jueves 19.09.2019
La BRIPAC da clases

Cómo convertir a un actor en paracaidista en menos de dos semanas

Ocho actores de 'Los nuestros 2' tendrán que aprender en ese tiempo desde cómo coger un arma a cómo preparar un paracaídas y una mochila de campaña. Todo menos saltar desde un avión

Paule Echevarría, en pleno asesoramiento.
Paule Echevarría, en pleno asesoramiento.

La misión no es de las facilitas, recuperar una carga radioactiva de Cesio-137 en manos del Estado Islámico y devolver sana y salva a una civil española atrapada en Raqqa con información estratégica para impedir próximos atentados en Europa, y por ello han de formarse bien, y en un tiempo récord. 

El rodaje de la segunda entrega de 'Los nuestros' (la primera fue la miniserie más vista desde 2013, con un 19,6% de cuota y 3.649.000 espectadores de media) comenzará el próximo mes de mayo, y esta vez es la Brigada Paracaidista de Paracuellos del Jarama (uno de los tres acuartelamientos de la BRIPAC, junto al de Murcia y el de la localidad valenciana de Marines), la que tiene que formar a gente como Paula Echevarría, Rodolfo Sancho, Carles Francino, Elvira Mínguez, Joel Bosqued, Mateo Conde, Gonzalo Kindelán y Daniel Ibáñez, cuando menos para que sus interpretaciones de miembros de la brigada (excepto Rodolfo Sancho, que es miembro del CNI) sean creíbles para los profesionales del ejército. 

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Por ese motivo todos ellos han empezado esta semana su formación a manos de soldados como el cabo Jesús y el sargento primero Bruno, que fueron los que atendieron este martes a la prensa allí desplazada. Según ellos, "vamos a hacerles una instrucción como si fueran uno de nosotros, para enseñarles al menos a usar el fusil o los movimientos a realizar en combate".

Aunque en un principio estaba previsto que sólo estuvieran una semana allí parece que será algo más de tiempo porque "ellos mismos también quieren que sea más, porque si no saben que cuando les vean la gente se va a dar cuenta de que lo han hecho mal, que no lo hacen natural".

 Sin saltos

Lo primero que les van a enseñar es "a ponerse bien un uniforme, porque cada unidad lleva el suyo de una manera y queremos que cojan nuestra forma dentro y fuera del cuartel, y hasta cómo llevar la boina", porque, como precisa Bruno, "no basta con serlo, también hay que parecerlo y eso lo da el comportarse, el tipo de actitud y el tiempo sobre todo, y cuesta que eso les llegue a ellos".

El tiempo nuevamente es el gran obstáculo que se encuentran estos militares en la formación de los actores porque, como señala Jesús, "en una semana me he atado una bota, porque la instrucción básica del ejército son tres meses, para salir sabiendo saludar y cuatro cosas más y disparar un poco". Según él, "para decir que se puede ir un tío a combatir faltaría formación, porque cuando llegas a la BRIPAC se hace una formación complementaria de uno o dos meses y empiezas a trabajar en la compañía que te toque".

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Como señala el cabo, "con los años vas adquiriendo formación, porque para llegar a nuestra compañía se necesitan 4-5 años y luego están 3-4 años haciendo cursos para poder ejercer, con al menos el curso de caída libre y el halo hao y la instrucción propia. Si eres tirador el de tirador, que son otras cinco semanas el básico, y sigues formándote constantemente, para observador-guía, de combate urbano, el tándem...". Pese a todo, los dos coinciden en que los actores "traen todos muchas ganas, nos han sorprendido, lo hacen al momento y repiten una y otra vez, ponen más interés que gente que viene de fuera e incluso copian cosas y gestos nuestros". 

Lo que no podrán copiar es su facilidad para el salto, ya que la productora no ha querido que se incluya ninguno en el entrenamiento para evitar lesiones. Eso no quita para que cuando menos aprendan el equipamiento del paracaidas, "porque si ven los espectadores cómo se lo ponen pensarán que no se lo están poniendo todos los días".

Tampoco tendrán que portar mochilas 'reglamentarias', ya que, como puntualiza el sargento, "la que llevamos en una operación de 2-3 días pesa entre 30 y 35 kilos, porque en las mismas estamos aislados y al estar detrás de las líneas enemigas tenemos que cargar todo nosotros, ya sea munición, baterías para el ordenador, radios, transmisores, todo el equipo de cada puesto táctico y la comida y bebida para esos días, y eso que no llevamos cantidades industriales porque no nos da para más". 

Su intención es que todo sea lo más real posible porque, como confiesa Jesús, "da asco ver películas militares con nosotros porque estamos sacando defectos constantemente". Como ejemplos de ello pone"la munición, "que se acaba siempre, de dotación en el ejército llevas 150 cartuchos más o menos, a veces más, pero se acaban", y los lanzamientos en paracaídas, "en las pelis se ponen la máscara en el momento en que van a salir del avión cuando en el momento en que están volando hay el mismo oxígeno que cuando están saliendo. Nosotros la llevamos o desde tierra o desde los 10.000 pies, y ellos parece que llevan aguantando la respiración como una hora". 

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De momento apenas llevan dos días con los actores, y por eso cuando llegan éstos a las ocho de la mañana se cambian y van a un aula para enseñarles el material, armamento que van a usar, y luego algo de instrucción, cómo se maneja un arma, cómo poner el dedo en ella..... Para ellos, "tiene que ser todo muy básico, pese a que su unidad en la ficción es muy avanzada, porque iremos muy justos de tiempo para que parezca que sean lo que son". 

Los dos militares saben también de qué va la trama y no les parece mal, "quitando las escenas románticas", pero a ninguno de ellos les gustaría hacer un cameo (dos compañeros suyos sí aparecerán en pantalla, mientras que otros estarán detrás de las cámaras asesorando). Según ellos, "más que reparo nos da respeto porque esas cosas pueden salir muy bien o muy mal, y ya hay otras películas que piensas que cómo les deja el Ejército hacerlas, que no nos representan bien". 

Ellos no han estado en Siria, donde tiene lugar la trama, pero uno sí estuvo  20 meses en Afganistán y otro ha participado en misiones en Kosovo, Libia y Mauritania. Los dos afirman al menos que, al igual que los actores dicen que ha cambiado su opinión sobre el Ejército, este adiestramiento les ha quitado cualquier prejuicio que pudieran tener sobre la gente de la televisión y el cine porque "nos esperábamos gente más estirada, pero están predispuestos a todo". Están tan contentos con ellos que advierten que "como nos los dejen tres meses dejan de ser actores, porque si por ellos fuera lo harían todo e irían a pegar tiros de verdad". Quizás por eso la productora no quiere darles más tiempo en la BRIPAC.

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