viernes 28/1/22
SIN RELEVO DE ALTURA

El oscuro futuro del tenis masculino español tras Nadal

La actual época dorada que atraviesa nuestro país está más cerca de concluir. Por detrás, el relevo no parece capacitado para repetir los éxitos de los últimos años. Con Nadal en la memoria, será complicado saborear triunfos menores

1323025978_extras_mosaico_noticia_1_g_0
España festeja su última Copa Davis.

Pese a que España aún se mantiene como una de las grandes potencias en el circuito, Copa Davis al margen, el transcurso de los años refleja que la edad de oro está cerca de concluir para dar paso a una decadencia, donde las comparaciones serán odiosas. Nuestro país es el más representado en el Top 100, con hasta quince tenistas. Una cifra que muestra el glorioso presente y reciente pasado que hemos atravesado. Pero las cosas no pintan tan bien para el día de mañana.

El principal problema radica en que la edad media de los que hoy figuran entre los mejores es cercana a los treinta años. Es evidente, por tanto, que la situación se va a revertir en un futuro inminente. Rafael Nadal busca recuperar ese nivel que le llevó a tomar el cetro mundial, pero su derrota en la primera ronda de Autralia evidencia que está lejos de lograrlo. David Ferrer batalla como siempre y Fernando Verdasco promete volver al Top 20... Pero todo tiene su fin. El aficionado fija su mirada en los jóvenes, en busca de alguien que les genere esperanzas de cara al futuro, pero no existe un relevo a semejante altura.

Juan López, periodista de la Cadena Ser, en declaraciones a Estrella Digital, considera que “el resto de países han reaccionado mejor que nosotros a nivel base y sus chicos salen mucho mejor preparados para competir en el sistema actual”. Otro obstáculo de los jóvenes en su camino al éxito es el elevado coste de este deporte: “En el tenis actual sólo se deja de perder dinero en los Challengers y para llegar a ese punto hay que pasar tres o cuatro años perdiendo 20.000 o 30.000 euros por temporada”.

El jugador más joven en el Top 100 es Pablo Carreño (67º). Pero a sus 24 años no es el perfil de un tenista que aún tenga guardado su potencial. Ha obtenido buenos resultados, sobre todo en Challengers, y aunque puede ascender más en el ranking, adentrarse entre los diez mejores del mundo es una quimera. Pero no solo para él, sino para todos los que llegan por detrás. También para la generación del 97, que se erigía como más prometedora.

Para Juan López, el futuro no es tan oscuro: “No creo que sea tan desolador como lo pintamos. Hay varios chicos en torno a los 20 que tienen buena pinta y que este año deberían dar un paso adelante”. Las esperanzas están puestas sobre todo en tenistas como Jaume Munar, Bernabé Zapata o Pedro Martínez. Pero ahí entra en escena el problema de las comparaciones. Estas figuras, a sus dieciocho años, prometen alegrías, pero con Nadal en la memoria se antoja más complicado saborear sus éxitos.

Así al menos lo cree Nacho Mühlenberg, director de Planeta Tenis y redactor en PuntodeBreak: “Lo que hay que tener claro es que Rafa Nadal nos mal acostumbró. Él hizo que, a la vista de la gente, hacer finales y levantar títulos de Grand Slam pareciera algo fácilmente asequible. Y no lo es”.

No hay un nuevo Nadal

No hay un nombre que emerja con la suficiente fuerza como para levantar un Grand Slam. Complicado para un país que ha levantado dieciséis en los últimos trece años. No hay un nuevo Nadal, ni un nuevo Ferrer. Algo que por otro lado no es tan extraño, como reconoce Nacho Calvo, comentarista de Teledeporte: “Va a ser muy difícil, por no decir imposible, que volvamos a tener esa generación de grandes tenistas. ¿Y que haya otro Nadal, que gane 14 Grand Slam? Pues lo mismo, muy difícil, por no decir imposible. La suerte no toca siempre y el tenis español ya ha tenido mucha con esta generación”.

Será una nueva etapa, la iniciación de una época en la que tendremos que festejar unos octavos de final de Roland Garros. Quizás sea necesario. Quizás se empiece a valorar que lo vivido en los últimos años no es lo habitual, si no que todo ha sido una excepción a gran escala. Ver a un español arrojado sobre la arcilla de parís, o con los brazos alzados tras ganar un 'major' se ha acabado por el momento.

Nacho Calvo compara la situación que puede atravesar España con la que en estos momentos lidia Estados Unidos. “Creo que al tenis español le va a pasar lo que le está sucediendo al potente tenis norteamericano, que no ha encontrado relevo para los McEnroe, Sampras, Agassi o Roddick”. Mühlenberg coincide con este pensamiento: Todo tiene un final y lo lógico es que se llegue a una época más moderada en cuanto a tenistas y jugadores. Seguramente España no tenga tenistas luchando por Grand Slams ni Masters 1.000 en un corto plazo de tiempo”.

Comentarios