sábado 17/4/21

Estrella Digital

La parricida de Girona afronta un juicio en el que piden prisión permanente

La presunta parricida de Girona, Maria Àngels F., acusada de ahogar a su hija de diez años en una bañera en 2019 después de drogarla con sedantes, afronta desde este lunes un juicio en la Audiencia Provincial en la que fiscalía pide para ella una pena de prisión permanente revisaste

Prisión
Prisión

Un jurado popular deberá decidir sobre esta vecina de la capital gerundense que, el 30 de diciembre de aquel año, disolvió ochenta pastillas de lormetazepam –benzodiacepinas- en un vaso de agua y se lo hizo beber a su hija para acabar con su vida cuando perdió el conocimiento.

El fiscal argumenta su petición para la procesada, que tiene 50 años, en un delito de asesinato con agravante de parentesco y atenuante de confesión.

La prisión permanente revisable nunca se había solicitado como condena en la Audiencia de Girona, aunque fiscalía reclama también una indemnización para el exmarido de la procesada y padre de la víctima de 200.000 euros.

La acusación particular en nombre del progenitor, ejercida por los abogados Óscar Ballester y Óscar Álvarez, pide veinte años de cárcel y la defensa, de la mano de David Muñoz, el internamiento en un psiquiátrico por una eximente completa de alteración psíquica al considerar que la procesada tenía las capacidades volitivas y cognitivas anuladas durante los hechos.

El juicio ha empezado este lunes con la selección de los nueve miembros del jurado y las declaraciones de testigos, Mossos d'Esquadra, la tía y el padre de la menor y de un periodista a quien la mujer confesó el crimen a través de las redes sociales.

Dos ancianas vecinas de la acusada han asegurado que, cuando las fue a buscar para decirles que había matado a su hija, “estaba fría como un robot programado, como si ella no existiera”.

Una de estas testigos informó a los agentes de que creía que, meses antes, Maria Àngels F. ya había matado al hámster y al perro de la niña.

Los Mossos que acudieron al lugar del crimen han señalado que la acusada estaba “tranquila y fría” como si relatase “una cosa cotidiana y no tan grave”.

El jefe del Área de Investigación Criminal también ha detallado que les dijo que “llevaba días pensando que quería matar a la niña y que aquel día decidió hacerlo”.

La hermana de la acusada ha descrito un intento de suicidio y diversos ingresos hospitalarios por parte de la parricida tras sufrir una grave depresión posparto cuando nació la víctima, en 2009, así como que le diagnosticaron un trastorno bipolar, pero ha puntualizado que nunca le habló de hacerle daño a su hija.

El padre ha apuntado en su declaración que “la intención era que estuviera con la niña para que se intentara recuperar", para justificar que la madre se hiciese cargo de ella, y ha reconocido que se equivocaron.

Según el fiscal Enrique Barata, la mañana del 30 de diciembre de 2019, “con la intención de acabar con la vida de su hija y siguiendo un plan previamente ideado”, la procesada adquirió en una farmacia tres cajas de un ansiolítico aprovechando le habían recetado este medicamento.

Tras recoger a la niña de clases de mecanografía, la llevó al domicilio, disolvió las pastillas en agua y se la hizo beber, con lo que de inmediato perdió el conocimiento y, después, la ahogó en la bañera, de acuerdo con el relato del ministerio público.

El juicio seguirá este martes con la comparecencia de los forenses que le practicaron la autopsia a la víctima y la de los peritos psiquiátricos. 

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