viernes 6/8/21

Se abre una nueva macrocárcel en Soria

Tras una década casi finalizada, la nueva cárcel de Soria, inaugurada este viernes, se suma a las 26 prisiones modernas, algunas con capacidad para el millar de reclusos

El ministro de Interior Grande Marlaska inaugura la nueva cárcel de Soria (1)
El ministro de Interior Grande Marlaska inaugura la nueva cárcel de Soria

Tras una década casi finalizada, la nueva cárcel de Soria, inaugurada este viernes, se suma a las 26 prisiones modernas, algunas con capacidad para el millar de reclusos y con instalaciones para que solo un interno ocupe una celda, una tendencia cada vez más consolidada en el modelo penitenciario por la caída de la población reclusa, la más baja desde hace 18 años.

Actualmente, en los más de 80 centros penitenciarios de toda España, incluidos los catalanes cuya competencia es de la Generalitat, hay 56.055 presos. Una cifra muy alejada a la de hace una década, pues en 2011 estaban encarcelados -penados o de forma preventiva- 70.472 ciudadanos.

Desde entonces, los presos han ido en descenso por diversas razones, que van desde la bajada de la población en general o la reforma de 2010 del Código Penal que disminuyó las condenas por delitos de tráfico de drogas hasta el aumento de las medidas alternativas a las de prisión que imponen los jueces. Solo en 2019, 117.000 condenados no fueron encarcelados.

También incide claramente en las cárceles más vacías el incremento de terceros grados para cumplir pena en los domicilios, un régimen de semilibertad aún más potenciado como consecuencia de la pandemia. Durante el primer estado de alarma más de 5.300 reclusos en este régimen siguieron cumpliendo condena fuera de un centro penitenciario con control telemático.

El cúmulo de estos factores hacen que la cifra de reclusos a junio de 2021 sea la más baja desde hace 18 años, cuando estaban encarcelados 56.093 personas.

GRANDES PRISIONES PARA MENOS RECLUSOS: ¿PRESCINDIBLES O EL CAMINO DE LA REINSERCIÓN?

Pero, en un momento en que la población reclusa es baja, ¿son necesarias ya macrocárceles como la soriana? El portavoz del sindicato Acaip, Joaquín Leyva, lo tiene claro: "Toda prisión que vaya en el camino de acabar con la anomalía de dos presos en una celda es bien recibida".

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Ahora bien, matiza que de nada vale modernizar una prisión si no cuenta con los funcionarios suficientes. "Cuantos más espacios y módulos haya, más trabajadores se necesitan para atenderlos bien", señala a Efe.

DE SOTO DEL REAL A SORIA, LAS 27 CÁRCELES QUE HAN MODERNIZADO EL MODELO

En el dosier que acompaña la presentación de la cárcel de Soria, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, subraya que la estrenada prisión es fruto de la sustitución de centros antiguos y obsoletos por otros más modernos "con más y mejores funcionalidades".

Una renovación que España inició hace 25 años con la inauguración de la cárcel madrileña de Soto del Real, el primer centro tipo, que alberga a más de 1.100 reclusos y que supuso el primer paso en la modernización de las prisiones, donde las instalaciones jueguen un papel esencial para individualizar el tratamiento de los internos.

Porque la arquitectura de los centros tipo se base en módulos independientes, es decir, minicárceles dentro una cárcel, donde las celdas son mayores -se pasa de 10 a 13 metros cuadrados- y donde hay estancias muy diferenciadas.

Después de que en 1992 se inaugurara la cárcel de Soto otras 26 han seguido este concepto de las 69 prisiones, 13 Centros de Inserción Social (CIS) y dos centros penitenciarios psiquiátricos que hay en España.

Son centro tipo, por ejemplo, las últimas prisiones inauguradas en Málaga y Murcia, la de Pamplona, las ubicadas en Galicia -Teixeiro y A Lama- o la mayoría de madrileñas.

Fuera de esta categoría quedan, entre otras, Ocaña I, la más antigua de finales del siglo XIX, Burgos, El Dueso o San Sebastián, que tiene los días contados porque ya está en fase de proyecto la nueva prisión Norte III.

Además, están operativas tres cárceles de los años 70 -Herrera de la Mancha, Madrid I (Alcalá-Meco) y Alcázar de San Juan-, otros dos de los 60 -Bilbao y Santa Cruz de la Palma) y otras tantas de los 50 -Ceuta y Teruel-.

LA CÁRCEL DE SORIA, EL TRABAJO PENITENCIARIO COMO PUNTO FUERTE

La vieja de Soria abandona las instalaciones de los sesenta para incorporarse a la categoría de las prisiones Tipo. Con 11 módulos en una superficie de 25 hectáreas pasará de tener 271 reclusos a tener capacidad para 1.366.

En caso improbable de estar al máximo de ocupación sus 684 celdas dobles están equipadas con una zona de aseo con ducha, lavabo e inodoro; un armario prefabricado con baldas, mesa y soporte de TV y una litera de chapa perforada, con anclajes de seguridad.

Pero si algo destaca de esta nueva prisión es su apuesta pro el trabajo penitenciario remunerado. La antigua presumía de emplear a una mayoría de reclusos en talleres productivos, algo que potenciará aún más el estrenado pues en su diseño se ha tenido en cuenta, según destacan a Efe desde Instituciones Penitenciarias.

De esta forma, se han construido muelles de descarga independientes para cada uno de los talleres. También como novedad se ha instalado una caldera de biomasa que permite la generación de energía limpia, aprovechando los residuos forestales, agrícolas y ganaderos de la zona. 

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