martes 26/10/21
Sus horas más bajas

Unos imitadores se la juegan a Jesús Vázquez

El presentador ha conocido la otra cara del éxito por culpa de un formato en el que ni tan siquiera la cadena creía

jesús
Jesús Vázquez, en el plató de Me lo dices o me lo cantas.

No era La Voz, ni La Voz Kids, ni Got Talent, ni Pequeños gigantes, ni Levántate, ni ¡Mira quién salta!, ni tan siquiera Proyecto Bullying, su anterior trabajo, que, pese a no ser precisamente un espacio que no tenía como objetivo acaparar la audiencia, fue visto por 1.176.000 y 6,5%. Me lo dices o me lo cantas, en su gran final, se ha despedido con 979.000 fieles y un 7,4% de cuota de pantalla, siendo la cuarta opción de su franja horaria. 

Jesús Vázquez ha conocido la otra cara de la popularidad, la del fiasco, con este espacio de imitadores en el que parece que nadie creía en la propia cadena, como demostró el hecho de que el mismísimo consejero delegado de Mediaset, Paolo Vasile, llegara a decir, según ECD, que "se debería grabar entero otra vez". No se hizo, pero tampoco se decidió apostar por él dentro de los meses de la temporada televisiva, dejándole que probara en verano, época de bajas audiencias.

También parece que desde un principio fueron conscientes de que el programa no tenía futuro alguno Carmen Alcayde y Corina Randazzo, contratadas para el mismo y que decidieron abandonar antes de las primeras grabaciones por no verle ningún porvenir. Ellas alegaron "razones personales", aunque la primera precisó más tarde que lo había dejado porque no se veía cómoda en este tipo de formatos, y la segunda porque tenía que viajar fuera de España.  

Después de sus seis galas, el programa ha promediado un 9,8% y 1.251.000 espectadores, lo que le convierte en uno de los mayores fracasos de Telecinco en materia de entretenimiento de los últimos años. Se estrenó el pasado 25 de julio, marcando su máximo de la edición tanto en 'share' como en número de espectadores, con un 12,9% de cuota de pantalla y 1.602.000 espectadores. 

A partir de ahí, el programa no volvería a superar los dos dígitos de cuota de pantalla, y marcó su mínimo histórico justamente en su final. El mínimo de espectadores lo estableció sin embargo con la emisión del 15 de agosto, cuando sólo fue seguido por 818.000 personas. 

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