lunes 16.12.2019

Adopciones truncadas: el drama de rechazar a un hijo

El rechazo a un hijo adoptivo se vive entre el silencio y la vergüenza. Más allá de consideraciones morales, una historia de adopción fracasada es un trauma para todos los implicados

La no adopción puede ser un drama. | Gtres.
La no adopción puede ser un drama. | Gtres.

Resulta difícil comprender que quienes se embarcan en un proceso de adopción digan, un día, "ya no puedo más". Una adopción es un proceso largo, en el que la voluntad de los adultos de incorporar a un nuevo miembro a la familia se somete a estudios psicológicos hasta ser considerados idóneos para la adopción. ¿Qué ha fallado para que una familia renuncie al hijo adoptado? ¿Se contemplaría esa misma posibilidad si se tratara de un hijo biológico?

Los expertos calculan que un 8% de familias españolas renuncian al proyecto adoptivo. Aunque las cifras no están claras, "hay casos donde los padres no pueden más y reniegan de sus hijos. En estas situaciones la Administración se hace cargo de los menores. Pero hay otro tipo de adopciones fracasadas en las que se mantiene el vínculo legal, pero se buscan fórmulas, como mandarlo a un internado u otro tipo de instituciones, para resolver la situación de conflicto permanente e insostenible que vive la familia. No se trata de un fracaso oficial, aunque realmente sí lo es porque el niño estudia y vive fuera del hogar. No hay lazos afectivos. ", comenta Montse Lapasatora, psicóloga experta en adopciones.

En el caso de las adopciones truncadas, se trata de niños o niñas cuyas familias no se encuentran en disposición de continuar haciéndose cargo de ellos y pasan a la tutela de las administraciones públicas, pudiendo ser objeto de una nueva adopción. Es una situación similar a la de aquellas familias biológicas con hijos conflictivos que, cuando se ven superados por la situación, acuden a los servicios de protección del menores. En cualquier caso, el porcentaje de abandonos en familias adoptivas es inferior al de familias biológicas. "En los centro de acogida de las comunidades autónomas, el 99% de los niños son biológicos no adoptados", afirma Miguel Góngora, presidente de la Coordinadora de Asociaciones en defensa de la Adopción y el Acogimiento (ADECOP).

Sea como fuere y más allá de consideraciones morales, una historia de adopción fracasada es un trauma para todos los implicados. Cómo una familia llega a ese punto es una de las cuestiones críticas. Una de las claves a las que apuntan los expertos para comenzar a desenmarañar la complejidad de esta situación familiar son las expectativas de los padres adoptivos. "Muchos de los fracasos tiene que ver con las falsas expectativas de los padres, que esperan poder compartir cosas con sus hijos que luego no son posibles. Los hijos biológicos tiene el vínculo emocional mucho más arraigado que los adoptados. En general, se trata de niños que sufren unos problemas tan fuertes, como resultado de su pasado, que son incapaces de vincularse y llegar a sentirse pare de la familia por muchos esfuerzos que ésta haga. Tengo en el centro a padres totalmente comprometidos pese a lo poco que reciben. Es un problema de expectativas que a veces no se cumplen", asegura Montse Lapasatora.

Toda adopción es una historia que comienza con un abandono, el de los padres biológicos. Y esa mochila emocional no se deshace de un día para otro. Pero hay otros factores de riesgo que arrastran estos niños. "Hay niños que proceden de familias con antecedentes de enfermedad mental, madres esquizofrénicas, por ejemplo. También con problemas emocionales o de conducta, afectados por exposición fetal al alcohol o las drogas. Menores que llegan a las casas adoptivas tras un largo período de institucionalización, con múltiples cuidadoras, otros que han sufrido algún tipo de abuso sexual. Todo esto deja una profunda huella tanto en el comportamiento como a nivel neurológico que, en muchos casos, es difícil resolver y hacer que los pequeños se recuperen", dice Lapastora.

Además, los expertos señalan que los niños deben saber de dónde vienen. "Casi todos los niños saben que son adoptados, pero es importante que lo comprendan. Es sustancial hablar sobre su identidad en casa. Hay casos en los que no se les ha dado esta información y ya, adultos, no soportan esta traición y se marchan de casa. Por eso, se aconseja decirles la verdad. Es un vida y les pertenece", concluye Lapastora.

Hay muchos datos de los niños adoptados que se desconocen. Es imposible saber la historia de esos menores devueltos, pero lo cierto es que detrás de cada uno de estos casos hay un drama y una decisión difícil de tomar. 

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