martes 22/9/20

Sol y aire libre para evitar la miopía en niños pero ¿qué pueden hacer los adultos miopes?

¿Sabías que la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo son defectos refractivos? Sí, todos ellos son errores de refracción que se pueden paliar e incluso corregir a través de la cirugía. Lo cierto es que, según los expertos, estamos ante una de las intervenciones más seguras y dado que, para el 2050, el pronóstico es que la mitad de la población mundial sea miope, resulta conveniente que empecemos a familiarizarnos con esta clase de técnicas
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Los datos hablan por sí solos. Así, en el año 2000 la miopía únicamente afectaba al 22.9 % de la población. No obstante, tan solo 50 años más tarde, el escenario habrá cambiado drásticamente, pues este error de refracción habrá dado un paso de gigante ya que se habrá adueñado de la visión de la mitad de la población del mundo.

Al parecer, la explicación la hallamos en un cambio de nuestros hábitos de vida en los que predominan las actividades en el interior de las casas y menos en el exterior donde –según algunos estudios– los rayos solares pueden ayudarnos a impedir el desarrollo de miopía en niños y jóvenes, pues es cuando el ojo se encuentra en pleno crecimiento. Por supuesto, nuestro excesivo uso de la tecnología también debería entonar el ‘mea culpa’ en este asunto.

Pero, como decíamos, estamos ante un problema que podemos prevenir en la infancia y en la adolescencia animando a nuestros hijos a jugar y practicar deportes al aire libre. No obstante, este efectivo y barato remedio de poco servirá a los adultos con una miopía ya consolidada. A estos solo les queda acudir a soluciones como la cirugía refractiva que también es válida para solventar problemas de visión como la hipermetropía o el astigmatismo. 

Pero antes que nada el preoperatorio

Lo cierto es que ciertas personas sienten recelo ante este tipo de operaciones que afectan a un sentido tan fundamental como la vista. No obstante, estamos ante una técnica muy depurada que se practica sin dolor alguno para el paciente y de una manera sencilla y rápida. De hecho, el paciente puede irse el mismo día de la cirugía a su casa desde donde debe seguir los consejos proporcionados por su médico.

Pero para que todo discurra correctamente, el oftalmólogo ha de citar previamente al paciente para el preoperatorio. De esta manera, se cerciorará de que es un candidato adecuado para esta clase de cirugía. Allí le someterá a una exploración ocular para conocer el estado de la córnea, el iris o el cristalino. También es crucial la tonometría que permite medir la presión intraocular del ojo y un examen del fondo del ojo, entre otras importantes pruebas.

Lo cierto es que no estamos ante una recién llegada, sino ante una técnica que, según afirma laSociedad Española de Oftalmología (SEO), se practica de forma sistemática desde los años 60 en el mundo. Por lo tanto, se encuentra muy perfeccionada y cada vez se realiza de manera más rápida con resultados realmente satisfactorios.

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