sábado 22.02.2020
En busca de la perfección

Curiosidades interesantes sobre la fé y la vida espiritual del ser humano

La vida espiritual del ser humano es tan diversa y misteriosa como las culturas desaparecidas y las existentes. De hecho, no es fácil determinar cuántas de las culturas del mundo actual están influidas por las ya extintas y desaparecidas

Curiosidades interesantes sobre la fé y la vida espiritual del ser humano

En todo caso, la fe y las creencias siempre han ocupado un lugar preponderante en el corazón del ser humano como imponente búsqueda de la perfección y la virtud, valiéndose del don de la palabra y la perfección de los números  para expresarlas.

El poder de la oración

Orar es dirigirse mentalmente o de palabra a Dios o a los dioses o a una ente sagrado, según el credo o religión que se profese. Orar es el baluarte del creyente para entrar en contacto con Dios, o elevar una súplica o una petición al ser que alienta y sustenta la devoción. La Oracion a la Mano Poderosa ha cobrado una inmensa popularidad por los testimonios de quienes se han confiado a ella y a ella han elevado su fervor. Se le considera sagrada, aunque no esté reconocida oficialmente por la Iglesia Católica, pero no pocos creyentes se amparan en lo que ella simboliza.

La Mano Poderosa representa con sus cinco dedos las cinco potencias divinas de San Joaquín, Santa Ana, San José, la Virgen María y Jesús. Vale decir, la familia sagrada. La oración a la Mano Poderosa cumple distintos propósitos si se acompaña de una gran paciencia, que es una gran virtud, y de una fe muy poderosa. La oración a la Mano poderosa, durante varios días, siempre cumplirá sus efectos y no tardarán en otorgar las fervorosas peticiones si la fe en ella es inquebrantable.

Los griegos y sus deidades

Grecia no solo dejó al mundo la filosofía, las artes, los principios de la ciencia y la democracia, su mejor herencia en la política. También estuvo el mundo griego poblado de sus propios dioses como lo testimonian la Ilíada y la Odisea, inmortales cantos del poeta Homero. Los dioses griegos, a imagen y semejanza de los seres humanos, vivían sus propias pasiones e influían en el destino de cada mortal, de acuerdo con sus preferencias.

Los dioses griegos vivían en la cima del Olimpo, en un enorme palacio erigido entre las nubes, protegido por enormes muros tan empinados que nadie los podía escalar. Eran doce los dioses principales de la mitología griega, residentes del Olimpo: Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Ares, Afrodita, Artemisa, Apolo, Atenea, Hermes, Dionisos y Hefesto. Los dioses griegos, aunque parezca increíble, están presentes en el mundo de hoy, no sólo en el lenguaje de las artes y de las ciencias, sino en muchas denominaciones industriales y comerciales, como una evocación para ser amparados por ellos. 

Pecados o virtud y la gloria de Dios

Una interminable lucha entre la virtud y el pecado ha sido y es la protagonista de la historia. En el cristianismo son siete los pecados capitales, aunque no sean los únicos y los más graves. Según Santo Tomás de Aquino, filósofo y teólogo católico (1225-1274), el calificativo de capitales quiere decir que de ellos emanan todos los demás. La lista de esas tentaciones o transgresiones calificadas de pecaminosas eran ocho, establecidas por el monje y asceta cristiano Evagrio el Póntico (345-399), hasta que el papa San Gregorio o Gregorio Magno (540-604) eliminó la tristeza como uno de esos pecados y los redujo a siete: lujuria, gula, avaricia o codicia, pereza, ira, envidia y soberbia. 

Sin embargo, alcanzar la gloria de Dios según el cristianismo, consolidado en la fe católica, opone a esos pecados siete virtudes para evitar las tentaciones y librar al ser humano de todo camino pecaminoso. Cada una de esas virtudes es la contraposición exacta de cada pecado, según el orden ya mencionado: castidad, templanza, generosidad, diligencia, paciencia, caridad y humildad. 

Cultivar esas virtudes no solo significa evitar el pecado, sino alcanzar el bienestar físico y espiritual en este mundo para merecer el reino de Dios.

Los números y los mayas

La cultura maya abarcó lo que hoy corresponde al sureste de México, la mayor parte de Guatemala, Honduras, El Salvador y Belice. Los mayas fueron grandes astrónomos, al punto que se asegura que el calendario maya sigue siendo el más exacto del mundo. Y el sistema numérico que desarrollaron (conoce más de los números mayas en Significadodelosnumeros.com), al cual se le considera muy avanzado para su época, era vigesimal; es decir, de 20 en 20. Además introdujeron el concepto del (cero) en el año 36 a. C., que en el mundo religioso corresponde a la nada, a la no creación. 

El sistema numérico maya se basa en el 20 y el 5 como auxilio. Las unidades se expresan con un punto hasta llegar a 5, el cual se representa con una raya. A esa raya se le agregan puntos hasta llegar a diez, que se representa con dos rayas. Sobre esa base pueden expresarse números infinitos. 

La asociación entre los números y la cosmovisión maya es bastante compleja, nada fácil de entender, pero lleva en sí la manifestación de una profunda totalidad física y espiritual que implica una apertura a otros horizontes del conocimiento. 

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