martes 15.10.2019
ESCASAS AYUDAS

El dinero de las apuestas no va al deporte

En España no se destina ninguna cuantía a las federaciones deportivas en concepto de los impuestos obtenidos por las apuestas deportivas. Portugal y otros países sí lo hacen. Una enorme bolsa de dinero que se juega en deportes alejados de los focos, donde deportistas humildes son objeto de todo tipo de presión

Pista Manolo Santana.
Pista Manolo Santana.

Hace aproximadamente un lustro se produjo un ‘boom’ en las casas de apuestas. Desde el 2012 se ha incrementado exponencialmente el desembolso de los usuarios, cada vez más asiduos a esta práctica. Un proceso que de forma indirecta ha perjudicado a los deportistas, sobre todo a los más jóvenes, expuestos a los improperios de los aficionados que no vislumbran satisfechos sus pronósticos. Una auténtica odisea en deportes individuales como el tenis, que carecen incluso de seguridad en los torneos semiprofesionales.

Móvil en mano y apuestas en directo, a pie de pista, con el jugador a escasos metros. Esta problemática afecta diariamente a tenistas que transitan en los eventos Futures, la antesala de los Challengers y ATP, que cuentan con un escaso presupuesto. Incluso en ocasiones bandas organizadas tratan de seducir al jugador con una suma económica para pactar un resultado que beneficie a ambos. Lo costoso de esta etapa, más de 100.000 euros en gastos al año (hotel, viajes, entrenador…) hace que los tenistas pierdan dinero incluso si se proclaman campeones del torneo, lo que lleva a algunos a aferrarse a esta vía de escape que contamina el deporte.

La inmensa mayoría, en cambio, repudia estas obras. Y a cambio de exponerse a insultos de aficionados y de ver cómo los torneos quedan manchados no reciben absolutamente nada. Ni siquiera los organizadores de estos eventos, que se ven forzados a dar unos premios ínfimos pese a que en los últimos años han incrementado algo la cuantía (hasta 15.000 euros a repartir). De momento, lo único que perciben son “migajas de la ITF” que no se han hecho públicas y que por tanto se desconocen, según informa Toni Colom, el que fuera entrenador de Rafael Nadal en sus inicios y que conoce los entresijos del tenis modesto.

“Cada federación tiene marcadores en directo y los venden a casas de apuestas y portales online que se dedican a este negocio. La Federación Internacional de Tenis no debería vender esto porque pueden estar contaminando el deporte. Lo peor es que lo que cobran de eso, no repercute en los jugadores ni en los organizadores”, fundamenta Colom.

Pero hay quien también recibe, en concepto de impuestos, una suma importante de dinero a través de las apuestas: el Estado. En Portugal el 50 por ciento de lo recaudado va destinado a las distintas federaciones deportivas, que reparten la cuantía íntegramente a los organizadores, para que estos dispongan de un mayor saldo a la hora de preparar eventos y premiar a los participantes. El resultado de este proceso salta a la vista: en el país vecino este 2017 se ha producido un aumento en los torneos base, que han pasado de catorce a más de veinte, agraciados por ese dinero que les permite cubrir el 50 por ciento del gasto que conlleva un Future.

Resulta llamativo, por tanto, que con la profunda crisis que impera en los torneos Future en España, aquí no se produzca reparto alguno. Esta problemática se da tanto en el tenis, donde Miguel Díaz, que suma poco tiempo al frente de la Real Federación Española de Tenis (antes dirigió la madrileña), desconocía por completo que en otros países se actuaba de otra manera, como en el  resto de deportes (fútbol, baloncesto...). El Consejo Superior de Deportes sólo recibe del Estado una partida de los Presupuestos generales que ronda los 160 millones de euros, una suma inferior a la que se reparte por ejemplo en Italia, donde destinan en torno a 400 millones.

El Gobierno español no reparte lo recaudado en impuestos de una práctica que mancha y perjudica al deporte, como si sucede en países como Portugal. Además, el apoyo económico, apuestas a parte, es inferior al que se produce en otros lugares similares. Todo son contras para los deportistas, que en el caso específico del tenis se ven obligados a renunciar en su mayoría (90 por ciento) a su sueño por falta de apoyos económicos. Un 'castigo' al deporte que necesita solución.

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