo, "además del ahorro, los Bancos de Tiempo, te aportan muchas otras cosas. Saber que haces las cosas bien, que ayudas a otros y te ayudan a ti. En las ciudades grandes, a veces, se hace muy difícil relacionarse y está es una buena forma de entrar en contacto con la gente del vecindario".

Se están creando dos mundos, el de la gente con trabajo y con capacidad para consumir y el de aquellos con poco dinero, mucho tiempo disponible y que se organizan como pueden para campear el temporal

Con el lema de los mosqueteros, todos para uno y uno para todos, está filosofía del intercambio es una forma de recuperar los valores de la ciudadanía. El perfil de la gente que acude a estás inmensas cadenas de favores es muy variado. Hay gente de todo tipo, parados, jubilados, personas que trabajan a tiempo parcial. "Es una forma de participar activamente en la sociedad. Todos somos útiles, aunque nadie quiera contratarte y pagarte un sueldo en euros. Todos podemos aportar cosas a los demás y no aprovechar estas habilidades es una gran ineficiencia de nuestro sistema económico oficial", afirma Alonso.

Se están creando dos mundos, el de la gente con trabajo y con capacidad para consumir y el de aquellos con poco dinero, mucho tiempo disponible y que se organizan como pueden para campear el temporal.

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