Martes 17.07.2018
Debut ante Ostapenko

WTA Finals: las claves de Garbiñe para hacer historia

La tenista española afronta en su momento más dulce una de las citas más celebres. Con el número uno en juego, se presenta como una de las principales candidatas al trofeo

Garbiñe Muguruza.
Garbiñe Muguruza.

Durante su corta y exitosa trayectoria, Garbiñe Muguruza ha refrendado sobre la pista esa frase que ha repetido en un sinfín de ocasiones: “Me gusta jugar en los grandes escenarios y ante las mejores jugadoras del circuito”. De los cinco títulos que ostenta la española en su palmarés, dos de ellos son un Grand Slam: Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017. Eso, además de la final que alcanzó en el All England Club en 2015. Las WTA Finals se presentan, por tanto, como otra cita ilustre que puede hacer aún más grande la figura de Muguruza, que aún aspira a finalizar el número uno que ha saboreado por poco tiempo este curso.

Garbiñe ha sido encuadrada en el Grupo Blanco, junto a Ostapenko, Pliskova y Venus Williams. Todas ellas pegadoras, como bien ha mencionado la checa. “Todas tienen un estilo similar y he jugado varias veces contra ellas”. El sorteo no ha sido nada benévolo con la tenista nacida en Caracas, que deberá hacer frente a dos H2H adversos: ante la estadounidense (2-3) y frente a Pliskova (2-6). A la letona sí la ha derrotado recientemente. No obstante, la moral de la mayor de las hermanas Williams puede estar mermada por aquella final en Londres.

Garbiñe ha hallado la regularidad que le ha faltado en otras temporadas y, a la par, ha exhibido ese nivel descomunal que atesora, como reflejó su paliza a Halep en Cincinnati (6-2 y 6-0). La española, que hace apenas dos días fue nombrada por la WTA como la mejor jugadora del año, ha confesado que necesita de su mejor tenis para tener alguna opción. Lo cierto es que las sensaciones que se han vivido esta temporada reflejan que es una de las candidatas a tener más en cuenta sobre el cemento de Singapur.

Garbiñe, a tenor del grupo en el que ha sido encuadrada, es consciente de que no será suficiente con buscar el winner en todo momento. Si bien es cierto que tomar la iniciativa será importante, perder los nervios ante rivales de semejante entidad es un riesgo a evitar. La caraqueña abogará por combinar el plan agresivo con esa alternativa que también ha manejado en el presente curso, en el que no ha rechazado los intercambios y por momentos ha desgastado a sus rivales. Ni Pliskova, ni Venus, ni Ostapenko estarán a favor de que Muguruza utilice ese guión.

Minimizar el riesgo será una táctica propicia siempre y cuando sus rivales no estén entonadas. Para ello, Garbiñe deberá saber escoger los momentos y hacer gala de una gran fortaleza mental. Ya esta temporada ha sido capaz de revertir situaciones de lo más complicadas. La red debería ser primordial para cerrar cada punto, un aspecto a raíz de su participación en el dobles mejoró de forma considerable. Pero si hay un factor que puede ser determinante es el servicio. Pliskova y Venus también son grandes sacadoras, pero Ostapenko acostumbra a tener pesadillas y cometer un puñado de dobles faltas. Mantener cada saque será primordial para dar el salto a las semifinales. Ahí, en el terreno final, es donde mejor se maneja Garbiñe, que de conquistar el título podría concluir el año en lo más alto del ranking, como apunta a hacerlo Nadal, además de agrandar un palmarés que se prevé inquieto en la próxima década.  

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