domingo 26.01.2020
ENTREVISTA A LA DISEÑADORA DE JOYAS MARíA DE FRUTOS

"Trabajo para un público con personalidad, atrevido y seguro de sí mismo"

Confiesa que lo que más le gusta hacer son los maxicollares de grandes piedras y colores vivios, los que más lucen y combinan con los ojos y la piel, aunque es consciende de que hay que tener mucho arrojo para llevarlos

María de Frutos Lafuente, con parte de sus creaciones. | Estrella Digital
María de Frutos Lafuente, con parte de sus creaciones. | Estrella Digital

Pasión, dedicación, profesionalidad y delicadeza. Estos son los cuatro dones que más destacan en María de Frutos Lafuente, artífice de su propia marca de joyería en la que mezcla oro y plata con piedras preciosas y otros materiales como cuero o madera. Cada joya es una pequeña obra de arte, una escultura fabricada por y para la persona que la lleva. Una pieza única hecha a mano por esta joven de 27 años, que se encarga del proceso completo de creación y fabricación de collares, pulseras, pendientes y anillos. Lleva toda la vida formándose para desempeñar la que ahora es su profesión, comenzando en el mundo de la escultura para decantarse finalmente por el de las joyas. En ellas vuelca gran parte de los conocimientos aprendidos a lo largo de su carrera, mezclando técnicas muy complejas que hacen de su sello de identidad algo único y original.

Es titulada en Artes Plásticas y Diseño de Joyería Artística por la Escuela de Arte Nº 3 de Madrid, titulada en Escultura de Piedra, Madera y Metal por la Escuela La Palma de Madrid y tiene la especialidad en Madera y Cuero por la Escuela La Palma de Madrid. Acompañan su currículo numeroso premios, entre los que se encuentran el Premio Nacional de Artes Plásticas, en el año 2015, el primer puesto en el Premio extraordinario a las Artes Plásticas de la Comunidad de Madrid, en el año 2014 y el Premio Aurelio Blanco de Joyería, en el año 2009.

La obra ‘Minutos guardados’ destaca entre otras esculturas. Con ella consiguió el primer puesto en los Premios Extraordinarios a las Artes Plásticas y Diseño de la Comunidad de Madrid. Es un armario diseñado para guardar una colección de relojes de pulsera, trabajado con ebanistería en abedul ebanizada y encerada, inferior forrado en cuero negro, tallas en tilo con policromía encáustica, puertas doradas con policromía en acuarela, fundición de medallón y tiradores en bronce: “Es todo de pan de oro, las grullas tardé el pintarlas 13 horas cada una, están hechas a acuarela. Luego están cinceladas con un patrón japonés. Las grullas son una talla en madera con los picos envejecidos en oro. Tiene mucho trabajo”, comenta María a Estrella Digital. Muchos de sus trabajos están colgados en su página web, donde se pueden apreciar gran parte de sus obras y trabajos artísticos.

Sin título

Respecto a la joyería, donde centra ahora todas sus energías, la trabaja con el mismo mimo y detalle que las esculturas. Son obras de arte en miniatura: “La mayoría de las piezas van sueltas, y pese a que trabaje por colecciones, cada una tiene su sello. Esta del escarabajo (refiriéndose a un collar espectacular hecho a base de oro y piedras preciosas inspirado en Egipto) es la segunda pieza que hago, pero es diferente a la otra porque siempre hay algo que se modifica”, apostilla la artista.

“De la escultura he abstraído muchísimos conceptos. De hecho tengo cuero con joyería, madera. Muchos conceptos de la escultura están mezclados, y es algo que atrae muchísimo al público porque es una joyería totalmente distinta.” El precio medio de sus creaciones ronda los 75 euros, una módica cantidad si se tiene en cuenta el trabajo que hay detrás y los materiales utilizados.

Desde su casa taller situada en el corazón del San Lorenzo del Escorial, María de Frutos habla con EstrellaDigital.es para contar todos los pormenores de sus inicios y trayectoria. El idílico entorno invita a la paz, la relajación y evoca la belleza que rezuma en cada rincón.

E.D.: ¿Desde cuándo lleva fabricando joyas?

M.F.: Siempre me encantó la escultura, pero no te da de comer y es mucho más cara que la joyería, además de que respiras mucho polvo y mucho químico. Aquí las piezas son más pequeñas y es algo más ágil de hacer. También me gusta más la joyería porque las piezas son ponibles, no las dejo en casa o las vendo a un cliente para que las exponga, sino que la gente las lleva y ve su personalidad reflejada en la pieza que compran.

E.D.: ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a este mundo?

M.F.: De escultura pasé a joyería. Aunque luego volví a escultura, nunca dejo de crear. Soy un alma libre.

E.D.: ¿En qué se inspira a la hora de crear?

M.F.: Me inspiro casi siempre en el autobús, casi todos los viernes bajo a Madrid a recoger fundiciones. Allí tengo la mente despejada y las soluciones técnicas surgen. Como me dedico a diseño y taller puedo ver los problemas técnicos que quien se dedica solo al diseño no ve. Mi inspiración artística es muy amplia, desde Egipto, África… me nutro de viajes, experiencias, documentales.

E.D.: ¿Sigue las tendencias a la hora de diseñar los modelos de nueva colección?

M.F.: Sí, si se llevan maxicollares los hago, aunque realmente es lo que me gusta, las piezas grandes, para que se luzca el trabajo. Para mí es muy aburrido diseñar pequeñas piezas, aunque si me las encargan también las hago.

E.D.: ¿Qué opina de la moda minimalista que ahora impera dentro de la joyería?

M.F.: A veces tengo que ser comedida. Me encantaría hacer obras más grandes y coloridas, pero me corto porque hay que tener mucha personalidad para llevarlas y la gente no se atreve. La moda minimalista también la trabajo. Tengo diseños de ese estilo pero solo en pendientes, que es lo que no se debería de ver si llevas un collar grande. Lo que más luce y lo que más te combina con el color de la piel, de los ojos y de la ropa es el collar.

E.D.: ¿Cuál es la joya de la que se siente más orgullosa?

M.F.: La joya más especial que tengo es la que ganó el premio Aurelio Blanco de Joyería, el Colgante Holbein (modelado y fundido a la cera perdida y hecho a base de plata, perlas y zafiros). Para mí es muy especial porque es la primera obra grande que hice.

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E.D.: ¿Qué tipo de público cree que es el más acorde para llevar sus creaciones?

M.F.: De todo. Tengo desde niñas que se llevan pulseras y pendientes más sencillos, hasta la gente de 80 o 90 años. Eso sí, tiene que ser un público con personalidad, atrevido y seguro de sí mismo. Trabajo para un público bastante cerrado.

E.D.: ¿Hace piezas por encargo?

M.F.: Sí, hago de todo por encargo, pero sobre todo anillos de compromiso. Quedo con el cliente, nos sentamos en el ordenador, le enseño lo que hay en el mercado y después de ver las combinaciones de colores se estudia, hacemos los bocetos. Después volvemos a quedar y después de darme la mitad del presupuesto me pongo con ello.

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