Domingo 26.05.2019

Juzgan al "violador de Martorell" por reincidente cuando estaba de permiso

La Audiencia de Barcelona juzga mañana al violador reincidente Tomás Pardo, para quien la Fiscalía pide 70 años de cárcel por agredir sexualmente e intentar matar a cuchilladas a una mujer en 2016, durante un permiso de tres días que se le concedió cuando cumplía condena por un asalto similar de 2002

Pardo, conocido como "el violador de Martorell", fue detenido el 31 de octubre de 2016 tras la llamada de emergencia que una víctima logró enviar, malherida, a los Mossos d'Esquadra, en un suceso que reabrió el debate sobre la rehabilitación de los agresores sexuales en los centros penitenciarios.

El procesado perpetró el ataque de 2016 -con un patrón similar a la doble violación e intento de homicidio de 2002, por los que fue condenado a 26 años de cárcel- cuando disfrutaba de un permiso de tres días que le concedió la Generalitat, y fue avalado por la Audiencia de Barcelona, después de que el juez de vigilancia penitenciaria se lo denegara hasta en trece ocasiones.

Tomás Pardo abordó a su víctima el último de los tres días del permiso, que logró después de superar con éxito el tratamiento de rehabilitación de agresores sexuales que siguió en prisión y sin que las salidas puntuales previas que se le autorizaron hubieran resultado problemáticas.

Según mantiene la Fiscalía en su escrito de conclusiones provisionales, el acusado blandió una navaja ante la víctima en un aparcamiento y, de esa forma, se introdujo en el coche de la mujer, tras lo que la obligó a conducir durante 53 kilómetros hasta llegar a una zona boscosa de Castellbisbal (Barcelona).

Una vez allí, añade el Ministerio Público, obligó a la víctima a adentrarse por un camino forestal, donde la violó repetidamente y la obligó a entregarle las llaves de su coche y a facilitarle el número PIN de su tarjeta bancaria.

Posteriormente, sostiene el escrito de acusación de la Fiscalía, el procesado llevó a la mujer hasta un barranco junto al Torrent Bo, donde tras acuchillarla hasta en siete ocasiones con el fin de acabar con su vida, la arrojó al vacío desde una altura de cinco metros y la tapó con ramas y con tierra para evitar que su cadáver fuera encontrado.

La mujer fue rescatada, malherida, por los servicios de emergencia y los Mossos d'Esquadra, gracias a que pudo enviarles su ubicación desde el teléfono móvil del trabajo, que llevaba consigo.

Paralelamente, el procesado viajó con el vehículo de la víctima hasta el Pont del Diable de Martorell, donde lo abandonó para dirigirse en tren hasta Igualada (Barcelona). Allí entregó la tarjeta de crédito y el PIN de la víctima a su sobrino, menor de edad y que supuestamente extrajo 1.000 euros de un cajero.

La Fiscalía acusa a Tomás Pardo de un delito de detención ilegal y otro continuado de agresión sexual, así como de asesinato en grado de tentativa y robo con intimidación, con las agravantes de reincidencia y de actuar por razones de género y aprovechando un lugar y un momento que debilitaban la defensa de la víctima.

Además, pide que se condene al procesado a mantenerse alejado de la víctima y a indemnizarla con 70.000 euros en total por las lesiones y las secuelas causadas.

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