lunes 21.10.2019
CRISIS ALIMENTARIA

Alerta de hambruna en Sudán del Sur

A la violencia y el desplazamiento masivo de refugiados se suma la grave crisis alimentaria. La hambruna se cierne sobre la población de Sudán del Sur y cerca de 50.000 niños están en peligro. UNICEF alerta sobre la escasez de fondos para paliar la catástrofe

UNICEF advierte de que cerca de 50.000 niños están en peligro. | GTRES
UNICEF advierte de que cerca de 50.000 niños están en peligro. | GTRES

El 70% de la población de Sudán del Sur tiene menos de 30 años. Es una de las naciones más jóvenes del mundo y solo ha conocido la barbarie. Desde 1955 los ciudadanos han soportado tres guerras civiles y ahora se enfrentan a una nueva amenaza: la hambruna.

El último conflicto estalló en diciembre de 2013 y ha forzado a casi dos millones de personas a abandonar sus hogares: 1,3 se han desplazado a lugares más seguros dentro del país y 442.600 se han refugiado en países vecinos. Según datos ofrecidos por UNICEF, más de la mitad de los desplazados internos son niños. “La amenaza de la hambruna en Sudán del Sur se cierne sobre los niños que ya son víctimas de la violencia y el desplazamiento masivo por el conflicto”, asegura la organización. Sudán del Sur posee las tierras más fértiles de África, pero la mayoría de los granjeros ha huido y no ha podido sembrar sus terrenos ni recoger sus cosechas, han tenido que abandonar todo y la alerta por falta de alimentos es extrema.

UNICEF explica que la tasa se mantiene por debajo del nivel de emergencia pero que “sino se intensifican los programas nutricionales, 50.000 niños podrían morir de desnutrición en lo que queda de año”. El país se enfrenta a una grave crisis alimentaria en la que 250.000 niños se encuentran en riesgo de desnutrición aguda. “Los niños que sufren esta condición están muy por debajo de su peso, muestran signos visibles de cansancio, pérdida de conciencia y de retención de líquidos, lo que les causa una gran y dolorosa hinchazón”, afirma la organización. En los campos de refugiados se distribuyen raciones de alimentos, “aunque menores de lo que sería deseable”, explica Blanca Carazo, responsable de proyectos de cooperación de UNICEF. “Las familias que no están en los campos están comiendo las pocas reservas que les queda y algunas solo hacen una comida al día, sobre todo cereal y hierbas, no ingieren proteínas”, añade. Además, la entrada de ayuda humanitaria está muy limitada en algunas zonas puesto que solo se puede acceder por aire, es decir en helicóptero o por agua.

A esta dramática situación se suma la irrupción de la época de lluvias que dificulta aún más el acceso de la ayuda humanitaria y agrava el estado de los campos de refugiados. Las inundaciones han desbordado las letrinas y muchas familias han tenido que ser realojadas en otros campos. “Es para evitar enfermedades. Lo recomendable es tener una letrina para setenta personas, lo mejor es tener una para cincuenta y allí hay una para cien”. De hecho, el pasado mes de mayo se produjo un brote de cólera que se ha cobrado 123 vidas de un total de 5.697 casos.

El conflicto que se puede convertir en hambruna

El número de menores que sufren desnutrición aguda se ha doblado desde que se inició la guerra: de 108.000 en 2013 a cerca de 250.000 niños en 2014. La crisis alimentaria aumenta a pasos agigantados y UNICEF advierte de que alrededor de 235.000 niños necesitarán tratamiento este año, más del doble que el año pasado. Por otro lado, unos 675.000 niños necesitarán tratamiento contra la desnutrición aguda moderada. Hasta ahora solo se ha podido alcanzar al 10% de estos niños con el tratamiento que necesitan. El objetivo de la organización humanitaria es tratar de manera “inmediata” a más de 15.000 niños menores de cinco años que se encuentran al borde de la hambruna.

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