miércoles 21/10/20

Escuchar no es lo mismo que oír, y conocer la diferencia te puede cambiar la vida

No todos saben comunicarse correctamente, muchas personas solo se escuchan a sí mismas o preparan sus respuestas sin terminar de escuchar los argumentos del otro. Si has hecho esto alguna vez, eso te hace una persona que oye, pero que no escucha
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Hablar con otras personas nos ayuda a reforzar nuestros lazos sociales e influir en el mundo, pero para eso se necesita escuchar con atención. La utilidad de esto es poder interpretar de forma correcta lo que la otra persona tiene que decir. Además, te permite tener empatía y entender los sentimientos de otras personas, para darles un buen consejo y tener una conversación fluida en la cual ambos resulten edificados.

¿Qué es oír?

Los sonidos se perciben a través del oído, vienen de todas partes y casi todo en el mundo tiene una resonancia clara. En este sentido, oír es el acto de advertir cualquier tipo de sonido, aunque no razones o medites sobre su procedencia. La intensidad del sonido puede variar, pero dependiendo de tu cercanía con el objeto lo vas a oír de manera invariable, por lo que oír es un acto biológico involuntario, que casi nunca puedes evitar.

¿Qué es escuchar?

Escuchar es la acción de oír e interpretar. No solo percibes un sonido, sino que, por voluntad propia tienes el compromiso de entender lo que estás oyendo. Aprender a escuchar puede ayudarte en tu área social, conservar mejores relaciones y tener una mejor capacidad para aprender a nivel educativo y laboral.

Las 3 formas de escuchar

No solo se trata de escuchar atentamente a una persona, de hecho, existen distintas maneras de escuchar, veamos cuál es la que aplicas en tu día a día.

  • Escucha previa: nace de los propios pensamientos y prejuicios que ya se tienen formados. Esto significa que se oye, pero no se escucha, por lo que se crea una realidad alternativa de lo que creíste haber escuchado y que no necesariamente es real.
  • Escucha recreativa: se escucha atentamente sin dar ningún tipo de consejo, solo se realizan algunas preguntas para indagar sobre el relato con el fin de mostrar más interés.
  • Escucha activa: se necesita de entrenamiento, ya que se desarrolla el compromiso de escuchar con totalidad a la otra persona y dejar de escucharse así mismo. Al hacerlo, no se busca dar un consejo, sino que se escucha para provocar un quiebre y una reflexión en el otro.

Cuando escuchas activamente, no solo oyes las palabras, sino que interpretas sus emociones, necesidades e incluso podrías ser capaz de percibir algunas cosas que la otra persona no se atreve a decir. Para poder realizar una escucha activa y que sea efectiva debes:

  • Tener presencia, saber dónde y con quién estás, dedicándole un tiempo exclusivo.
  • Disposición psicológica, escucha y comprende de verdad a quien habla.
  • Actitud física al escuchar, establece contacto visual y realiza algunos movimientos que muestren interés.
  • Parafrasea y haz un resumen, hacerlo te ayudará a comprender mejor la información que estás recibiendo, además, te ayuda a mostrar interés.
  • Sé amable y empático, emite palabras de refuerzo, que animen y haz preguntas que te ayuden a tener una información completa.

 

Conocer las diferencias entre oír y escuchar te ayudará a tener una comunicación ideal con las personas que están en tu entorno. Además, te hará una mejor persona porque demuestras un verdadero interés en otro y puedes interpretar cada palabra escuchada.

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