martes 22/9/20
Ante Federer

Las razones para presagiar que Nadal conquistará el Abierto de Australia

Los precedentes entre ambos sonríen notablemente a Nadal, que posee la fórmula para desarbolar el revés a una mano del suizo

Nadal y Federer, en el Abierto de Australia de 2009.
Nadal y Federer, en el Abierto de Australia de 2009.

Este domingo (09:30 horas), Rafael Nadal y Roger Federer medirán sus fuerzas por trigésimo quinta ocasión en la final del Abierto de Australia. Ni los propios protagonistas auguraban este cruce de tintes emotivos. La historia de este deporte dicta igualdad, pero los precedentes entre ambos son más que favorables al español. Tras la primera toma de contacto con Dimitrov, un jugador cuya técnica se asemeja a la del suizo, el balear tratará de ejecutar su táctica más recurrente: atacar con su ‘drive’ y variar las alturas para ahogar el revés de Federer. Una fórmula que le coloca como favorito.

Nadal, favorito

Se cumplió el pronóstico que tanto ansiaban en Melbourne desde los inesperados tropiezos de los dos primeros cabezas de serie. Federer y Nadal, los dos tenistas más laureados en la historia del tenis han alcanzado la final del Abierto de Australia, tras deshacerse de Wawrinka y Dimitrov respectivamente. Será el capítulo número treinta y cinco entre ambos contendientes, que reeditarán esa emocionante final vivida en 2009. En las casas de apuestas se aprecia un ligero favoritismo del español, y hay razones para fundamentar que éste saldrá campeón.

Precedentes

Su rivalidad, extendida durante más de una década, es una de las que más repercusión ha traído al mundo de la raqueta. Lo cierto es que en los enfrentamientos previos, se aprecia la superioridad de Nadal (11-23). Excepto en hierba, donde el balance es de 2-1 para Roger, tanto en tierra (13-2) como en pista dura (9-7) el resultado le es favorable a Rafa. Este dominio se palpa también en cuanto a envites de Grand Slam se refiere: 9-2. Lo único positivo para Federer es que él se anotó el último choque entre ambos, que data de finales de 2015, cuando tumbó (6-3, 5-7 y 6-3) al manacorense en su tierra natal, Basilea.

El camino

El suizo parte con una ventaja, no escasa, que es la que le reporta haber contado con más de veinticuatro horas de descanso que su oponente. Aunque no se puede considerar un perjuicio para Nadal, que mantendrá la inercia de jugar cada dos días, como ha hecho desde que arrancara el torneo hace ya doce días. Y es precisamente su último duelo el que da más garantías al español para la final. El juego de Grigor, similar en muchos aspectos al de Federer, ha permitido al campeón de 2009 mantener una primera toma de contacto muy seria.

El nivel exhibido por el búlgaro ha sido tal, que realmente cuesta imaginar que alguien pueda presentar una mayor oposición al balear. El español, a lo largo del evento, ha demostrado poseer la capacidad para neutralizar el aguante de Zverev, los saques potentes de Raonic, y las embestidas de Dimitrov. Federer ha cuajado un torneo de ensueño, pero lo más similar a Nadal que se ha encontrado por el camino ha sido Nishikori, al que aún le falta un plus para competir con la nueva versión que ha exhibido Rafa.

El juego

Sin embargo, es en los aspectos técnicos donde el español posee su mayor rédito. Nadal siempre se ha visto beneficiado ante jugadores que apuestan por un revés a una mano, algo tan estético como inestable. El ‘drive’ de Nadal va cargado con mucho efecto y toma alturas poco habituales, que dificultan la respuesta de los rivales. De ahí que el español, una y otra vez, haya incidido en cargar a Federer de bolas al revés. A esto hay que sumarle que el español es zurdo, algo también extraño en el circuito, y que hace que para evitar jugarle a la derecha, sus rivales aboguen por un revés paralelo, algo siempre complicado, y que sin embargo Dimitrov ha sabido jugar en momentos cruciales del envite.

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